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domingo, 13 de febrero de 2022

El día de Srta. intangible y Sr. desinteresado.




Hace muchos años; muchos ya. Una serie de circunstancias me llevaron a caer en una etapa oscura de mi vida, esa que nadie quiere y te hace tocar fondo en los aspectos más frágiles de tu propio ser.
En ese entonces, las malas decisiones, las malas compañías, la soberbia sin sustento acompañada de una seguridad peligrosa, hacían mi día a día, irónicamente, tolerables. Acompañantes desechables y palabras de aprobación de quién no tiene ninguna responsabilidad de la reacción de alimentar un ego lastimado, son fáciles de obtener y de digerir.

En esa espiral en descenso, otros entes similares parecen ser atraídos por nuestra aura de decadencia, buscando lo mismo, "el distractor" de la pesadumbre, aburrimiento, hastío o lo que sea; quizás hasta esperanzados que de pronto apareciera alguien o algo con el factor "X" que ilumine los días de rosa y estampe permanentemente la sonrisa en nuestro rostro. En corto, con que logre distraer, basta.


Parte del [no] arte de estar mal, es saber aparentar no estarlo. Disfrazando de apatía, sarcasmo y hasta alegría, la mayoría de la gente que este interesada, podría califcar como "normal", "así es ella/el", "le aburre", etc... y no percibir las señales de alerta. Algunas veces hasta la mentira de falsos planes logran justificar las ausencias en público de aquel que se esta hundiendo en su miseria y poco llaman la atención.

Como mis mejores amigos saben, y además de estar en una etapa complicada en ese entonces, yo sufro de ansiedad social, por lo que, era complejo aparentar la "careta" social, y me aferraba con uñas y dientes a las posibilidades de mantenerme aislado y enclaustrado en lo posible; hasta que alguna vez, acepte acompañar a una amiga a un estudio biblico. Sonaba perfecto, un evento de muy poca gente, prácticamente puros desconocidos y que demandaría una interacción mínima entre otros y yo... cumpliendo mi cuota de presencia pública por un buen tiempo, de paso; pensé.


Objetos de prejuicio.


Durante el evento, contrario a mi expectativa, una persona se acercó a mi y empezó a contarme de un proyecto que estaban llevando a cabo y que esperaban tener una respuesta positiva, al que le llamaban en broma "couching", jugando con el término "coaching" que ya se usaba como moda y la traducción en inglés, más menos literal, de estar sentado en un sillón, descansando. Me invitaban a mi o todo aquel conocido que considerara que necesitara un poco de compañía o escucha, así como aquellos que su desesperación, abandono y tendencia autodestructiva , requiriera un empujón para salir de la renuencia de buscar ayuda profesional.

Lo pensé con un poco de incredulidad y un mucho de sorpresa; si bien yo estaba en una etapa de desinterés mayor, este tema llegó al puerto de mi curiosidad, lo que desembocó en una serie de cuestionamientos de mi parte.

-"¿Ustedes son profesionales para tratar estos casos?, ¿consiste en sanar a través de la fe?, ¿entienden las cosas por las que podría pasar cada persona que se acerque?, ¿no creen que es un objetivo algo idealizado y demasiado optimista querer resolver problemas a quién rehuye a un consejo profesional o terapia?..." y seguro un montón más de preguntas guiadas por percepción y por prejuicio.

Mi interlocutor se empezó a reír sin reparos, todos tenían las mismas preguntas y las detonaban los mismos prejuicios comunitarios. A posteriori, me compartió una explicación bastante razonable y con poco que cuestionar.
El motivo principal de la risa de su parte, es que nadie se detenía a preguntar el proceso, antes que lanzar una serie de dudas de cosas que se asumen, pero no son como parecen. PRIMERA GRAN LECCIÓN.

Así conocí a mi "couch", una figura agnóstica, sin prisas ni prejuicios, que en base a hacer compañía y cuestionar de forma puntual las palabras y reacciones, pretende "despertar" a aquel que se sienta hundido en una situación sin aparente salida. 

Un "couch" intenta identificar factores que impulsen una emoción, cuestionarla e intentar que esas dudas, el "coucheado" las vuelva suyas. De lograrlo, esta persona hará un ejercicio introspectivo de sus debilidades y carencias, además de la realidad en la que se vive, de forma que encuentre la aceptación de su situación, hasta colocarla en una posición en la que se perciba presente pero no determine el rumbo de las acciones ni pensamientos principales de aquel que sufre. Igual como se sana una herida en el cuerpo a la que se le presta demasiada atención.


"Los sentimiento engañan"


Partiendo de esa máxima de aquellos que conocen y entienden mejor que yo la fe Cristiana, un "couch" busca eliminar en la medida de lo posible a los sentimientos del tema. Los límites no son explícitos pero son muy claros; ell@s no buscan ser identificados como amigos y no tienen un interés particular respecto a como se siente su "coucheado".

Un "couch", por principio, esta contigo en una zona pública, a distancia de otras personas en "couching" que permita quizás verse entre ellos, pero no escucharlos activamente. Si bien es aparentemente comunitario, no es parte de la dinámica que interactúes de ningún modo con nadie, ni es siquiera una buena idea. Es suficiente con localizar a tu "couch" y buscar estar lo más cómodo posible.

-"¿Llegaste solo?, ¿es complicado el trayecto?, ¿quisieras preguntar algo o quieres compartir algo?, ¿que vas a cenar hoy?, ¿porque tan complejo o sencillo?", igual y solo un gran silencio; esas son las herramientas que un "couch" usa a cuenta gotas para medir la energía, la contención, el sufrimiento, vergüenza y resentimiento.  Preguntas ligeras pero cuya relación personal, familiar o el entorno, dejan asomar guiños a la siguiente pregunta. ¿Te es curioso lo que harás?, ¿notaste el tono con el que hablas de alguna persona o lugar?, ¿Que sucedería si intentaras...?. Vaya que son preguntas ridículas en el sentido de "eso lo pude pensar yo", y quizás así es, pero no han impactado lo bastante fuerte como para profundizar en ello. Ese es el puente principal a reparar, la gente que sufre en exceso, SIENTE y luego existe, por lo que hay que atenuar esos sentimientos y hacer que la duda haga mella hasta que el pensamiento tome el control. Todo un reto.

Un "couch" no corresponderá una charla de trivialidades mientras acuerdan un gusto en común para salir a comer, pasear o ir al cine; Su presencia se justifica como un "catalizador" entre la soledad ociosa, que suele propiciar a los pensamientos autodestructivos/renuencia a buscar ayuda profesional y la necesidad de pertenencia en grupos que podrían dañar más al individuo. 

La dinámica, pareciera ser una especie de mímica en la que se reflejan y escriben las ideas y emociones, dando una nueva perspectiva para el "coucheado".

Un buen "couch", no insulta la inteligencia con paternalismo ni positivismo. Sugerir que "todo estaría mejor" o "pensar optimista", no es ni de lejos una opción. Se debe de aceptar el mundo y sus habitantes con todos sus matices y carencias... Fortalecer la inteligencia emocional ante una realidad que sin esa fuerza, sería sobrecogedora. La necesidad de flores en las palabras, si no son propias, es como querer llenar un tergiversado barril sin fondo.

 

 

Estrellas fugaces

 

Un "couch" obedece a que forma parte del pasado en que se sufría, y cuando te puedes poner de pie con tu propia fuerza, es momento de partir caminos. Lo último que dejarán es la lección de volver el dolor en aprendizajes, ni nombres, ni culpas ni pesadumbres, solo moralejas.

Gracias "couch", por los tonos grises que necesitaba, por ser parte del viaje y hacer pase de antorcha. Gracias por ser el ejemplo más claro que la amistad si puede ser desinteresado, salvo que el único interés sea cambiarle el día a alguien más y que el amor se debe predicar SIEMPRE en lo intangible, porque la gente requiere más humanidad y menos objetos.

Mas gente como tú, menos gente buscando lo que ya llevan en su mochila. Menos gente señalando a los que nos parece irrelevante el 14 de febrero y más gente dando de si en lugar de esperar obtener... en dosis diarias.

sábado, 19 de junio de 2021

Necesito que hablemos de padre a hij@



      Primeramente, decidamos que no generalizaré en lo mínimo. Esta historia es mía y la he vivido yo, así que esta fuera de la carpeta considerar si fue como a "muchos", o "a otros les ha pasado". Si me escucho trillado es porque así de simplón soy y no por intencionalmente querer caer en el cliché.

Es curioso que algo tan normal y fundamentalmente bueno; fuera tan atemorizante para mi como primer reacción al escuchar que habías aparecido en mi vida. Tu madre, por derecho, tuvo la primicia y a bien buscó la manera más genuina de compartirme la buena nueva. Eso no impidió que mi reacción fuera tan obtusa como chocante.

El temor no solo fue ensordecedor y preocupante momentáneamente, para nada. Al pasar de los días acrecentaba el estrés por tratar de estar listo, para un evento que no permite estarlo.

 


 

 

 

 

 

 

La espera.

    Mérito a quién lo merece. La paternidad es muy ligera si consideramos los cuidados, efectos desafiantes en todos los ámbitos y proceso de concepción con el que tu madre debió salir avante ante muchos, muchos retos.
La pequeña lucha de tu padre era y de cierto modo sigue siendo, interior. Tu viejo jamás ha sabido mantener a raya su ansiedad y bajar algunas líneas a la auto expectativa le cuesta aún más trabajo.
 
Contar los días desesperado por querer ir al menos conociendote un poquito más. Eterno era llegar a ver la siguiente "manchita" en el ultrasonido, después ver que tan complejas eran tus facciones y que estuvieras bien, porque los sustos no nos los negaste, ¡enterate!. El otro lado de la moneda, es el gran miedo a poder cumplir, al menos con un mínimo de aceptación, como principal apoyo de tu madre, pero también con mantener en balance esos temas que los adultos debemos malabarear y que espero, logremos darte un buen ejemplo acerca de como el tiempo, las responsabilidades y el dinero, se pueden encaminar a solo buenos propósitos. Era una etapa en la que yo buscaba encontrarme como individuo, pues tu existencia, era un parte aguas en mi rutina, que no requería tener una estructura muy clara y eso no debía seguir así, también era necesario definir mi rol en tu árbol familiar, pues no es un secreto que mis causas normalmente me han llevado a lugares y personas fuera de un circulo tan apegado, y si bien eso me ha enseñado TANTO, ahora mi prioridad era poder estar en donde debo.
Esos días me carcomía la materia gris cuestionando mi madurez y mis impetús, mi capacidad para encaminarte, mi percepción de lo que es correcto, mi fuerza de voluntad y mi resiliencia emocional. Si como individuo independiente, pensaba que siempre estamos a prueba en el mundo, ahora ya estaba más que seguro de ello. El miedo a fallar era mi pan y agua de cada día, pero sorprenderme de cada muestra de tu vida, en la forma que fuere; un sonido, una imagen borrosa, una patada en la barriga de tu madre, me mantenía completo.










Cambiando los roles.

    Solo segundos bastan para entender que no hay reglas a seguir, lo poco o mucho que se intentara estar preparado son más un soporte emocional que una guía práctica y que el juego se llama "Resuelvo, después existo". Tomaste con tu manita apenas un dedo de la mía, y ese fue el principio del acuerdo no dicho en el que tu te dedicabas a enseñarme y yo a aprender.

El miedo a la inmadurez y la incapacidad, cambió. Ahora, la preocupación se cimienta en una responsabilidad real, de abrazar esa vida y aprender a cuidarla con la mía.

La paternidad en pocas palabras eso parece ser; un ir y volver de solicitudes que debo resolver de la forma más eficiente y congruente posible, y que los errores, humanos al fin, no me impactan a mi, por lo que debo ser cauteloso. Aún cuando también soy un hijo, no logro imaginar la dificultad de trabajar día a día en enseñarme a observar tus necesidades, a analizar la solución y anticipar los efectos de cada intento. Desde tu lenguaje con apenas lo más básico de la motricidad humana, sonidos ininteligibles y llantos, hasta ahora que expresas de forma muy vocal tus frustraciones cuando no logramos encontrar la manera correcta; mi propósito y motor siempre ha sido mayor a mi mismo. Se trata de ti, de entregarte las herramientas que me has enseñado a elaborar y que te ayuden a abrir camino por tu cuenta. Práctica y error motivada por el amor, y curiosamente ese amor, es el que a veces complica las decisiones, mandando mensajes como ¿y si le ayudo para que no se complique? y ¡Espera, permite que lo resuelva, pues sabes que puede hacerlo!. Como tu padre, las decisiones deben ser las correctas y eso no siempre me dejará en un buen lugar de tu gracia.




 

 








La carrera contra el tiempo.

    No importa cuanto me esfuerce por aprender de ti a enseñarte todo lo necesario para que tu existencia sea un desafío moderado; la vida además de incierta es limitada, y en el mejor de los casos, yo no estaré a tu lado en todo tu camino. Quiero ver lo más posible cuán lejos llegas y sorprenderme de cada vez que marques la diferencia.

Estoy orgulloso de ti, feliz de entregar lo poco que pueda a tu causa y afortunado de hacer de ti mi refugio y mi descanso. La aventura más grande de mi vida.

No es que se deba celebrar el día del padre, no es un logro adecuado; pero no está de más, celebrar la dicha y la suerte de serlo.


H.C.

martes, 1 de junio de 2021

"Si tengo 10 minutos y los quieres, son tuyos".

 

Ilustado por iconicbestiary

     Siendo un técnico en sistemas, cuya atención se debe dividir en una serie de elementos simultáneos, con el propósito de alcanzar un objetivo... o impedir que se alcance, según sea el caso. Aprecio y admiro la habilidad de las personas "multi-tareas" en varios niveles. Una capacidad digna de elogios y ensalzado... pero no está vez, simplemente hoy no.

De nuevo, utilizando la experiencia propia como ejemplo; sin duda se requiere talento e interés (mucho interés), para mantener atento al niño en la clase en línea (Era CoVid19), mientras las mascotas buscan comer algo a la vez que ladran porque algún servidor público tuvo a bien entregar el correo de la casa. Todo en tiempo récord, pues los compromisos laborales no son condescendientes para todos, y el bombardeo de un día de trabajo mas, inicia. Enajenado del resto de las situaciones cotidianas que podamos estar viviendo, lanza llamadas urgentes, reuniones no programadas, correos y correos prioritarios, mas una pizca de consulta técnica para algún compañero.

Son momentos del día que habrá quién llame "el temblor", de forma tan simplona, como atinada. Una gran cantidad de prisa, estrés y desorden, bamboleando por doquier; tan solo para retar el dominio que tengamos de la multi-tarea y haciendo desear que termine pronto, mientras el reloj dice que han pasado apenas 12 minutos y que esto se pondrá peor y peor.

 

 

    Y efectivamente, dije que por hoy; eso de ser multi tareas, no era un don, ni algo digno de aplauso. Esto porque mi tema hoy es sepultar el compartir el tiempo, en especifico, el (valioso y anhelado) tiempo libre. El dividir la atención y el esfuerzo con desinterés, sin propósito ni responsabilidad que lo justifiquen.


La limitación humana.

    Absolutamente todo tiene un precio. Intentar resolver todo a la vez no es una excepción; ya que, aún resolviendo de forma aceptable las innumerables tareas que se abalanzaron sobre tu yugular; como menos, te has desgastado física y/o mentalmente.
También, siendo honestos. Hacer de todo a la vez, significa que la atención y el esfuerzo se dividieron, y al final del día, resultó que se hizo mucho con lo menos posible, al no poder dedicar y comprometer el 100% a una sola labor.

Habla muy bien del eficiente humano que logra estos resultados, ¿que tal habla de los demás humanos que lo rodean y también pedían su atención?.


La mirada perdida.

    Seguro han visto un escenario similar. Un adulto se hace acompañar de un niño (pues, lamentablemente, no puedo decir que fuera lo contrario), de pronto, encuentran el lugar perfecto para detenerse y el adulto se pierde en la pantalla de un dispositivo móvil. Esto lleva a una situación que dura DEMASIADO y entonces no se puede negar la obviedad de la mirada perdida. Tanto del adulto perdido en un sinfín de posibilidades obtusas, incapaz de detenerse y despegarse del ladrón de su atención; como de la mirada perdida del niño, que si bien, no estará igualmente en una pantalla que haga de niñera cibernética, tristemente estará buscando la nada, resignado de que dediquen unos momentos SOLO a él.

Está normalizado y a nadie asusta la adicción a los dispositivos y a las redes sociales. Si como sociedad, normalizamos el alcoholismo y la drogadicción en muchos casos y solo compadecemos a sus familias, ¿porque no compadecer a la pareja que sentados en la misma banca, son apartados por una pantalla? (puntos extras cuando solo uno tiene un dispositivo y de remate, está presumiendo en redes sociales la cita en curso), ¿que tal un niño esperando un abrazo y solo obtiene un placebo que permita textear y navegar?. No faltará aquel que haya conseguido una respuesta áspera por haber interrumpido la experiencia "de vida" de su interlocutor, mientras leía como es el mundo según sus cientos de amigos que jamás ha conocido en persona y que han dejado horas y horas de banalidades en las cuales hundirse y olvidar la realidad.

 

Rompiendo las reglas

    Una de las máximas con las que me rijo en el día a día; es no hacer preguntas innecesarias; o al menos, no sin agregar la mención de que es retórica y de facto, que no espero una respuesta.

Esta vez me permitiré, torpemente, pero con un fin; pasar por alto la lógica y la obviedad; tan solo para sacar de mi cabeza y externar eso que quisiera tal vez hablarlo, pero requieren un destinatario adecuado.

¿Porqué es tan difícil soltar el teléfono o el dispositivo de entretenimiento ocioso por si quiera, digamos, 10 minutos?, ¿porqué pareciera necesario que la pantalla sea el elemento constante y divisor en conversaciones e interacciones con otras personas, incluso las MUY cercanas?.

Aquellos que viven inmersos en un mundo tan virtual como falso, el de las redes sociales, ¿tienen lapsos de lucidez en los que se den cuenta del problema?, de ser afirmativo, ¿cuanto duran y porque pareciera que eventualmente deciden ignorar la situación?.

A los ebrios y los drogadictos, se les sugiere buscar ayuda.


La ofensiva

    Casi escucho el viento decir, "como sabes que no se está ocupado", "tu has de estar igual", "¿Cómo sabes que solo es ocio?", etc.

Decía una amistad muy estimada, "la biblia se defiende sola", refiriéndose a que un buen creyente de la biblia, no necesita discutir su contenido cuando es puesto en duda por una persona con ideología distinta. Esto aplica para todo, y en este caso, si esté texto cuestiona hábitos en los que se está seguro y hacen mejor la vida de quién los aplica, favor de ignorar tajantemente, digo ¿quién podría salir afectado, no?.

Además, no generalizaré, no todo el mundo es así; pero defiendo que el escenario planteado, no es imposible ni poco común. Dicho esto, prosigo entonces.

La verdad que no es verdad.

         El problema más doloroso, es la negación. Todo vicio oculta una y en peores casos, varias carencias personales. Profundas heridas e indecisiones que se necesitan trabajar, pero la tecnología se utiliza como un catalizador que justifica la indiferencia. Porque parece ser así de simple, solo se necesita ser indiferente.

La indiferencia, por observación, pienso yo que es la forma más eficiente de ocultar nuestros peores demonios.
¿Te sientes deprimido?, ¿tienes pensamientos tóxico?, ¿eres incapáz de aceptarte a tí mismo?, ¿no quieres lidiar con las responsabilidades?, ¿nada te motiva a conseguir una meta por pequeña que sea?, y así consecutivamente... nadie lo notará estando agachado en una pantalla, asumiendo que solo estás "distraído". Peligrosa arma esto de las comunicaciones que "acercan" a la gente.

El otro filo de la navaja, también motiva fuertemente a mantenerse perdido en la irrealidad, y esté es la facilidad de mentir.
No importa como sea la realidad especifica de un individuo; a través de una red social se puede decir feliz, bendecido, estable y afortunado. Lamentablemente, alguien dañado, también puede fingir las mismas situaciones y pasar la vida atento a que otros reaccionen a sus exhibiciones, o de lo contrario, se dedicará a encontrar la manera de llamar la atención. Dedicando energía y recursos a la banalidad e ignorando en el proceso la realidad y las personas en esa realidad.

Entiendo la facilidad y el encanto de abstraerse; más aún cuando se está desmotivado o algo peor.
Entiendo como defender lo indefendible de querer perderse donde nadie cuestione, y también convenientemente, nadie se de cuenta de que el enemigo está oculto a plena vista.

No soy quién para hablar de tiempo libre, pero se valorar ese escaso bien.
Si llego a contar con siquiera 10 minutos míos. 10 minutos en los que las responsabilidades y las premuras se aparten; los compartiré contigo si los quieres. Prometo ignorar la pantalla.

 

 

Gracias por leerme... 

Bytes.

sábado, 27 de febrero de 2021

Aceptando la tecnología abierta.

 

Foto por Skylar Kang de Pexels

    La tecnología abierta, esa gran desconocida que nos rodea desde que nacemos y que, lamentablemente, se nos enseña a ignorar por interés comercial; podría haber encontrado una de sus mejores épocas gracias al Virus "C" que mas que menos, mantiene a la mayor parte de nosotros, encontrándonos con un poco de tiempo para matar en el ocio y el auto aprendizaje.

Tutoriales en plataformas gratuitas, cursos formales online y televisión pública, han permitido normalizar que muchos de nuestros amigos cercanos o familiares se jacten frecuentemente de nuevas habilidades y hábitos. Nuevos políglotas, panaderos, estilistas, artesanos y demás, saliendo de la intención entusiasta de aprender, cuando menos, por no aburrirse.


Que ¿novedad?.

Como mencioné, la tecnología abierta, está con nosotros desde nacer. Todo aprendizaje nonato, cuya distribución y difusión no es condicionada, de ningún modo que afecte su libertad; es parte de esté movimiento cultural, mas que tecnológico.

¿Recuerdas como aprendiste, todo lo que sabes hacer, sin haber pagado por ello o acordado el no divulgarlo?. Comer con cuchara, caminar, arrojar una pelota, preparar un café, dar un beso. Sorpresa, sorpresa; son ejemplos de tecnología libre.
 
La retribución también existe en esté contexto. Des-interesadamente, haber enseñado a tus padres como rayos funciona su smartphone, compartir tu receta del hotdog perfecto y la constante explicación de, que es un calcetín y como se deben de calzar, para que un infante aprenda a vestirse; son contribuciones (tal vez fortuitas) al movimiento.

 

El costo del desconocimiento.

 Mi primer contacto, a nivel informático y consciente, con la tecnología libre; fue con un sistema operativo linux. Era la cosa más arcaica, intimidante e inaccesible que había tratado frente un monitor. Siendo un usuario de Windows, única herramienta que se me había educado para manejar, no entendí en su momento la razón ni la importancia, de ese montón de texto en una pantalla, en una época que ya existían botones, colores e íconos.

Con los años y la práctica, entendí que mi acercamiento, ese primer contacto, fue erróneo. El problema no eran los "defectos" que vi cuando conocí Linux, sino que estaba esperando igualarlo a lo que ya conocía; pues siempre es más fácil temer al cambio, que comprometerse a conocer... y eso tiene un costo.

Foto por Pixabay de Pexels

Abrazar el cambio, se lo debo agradecer a la necesidad. En esa época, yo tenía un pequeño taller en el que rentaba PC's al uso público. Este tipo de negocios estaba en el foco de atención de algunas dependencias de gobierno, debido que el uso de un equipo Windows y herramientas como Office, Photoshop, Corel-Draw, entre otras, implicaban una licencia de pago, que no todos tenían la intención o presupuesto para pagar. 

En la búsqueda de alternativas que no representarán perdidas de tiempo e ingresos, lidiando con temas administrativos o preocupaciones innecesarias de carácter legal, encontré un sistema operativo muy agradable a la vista, con configuración mínima, aplicaciones de oficina y mucho más pre-instalado, libre de virus y cuyo despliegue tomaba menos de 30 minutos para estar listo, ¿qué mas?, ¡Gratis!, tanto para copia, distribución, sin licencias. Ese sistema irreal era: Linux.  

¿Cómo el patito feo paso de ser una pantalla de texto a una solución amigable y vistosa?. El no haberme comprometido un poquito más en documentarme, la primera vez que nos encontramos, retraso el darme cuenta de que era, como se usaba y los beneficios que aportaría en mis actividades.

 

El entusiasta.

En mi caso fue linux, pero hay un sin fin de eslabones que pueden ser el punto de entrada a tecnologías abiertas. Tecnologías que pueden ser obtenidas, compartidas y modificadas para fines igual de filantrópicos, como de beneficio personal, sin esto último ser necesariamente algo negativo.

Ayudar a discapacitados con prótesis cuya fabricación no justifique un costo prohibitivo, contar con ventiladores para apoyo en fallas pulmonares que no dependan de grandes empresas, fabricar un refresco de soda o una cerveza, suenan a una oportunidad. ¿Que tal tener todas las especificaciones para fabricar un coche?. Solo basta encontrar un tema que apasione y en la medida de lo posible, aportar cuando menos, al difundir el conocimiento.

No cuestionaré, el que las empresas protejan sus propiedades intelectuales, o impidan el acceso y difusión de sus procesos o desarrollos. Tampoco que la educación, sobre todo la privada y la superior, estén desfavorablemente encaminadas a conocimientos técnicos y sociales que implican depender de recursos y entidades adicionales (libros de texto no públicos, aplicaciones o sistemas operativos de pago o licencia, redes sociales que requieren minar información personal, etc..). Lo que busco compartir en esta ocasión, es que existen las alternativas que buscan el beneficio comunitario, el desarrollo social, la solución de carencias públicas, equilibrar los costos y beneficios a un nivel justo o simplemente compartir por el mero placer de hacerlo.

No todo requiere un costo monetario ni revelar o exponer tus datos personales, el verdadero reto, es sacudir la pereza o miedo a aprender algo nuevo.

¡Nos leemos!

 


 

  

viernes, 16 de agosto de 2019

Procrastinación, sin azúcar y con dos cucharadas de ironía.

         Me declaro un nostálgico con tendencia a expandir mi conocimiento, habilidades, valores, pertenencias y gustos, añadiendo nuevos elementos a lo ya presente; por lo que los cambios revulsivos no me son sencillos.


Imagen por OpenClipart-Vectors de Pixabay



Digamos, por ejemplo; que mi gusto por la informática actualmente tiene cargas muy elevadas de contenedores en la nube, virtualización y Big-Data; pero no cambia ni un poco la emoción, el sentimiento de estar en casa, que me causa tomar pieza por pieza, una PC de hace 20 y tantos años y darle una utilidad en el presente, como un servidor de propósito específico o una terminal remota; por ejemplificar algo.

Es luchar contra la obsolescencia, programada o no; del hardware. A su vez, una lucha romántica contra la obsolescencia de ese conocimiento arcaico, en desuso poco a poco, en favor de la tecnología empresarial como servicio, los smartphones y las computadoras notebook basadas mayormente en la nube.

No es fácil, con un poco de consciencia ambiental; aceptar que cada PC "obsoleta" que aún funcione, sea una gran caja de basura más, que no se degradará; en una civilización que urge de controlar sus contaminantes y limpiar sus recursos naturales. 

Imagen por INESby de Pixabay

En este afán necio, disfrazado de causa; inician los "proyectos"; una entrada más a la lista de pendientes que requieren tiempo para ejecutar y en ocasiones, hasta para aprender.

Familia, trabajo, responsabilidades varias, hobbies... ¡Descanso! (sí, ¡¡exíste!!) también demandan tiempo y esfuerzo, haciendo que la lista de pendientes se quede un poco abandonada y quizás hasta se vuelva un chiste similar a los propósitos de año nuevo que muchos hacen y pocos cumplen.

"¿Acaso iba tomar ese curso en línea de 10 horas?,ya me inscribí; pero será después", "El videojuego que inicié pero a los 20 minutos ya no pude regresar la atención a él... hace años", "conseguir rescatar ese PC del basurero haciendo de él un firewall y antispam y solo es de ensamblarlo y buscar guías en internet". El "proyecto" se ahoga entre otros.


Imagen por Gerd Altmann de Pixabay


Procrastinación, positiva; en el mejor de los casos, debido a que las demás actividades que llenan nuestro día a día y consumen nuestra energía, no son descuidadas y son benéficas o productivas para uno mismo, su familia y su comunidad.

Negativamente; independientemente de aquellas personas o metas en que la flojera sea la causa de no finalizarse. La procrastinación  en el que las tareas del día a día acaban con el espacio... poco espacio, en el que se puede ingresar la tarea de hacer algo por la mera satisfacción de cumplir con un objetivo, nos dice mucho de como la vida se agota en sin sentidos. El tipo de procrastinación que nos muestra que estamos viviendo solo para cumplir la agenda social.

Destinamos irónicamente, mucho tiempo y esfuerzo en realizar acciones, alcanzar objetivos, para un mayor beneficio económico y hasta satisfacción...  de alguien más. ¿Y nosotros cuándo?.

Imagen por Andre Mouton de Pixabay


Esta entrada, la inspiró la (virtual) lista de actividades diarias a cumplir de una pequeña niña. De un lado a otro e iniciando un juego, una lectura, una tarea artística y claro, un vistazo a la TV. Esos "proyectos" inmediatos, constantes, desenfadados y sin compromisos; que muchos adultos ya no recordamos, quizás, la última vez que tuvimos tal lujo y que ya no podemos permitirnos tal derroche de atención. El hermoso placer que da la arrogancia de sentirse tan lleno de tiempo (y falto de deudas).

Imagen por Prashant Sharma de Pixabay


Ojalá los niños, en estos tiempos de infancia limitada; por el acceso a herramientas multimedia, internet y una sociedad un poco menos sensible, encaminada mayormente a la competitividad; sigan sintiendo la inquietud de realizar una y otra y otra acción; con suerte, eventualmente, serán adolescentes y adultos que encaminen su tiempo y alcancen de mejor forma sus objetivos no laborales o educativos, en una cotidianidad que seguramente será más apurada de lo que hoy en día es. Ojalá, los adultos les ayudemos a llegar a sus objetivos desenfadados, y con suerte; nos ayude a rememorar nuestra lista de "pendientes" y la satisfacción de cumplir al menos uno de ellos.




Nos Leemos pronto
-Hirou