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jueves, 24 de junio de 2021

¿Aprendimos algo, de aprender desde casa?

 

    Inician las vacaciones, ha pasado un período escolar mas del atípico encierro que nos orilló a tomar el "C-Virus" y que ha puesto, tanto a prueba como en jaque, la agilidad y eficiencia del gobierno, y las instituciones privadas/públicas educativas a la hora de tener que sacar de sus mangas, una alternativa funcional que no requiriera exponerse presencialmente en un aula.

Ya en su momento, expuse algunos puntos de porque era partidario del sistema público educativo "aprende en casa", aquí: ¿Mamá, hoy aprendí?.
Puedo decir que mi opinión sigue igual al respecto. Un sistema con muchos altibajos y bastantes áreas de mejora; pero una oportunidad única para aquellos que han sido relegados de aprender por no contar, ya no digo con tecnología... ni siquiera maestros o algo cercano a un aula. Si con suerte se cuenta con una TV, ya solo faltan las ganas y poquitito más. Afortunadamente, muy al margen de la edad y el dinero.

Ya concluyen los ciclos escolares, pienso que es buen momento de tomar un segundo y recapitular. ¿Que se puede aprender del ciclo que se va?.


No hay lugar como el hogar

    Puede ser chocante para aquellos que no puedan estar trabajando en conjunto con sus hijos, debido a sus responsabilidades fuera de casa; lo entiendo y es imposible que el mundo se enclaustre al 100%. PERO lo más importante que se puede aprender, escolar y empresarialmente, es a permitir una mayor interacción de las familias. Es ofensivo cuán descarado ha sido el desdén por la vida de las personas desde un punto de vista laboral e institucional. Quedó más que en evidencia que el modelo de trabajo en casa, tele-trabajo y modelo híbrido de trabajo, son posibles en demasiados casos. Los estudiantes encerrados en la escuela o dicha institución siendo, malamente, utilizada como guardería; era innecesario si se rompía el obsoleto esquema del empleado atado a un lugar de trabajo. Algunas familias pueden estar juntas sin tener que atender el total de una semana laboral/escolar de forma presencial. ¿Solo a mi me parece importante que se busque mantener, al menos parcialmente, esto?.


Sí se puede [aprender en casa]

 Sin mucho que decir al respecto; con esfuerzo, sacrificio y disciplina, los estudiantes lo lograron. Dudo que alguien con un mínimo de interés, no haya aprendido algo, en algún momento.


El tema era educar, no arrastrar el aula.

    Un fallo BRUTAL de MUCHAS escuelas públicas y privadas, fue su incapacidad de adaptarse y tomar ventaja a las plataformas tecnológicas que estaban en sus manos. Se les entregó la llave para una educación flexible, multipresente y abierta técnica, ambiental e interactivamente... y utilizaron todas las ventajas para convertirlas en GRILLETES.

Como un poco de contexto diré que, por tal vez, décadas; instituciones educativas de nivel medio-superior, superior, capacitadores profesionales y fabricantes de tecnología, han utilizado el modelo "en línea" para educar de forma eficiente e incluyente a sus estudiantes. ¿Trabajas?, ¿vives lejos?, ¿solo dispones de las madrugadas o fines de semana?, ¿tu poder adquisitivo no te permite acudir o pagar las clases presenciales?.... ¡Resuelto!, te conectas cuando puedas, a tu ritmo, a costo reducido y solo te aseguras de aprender del material disponible (bajo demanda) y realizar las evaluaciones que corroboren el aprendizaje. En caso de dudas puedes contar con ciertas facilidades, tal vez asesorías remotas en vivo o grupos de estudio... y espero se entienda la idea. ACERCARSE al estudiante, no al revés.

¿Que sucedió?, que la interpretación de [a quién corresponda] respecto a como debían ser las clases en línea de las escuelas, pareció ser de forma muy libre. Tanto que cada escuela y hasta cada maestro, tenía una dinámica distinta de trabajo. La variedad no fue el problema... la interpretación retorcida de una escuela remota, sí que lo fue.  Ejemplos:

"Tengamos clases de horario completo como si fueran presenciales"                  incluso en pre-escolar. Pedir a un niño llenar un asiento a tiempo completo cuando la clase es dictada a través de una pantalla suena mal, pero es peor cuando la experiencia demostraba que las clases podían durar una tercera parte menos y que prácticas como pasar lista o esperar el total de un trabajo frente a la cámara para finalizar la clase, no solo no aportaba nada; impedía "desconectar" del dispositivo al estudiante, a la brevedad, por no utilizar herramientas disponibles por las instituciones, como los buzones de tareas y los muros de mensajes.
Las clases en línea deben ser breves, en pro del aprendizaje y posterior refuerzo; no hay forma de justificar que se deba cumplir con un plazo de reloj solo porque sí.

En algún momento, cuestioné esto a los educadores y la respuesta era "tratamos de mantener la dinámica como si se estuviera en el salón de clases". Me da curiosidad la obstinación a adaptarse o generar una nueva dinámica, ¿no ven que la clase en línea sucede, porque TODO cambió?. 

"Llegaste tarde y sin uniforme", pues si. Las escuelas remotas y en línea estaban hasta el fin del curso, aún con un ojo por acudir a tiempo y la vestimenta adecuada. No es que se pudiera permitir la consulta del material posterior a la clase y se pueda ceder en la rigidez del modelo desde casa, en favor del aprendizaje independiente al ritmo del estudiante, ¿verdad?... o el uniforme, que no se sale de casa, pero tampoco era necesario perdonar a las familias ese gasto adicional, a la vista de ciertas instituciones.

Soy afín a la disciplina con fundamentos, pero no encuentro una buena razón que explique el porque los videos triviales siempre están disponibles en línea, pero no la clase de la mañana que se pudo guardar con solo un click y la buena intención. Tampoco se como beneficia mas el uso de un uniforme por sobre la educación de un código de vestimenta adecuado y cómodo, para las actividades en línea.

"Enciende tu cámara", de los mayores sin sentidos que se normalizaron en pro de avanzar en las clases en línea sin cuestionar mucho. Tergiversando más el entendimiento de que la clase en línea, parezca presencial; los estudiantes tienen la cámara encendida mayormente y la apagan selectivamente. ¿Nadie se ha percatado que el interior de los domicilios particulares, NO SON ESPACIOS PÚBLICOS?.

Solo por hacer mas grande el problema, les aseguro que muy probablemente sus hijos son grabados y fotografiados, e incluso se solicitan fotografías para las plataformas de buzón, como requisitos para ciertas tareas de los estudiantes... ¿Les compartieron el aviso de privacidad respecto al manejo de esa información?, ¿saben que medidas de seguridad hay para que sus hijos no acaben siendo expuestos en internet?. Suena inocente, pero no se puede justificar la captura constante de imágenes del estudiante, menos siendo menores de edad y sin conocer las políticas de seguridad o ausencia de ellas respecto a su identidad y material recopilado.


¿Y la agilidad?

    Con las limitaciones de tránsito y cierre de espacios, todos los que lograron trabajar desde casa (y los que no), debieron adaptarse en tiempo récord al nuevo modelo de actividad que vivirían. "Ser ágil" es algo que sonó mucho, aconsejando a todos a realizar los cambios de ideología y accionar, que hicieran falta para fluir y desaparecer por los efectos de la pandemia a nivel social-económico.

 Esperemos los responsables de adecuar el programa de las distintas instituciones, sea capaz de ENTENDER que el mundo cambió. Que el tiempo y la tecnología se deben aprovechar y que nada se gana cargando el grillete que representa la dinámica idéntica a la del aula de clases en una normalidad que ya NO ES.



Gracias por leerme.

Bytes!

sábado, 27 de febrero de 2021

Aceptando la tecnología abierta.

 

Foto por Skylar Kang de Pexels

    La tecnología abierta, esa gran desconocida que nos rodea desde que nacemos y que, lamentablemente, se nos enseña a ignorar por interés comercial; podría haber encontrado una de sus mejores épocas gracias al Virus "C" que mas que menos, mantiene a la mayor parte de nosotros, encontrándonos con un poco de tiempo para matar en el ocio y el auto aprendizaje.

Tutoriales en plataformas gratuitas, cursos formales online y televisión pública, han permitido normalizar que muchos de nuestros amigos cercanos o familiares se jacten frecuentemente de nuevas habilidades y hábitos. Nuevos políglotas, panaderos, estilistas, artesanos y demás, saliendo de la intención entusiasta de aprender, cuando menos, por no aburrirse.


Que ¿novedad?.

Como mencioné, la tecnología abierta, está con nosotros desde nacer. Todo aprendizaje nonato, cuya distribución y difusión no es condicionada, de ningún modo que afecte su libertad; es parte de esté movimiento cultural, mas que tecnológico.

¿Recuerdas como aprendiste, todo lo que sabes hacer, sin haber pagado por ello o acordado el no divulgarlo?. Comer con cuchara, caminar, arrojar una pelota, preparar un café, dar un beso. Sorpresa, sorpresa; son ejemplos de tecnología libre.
 
La retribución también existe en esté contexto. Des-interesadamente, haber enseñado a tus padres como rayos funciona su smartphone, compartir tu receta del hotdog perfecto y la constante explicación de, que es un calcetín y como se deben de calzar, para que un infante aprenda a vestirse; son contribuciones (tal vez fortuitas) al movimiento.

 

El costo del desconocimiento.

 Mi primer contacto, a nivel informático y consciente, con la tecnología libre; fue con un sistema operativo linux. Era la cosa más arcaica, intimidante e inaccesible que había tratado frente un monitor. Siendo un usuario de Windows, única herramienta que se me había educado para manejar, no entendí en su momento la razón ni la importancia, de ese montón de texto en una pantalla, en una época que ya existían botones, colores e íconos.

Con los años y la práctica, entendí que mi acercamiento, ese primer contacto, fue erróneo. El problema no eran los "defectos" que vi cuando conocí Linux, sino que estaba esperando igualarlo a lo que ya conocía; pues siempre es más fácil temer al cambio, que comprometerse a conocer... y eso tiene un costo.

Foto por Pixabay de Pexels

Abrazar el cambio, se lo debo agradecer a la necesidad. En esa época, yo tenía un pequeño taller en el que rentaba PC's al uso público. Este tipo de negocios estaba en el foco de atención de algunas dependencias de gobierno, debido que el uso de un equipo Windows y herramientas como Office, Photoshop, Corel-Draw, entre otras, implicaban una licencia de pago, que no todos tenían la intención o presupuesto para pagar. 

En la búsqueda de alternativas que no representarán perdidas de tiempo e ingresos, lidiando con temas administrativos o preocupaciones innecesarias de carácter legal, encontré un sistema operativo muy agradable a la vista, con configuración mínima, aplicaciones de oficina y mucho más pre-instalado, libre de virus y cuyo despliegue tomaba menos de 30 minutos para estar listo, ¿qué mas?, ¡Gratis!, tanto para copia, distribución, sin licencias. Ese sistema irreal era: Linux.  

¿Cómo el patito feo paso de ser una pantalla de texto a una solución amigable y vistosa?. El no haberme comprometido un poquito más en documentarme, la primera vez que nos encontramos, retraso el darme cuenta de que era, como se usaba y los beneficios que aportaría en mis actividades.

 

El entusiasta.

En mi caso fue linux, pero hay un sin fin de eslabones que pueden ser el punto de entrada a tecnologías abiertas. Tecnologías que pueden ser obtenidas, compartidas y modificadas para fines igual de filantrópicos, como de beneficio personal, sin esto último ser necesariamente algo negativo.

Ayudar a discapacitados con prótesis cuya fabricación no justifique un costo prohibitivo, contar con ventiladores para apoyo en fallas pulmonares que no dependan de grandes empresas, fabricar un refresco de soda o una cerveza, suenan a una oportunidad. ¿Que tal tener todas las especificaciones para fabricar un coche?. Solo basta encontrar un tema que apasione y en la medida de lo posible, aportar cuando menos, al difundir el conocimiento.

No cuestionaré, el que las empresas protejan sus propiedades intelectuales, o impidan el acceso y difusión de sus procesos o desarrollos. Tampoco que la educación, sobre todo la privada y la superior, estén desfavorablemente encaminadas a conocimientos técnicos y sociales que implican depender de recursos y entidades adicionales (libros de texto no públicos, aplicaciones o sistemas operativos de pago o licencia, redes sociales que requieren minar información personal, etc..). Lo que busco compartir en esta ocasión, es que existen las alternativas que buscan el beneficio comunitario, el desarrollo social, la solución de carencias públicas, equilibrar los costos y beneficios a un nivel justo o simplemente compartir por el mero placer de hacerlo.

No todo requiere un costo monetario ni revelar o exponer tus datos personales, el verdadero reto, es sacudir la pereza o miedo a aprender algo nuevo.

¡Nos leemos!

 


 

  

miércoles, 26 de agosto de 2020

"Mamá, ¿hoy aprendí?"... El prismático aprendizaje virtual en México.

Grandma Finds The Internet Meme Generator - Imgflip

 

     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Como padre, actualmente soy partícipe asociado del modelo de educación virtual (en México); el cuál le agradecemos al COVID-19; parte destacada de la apasionante serie, "2020". En esta "nueva normalidad" académica, las clases se imparten por internet, televisión, radio, y por medio digital e impreso que se puede descargar desde fuentes oficiales o que se entregará de forma clásica en los planteles.
El modelo no es perfecto. El accionar de las dependencias de gobierno ha sido torpe, confuso y lento; pero cuenta con matices innegables que merecen analizar en un espectro mayor.



"Recuérdame"
 


"Recuérdame" decía cierta mascota promocional de una golosina, en los comerciales de su marca; esto en cada medio de difusión posible, haciendo de su peculiar ave y su frase, una referencia cultural. ¿Y qué con esto?, pues que toda persona expuesta a tan amplia cobertura mediática, identifica y... recuerda, eso que con tanto empeño le plantaron en su cara; el objetivo seguro eran los niños, pero la cantidad de adultos que se sumaron debe ser increíblemente positiva para la marca.
Entonces la primer decisión acertada en un programa tan caótico, a mi parecer, es difusión.

Esta vez la programación televisiva tiene una participación activa en la educación. Ya no es solo el colocar los programas aptos para menores de 6 años y con un valor educativo marginal, o aquellos programas bien intencionados con marionetas y botargas; que igual son más un posicionamiento comercial que cultural. Ahora sí es enfocado a ofrecer la clase, por señales de amplio alcance nacional y cuya audiencia cautiva es mayor. Es sorpresivo, intrigante y sospechoso, que empresas cuyos cimientos siempre han estado asociadas con monopolios, manipulación y corrupción, sean los responsables de colocar la educación virtual en el "gran escenario". Por ahora el beneficio que se entrega, les da el beneficio de la duda.
No solo es relevante por lo abrupto de la participación de la televisión, también lo es, por ser un medio "moderadamente" accesible en la clase obrera y de escasos recursos. "Recuérdame" también es la mínima demanda de las clases menos privilegiadas; esas que por poder adquisitivo o prioridades mayores, no son poseedores de dispositivos con acceso a redes y mucho menos les representa un beneficio la cuota por acceder a internet, la T.V. e incluso la radio, tal vez llegue un poco más cerca de estos sectores.


"La educación es un derecho constitucional", es un argumento desgastado por los proselitistas. No los juzgo, en realidad suena bonito e inspirador, aún cuando no se lleva a la práctica, digo; ¿que va saber un papel de más de 100 años?. No obstante hoy por hoy, el sistema de educación virtual, es lo más cerca que se ha estado a cumplir el objetivo de ofrecer educación al pueblo.
Es cierto que hay comunidades que siguen marginadas por la falta de acceso a internet o siquiera energía eléctrica. Según entiendo, el plan es apoyarles por medio de medios impresos... pero no quiero solo asumir, ni postularme como defensor de los inciertos; si no enfocarme en lo perceptible. Por ello, lo que considero destacable, es mencionar a los que sí les representa una solución el eliminar el edificio escolar de la ecuación. A aquellos que, pese a su interés genuino en que sus hij@s recibieran educación en un plantel; pero eran objetivo de cobros de cuotas, compras de material y uniformes, problemas de distancia, cupo, horarios y demás lindezas administrativas, económicas y burocráticas. La escuela está disponible para los estudiantes mientras cuenten con uno de los medios de comunicación necesarios; sin limitarlos por cuestiones motoras, mentales o sociales. La rampa de acceso que jamás ha tenido el edificio, el retraso de lenguaje, la hiperactividad
y el "bullying" salen, por lo menos ahora, del cuadro. Gracias a la tecnología, la educación no depende de un edificio o un aula.

La escuela al fin esta al alcance quién la quiere y la necesita...

 

 ... y también de quién no.
Pese a los pocos días de iniciado el ciclo escolar, hay personas que parecen no entender el modelo "virtual". Tampoco es culpa del todo de ellos, pues el gobierno y en especifico, la SEP; no hicieron mucho por evitar la incertidumbre. Se centraron en promocionar y garantizar el inicio del ciclo escolar a distancia, pero no prepararon a los padres ni estudiantes (los ya autónomos), para entender que significaba y que implicaba el modelo.
Pareciera que todos sabíamos cuando iniciarían las clases, el resto solo se ha interpretado de forma personal y no se sabe bien las reglas del juego.

¿Debo olvidarme de mis actividades laborales o compromisos para atender el horario escolar de mi(s) hij@(s)?, ¿como lo van a evaluar?, ¿y si tengo dudas respecto a los videos?, ¿porque los videos parecen poco producidos y mal actuados o son aburridos?. Estas intrigas muestran un nivel de desconocimiento, pero también de falta de sensibilidad comunitaria, de cara a una (obvia) realidad distinta a la de principios de año.

 

El verdadero reto es ir contra las costumbres. Hábitos que de fondo se sustentaban en una mal interpretación, y para ser justos; en algunos casos, mas que "mal", diría "oportunista".

La repercusión en las responsabilidades diarias de los padres es obvia; pero la realidad es que ya era hora de separar en concepto y percepción los términos "escuela" y "guardería". Porque en serio, la escuela NO es guardería; pero se sobre entendía así (de forma oportunista) y ya era hora de entender eso, por respeto a los docentes.

¿Entonces para que queremos las escuelas?. No resto ni un ápice la importancia de estos recintos. Ojalá que no se pierdan en pos de los beneficios económicos, que sin duda, gobierno y medios de comunicación, van a encontrar posterior a la pandemia. No obstante, apreciar la labor del educador; la verdadera capacidad y dificultad que implica su labor con grupos de "N" cantidad de alumnos, serán, con suerte, una de las lecciones más valiosas que aprenderemos como padres, al lidiar con nuestros niños durante el aprendizaje a distancia. Sería espléndido que la experiencia en casa, nos enseñe a valorar nuevamente el trabajo de un maestro guiando presencialmente a un grupo de alumnos que interactúan con normalidad en un aula. Los padres podemos enseñar, pero no todos somos educadores de profesión...

"Sí, si. Muy bonito ¿y mi trabajo y mi tiempo?". Por lo menos, algo que sí está claro del programa de aprendizaje a distancia, es que está en casi todos lados y si no en un horario bajo demanda, sí en distintos horarios. Como padres nos toca ceder; no solo es que el niño tenga la pantalla enseñándole, también requiere el factor humano que mantenga su atención, la disciplina y explique al niñ@ aquello que por video no pareció entender. Si el tiempo libre se redujo porque optamos por aprender junto al niñ@. ¿Porque quejarse?, ¿no vale la pena está inversión?.
Ahora, el terreno más áspero que se pisa es "el trabajo". Aquí, sí sé que algunas escuelas y colegios parecieran dar a entender que se debe seguir un horario rígido y no tocan, convenientemente, el tema de las repeticiones de contenido en los medios de comunicación y la alternativa de tomar las clases por cuenta propia y sin participar en vivo en las sesiones por videoconferencia o redes sociales. Lleva una dificultad mayor el no seguir las reglas como las dictan, pero es ridículo perder la flexibilidad que el modelo a distancia ofrece. Piénselo, ¿creé usted que el plan no se desarrollo siendo consciente de que puede haber fallos de electricidad, de conexión a internet, huracanes o temblores?. ¿Que hay de los que viajan y son padres solteros?. Si el sistema educativo no fuera flexible, no veo muchos escenarios en los que el estudiante se pudiera poner al día, basándonos en el sistema de educación pública.
En mi particular opinión, la afectación laboral, es más fuerte de lo que debería; justamente porque las empresas, no todas al menos, se han pronunciado en pro de apoyar de algún modo a las necesidades de los padres de estudiantes. Tampoco es que sea una sorpresa, pues hay reticencia al cambio, como dije anteriormente en esté blog.

Personalmente, me encontré con un requisito de la institución en la que indicaban como material escolar "el alumno debe contar con una computadora". Admito que soy demasiado quisquilloso y tardo en digerir las necesidades sin antes elaborar mi árbol mental, para entender porque algo es mandatorio. Me detuve allí por algunos días con ideas como "cualquier equipo viejo con ratón y teclado servirá". La real magnitud del problema la capté cuando mis amigos, confiando en mi conocimiento del tema; empezaban a pedir sugerencias de como conseguir el equipo de cómputo adecuado y accesible al bolsillo. "Pues les piden su propia PC", "tengo 2 computadoras, pero como l@s otr@s niñ@s también deben tener una y estar conectados", "necesito algo por una cantidad irrisoria pero no puedo costear nada más y el equipo de la casa lo necesito para trabajar"... entre otras tragedias... Pero "pos" la escuela lo requiere.



Quisiera entender, ¿que justifica que niños, incluso de pre-escolar requieran una computadora?. Los padres que acataron ciegamente pecaron de nobles, pero la realidad es que casos así solo exhiben la poca solidaridad, sensibilidad y desconexión del mundo real, de ciertas instituciones; en este caso, educativas. Vaya, que no es lo mismo "necesita un", a "necesita acceso a...", "en cierta programación podría requerirse...", algo más imaginativo que impositivo. ¿No saben que se dirigen a padres que quizás perdieron su trabajo?, ¿padres que temen que sus hij@s se queden fuera de cualquier sistema educativo?, ¿en serio no saben que estamos en condiciones extraordinarias?.


Es importante leer entre líneas y cuestionar, sobre todo en estos momentos que la información es contradictoria o implica un costo (tiempo, económico, esfuerzo); no solo accionar de forma automática a todo lo que se pide, mucho menos sin la certeza de que se hace.

Es una oportunidad de definir las prioridades y reconocer nuestros limites respecto a como manejarán el ciclo escolar a distancia y cuán profundo será su aprendizaje. Nada se gana con seguir una dinámica estresante que no se eligió, si al final; lo que importará es lo que se aprendió.

 No hay material perfecto, ni cobertura perfecta, ni siquiera un plan perfecto; pero las herramientas están allí al alcance de la mayoría; muchos más de los que se ha alcanzado en mucho tiempo.

 

Gracias por su tiempo, nos leemos pronto.
¡Bytes!




domingo, 24 de mayo de 2020

Home Office forzado, ¿es un cambio de paradigma?.





         Ya en finales de Mayo, no es sorpresa para nadie que el 2020 nos llegó con golpes directos a los hábitos de trabajo, convivencia y consumo.

Alternativas poco establecidas, por lo menos en México; como trabajar desde casa y la conversión de modelos de negocio arraigada-mente presenciales (por citar ejemplos: fruterías, panaderías, consultorios médicos, clases de niveles pre-escolar a bachillerato) se aplicaron de manera forzada (pero ágil) en pro de no perjudicar o perder la fuente de ingresos.


"Innovando" (así, entre comillas y con 2 pizcas de sarcasmo).

He escuchado y leído en sin número de fuentes que se ha "innovado", "aplicado tecnología de punta" o "utilizando modernos procesos" para mantener el funcionamiento de las empresas, pero principalmente, para enviar a toda (o la mayor parte de) la plantilla laboral a trabajar desde casa. Vaya, pasen a hacer "home office", estimados "godinez".

"Home Office" por samwyse bajo licencia CC BY-NC-SA 2.0

 México, a nivel empresarial, hace años esta listo para cambios de paradigma (verdaderos) a nivel laboral; la actual situación sanitaria solo evidenció la intencional falta de interés, en adecuar los modelos de trabajo para que el personal accediera, al menos parcialmente, a trabajar en casa.

No es un cambio de paradigma el que "sí se pudiera" aplicar de inmediato, un esquema, que de pronto, lleva semanas o meses, permitiendo ofrecer servicios y mantener en funcionamiento diversas áreas de las empresas, a pesar de que el personal está aislado y auto-gestionado sin supervisión presencial directa. De hecho, se dice que hasta mejoró la productividad de los empleados.


Utilizar la tecnología para coordinar grupos de trabajo en casa, no es "innovador" ni "tecnológicamente puntero". No son "métodos modernos", no es un avance en materia de recursos humanos mucho menos. A finales de los 90's ya era una realidad la mensajería instantánea, la voz sobre IP, los túneles VPN y la banda ancha. Lo único que sucedió, fue que la contingencia evidenció tajantemente, las anticuadas, cerradas y/o desinteresadas prácticas de trabajo en que algunas empresas se habían estancado... pero de pronto "sí pudieron" (casi de inmediato) permitir el trabajo desde casa. No generalizo, no todas las empresas son así.

Como empleado, es doloroso ver como la sociedad laboral activa, es (innecesariamente) tratada como sujetos que deben cumplir con un horario de presencia in-situ, cuando quizás lo único que requieren es una silla, una conexión eléctrica, red y la PC/teléfono, para cumplir con los objetivos diarios. Esto a costa de perder horas de VIDA perdidas en filas de tráfico, apilamientos, esperas, gastos en traslados/alimentos, y claro, el impacto en la vida familiar de "vivir para trabajar".


 Ahora, que por coincidencia, tenemos acceso al trabajo en casa. También como empleados, es importante entender, ser consciente y disciplinado, para poder llegar a acuerdos que permitan más tiempo en casa, ahora que llegue la "nueva normalidad".


"Distracted at ArtsWest" por Michael @ NW Lens bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0



Gracias por tu tiempo.
Nos leemos pronto, ¡bytes!.