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sábado, 20 de agosto de 2022

Quiérete como yo me quiero.

¿Qué buscas en las otras personas?, pareciera ser una pregunta cuya respuesta resuelve generacionalmente la incertidumbre y desconfianza en las relaciones humanas. Da lo mismo si planteas esa pregunta a quién no la espera, que arrojarla a aquel que quizás décadas ha dedicado a listar sus características deseables de sus semejantes; la respuesta no puede ser menos sincera, se buscarán siempre aquellos módulos que ensamblados nos ofrezcan lo mas parecido a "felicidad" que nuestra cabeza nos de a entender.

        En esta ocasión quiero girar la perspectiva y ver desde el otro extremo a quién busca sus personas ideales. Y de antemano hago hincapié, que por principio, considero altamente peligrosas en forma colaborativa, las palabras "busca", "personas" e "ideales". Susceptibles, quedan avisados que puede ser un poco ríspido este viaje.

 

 

 

Pedacitos sin juntar

Mas que menos, todos estamos fragmentados en un sinfín de  peculiaridades que nos definen. Ni siquiera podríamos decir que existe nuestra verdadera identidad, pues a discreción podemos ser tan gentiles como indiferentes a los individuos y asuntos del mundo, como nos de la gana. Al contrario, nuestro aparente "verdadero yo", si bien también seguro carga con un poco de oscuridad, pareciera a tender a la fragilidad y el caos que quisiéramos ordenar pero en vez de ello, lo abrazamos inamoviblemente. 

¿Qué más podríamos buscar en los demás que lo que sentimos nos hace falta?, todo lo que podría llenar los espacios que nuestras complejidades dejan expuestas. Y aquí mi primer vistazo microscópico a este tema para indagar que esconde en sus adentros.

¿Porqué buscar (en los demás)?. "Deténme si ya has escuchado este chiste", diría el Guasón a Batman. Situaciones comunes, una mujer habla con su amiga de la tragicomedia de un prospecto amoroso que pareciera ser poco conveniente. La amiga percibe el riesgo y propone a la mujer "buscate alguien que si te quiera, que te valore, que te dé lo que te mereces".

En otro escenario, un par de adolescentes hablan del "príncipe" o "princesa azul" y entre la belleza física, habilidad para cocinar, solvencia económica y conducta romántica intachable, se proyectan felices en un hogar impoluto lleno de bebés mientras el fondo musical de Sebastián Bach y la fogata, los convencen de que el objetivo trazado es perfecto.      

Así llegamos a otro lugar del mundo donde un adulto se mira al espejo, reprochándose de porque su relación pasajera acaba de fracasar, si en mensajes de texto y sus salidas a cenar era todo lo que el/ella quería, ¿como se arruino su vida de nuevo?.  


¿Quién me cambio mis pastillas de autoestima?

Los escenarios no son ni un grano de arena en el salado mar de ejemplos posibles. Buscar lo mejor, lo ideal, lo que queremos. Socialmente (y biológicamente, pero por ahora enfoquemonos en emociones) estamos programados para buscar las personas correctas. ¡Epáaaa!, dije enfocarnos en emociones ¿cierto? y esto de querer lo mejor es perfectamente razonable, ¿que no?.

Lamentablemente las elecciones de como se discrimina entre una persona y otra, se basa en carencias usualmente. Se pretende obtener unidireccionalmente, se perciba y sea intencionado o no, el soporte emocional de aquello que pensamos no está en nosotros.

Aprendemos a localizar lo que deseamos, pero poco fomento hay para desarrollar estos elementos de forma introspectiva y hasta eventualmente poder ofrecer al mundo estos atributos positivos, sean emocionales o no.

Es autoestima, amigos. El apreciarse y valorarse a sí mismos atrae, como atrae el aceptarse, reconocerse, empoderarse y motivarse, pues son atributos que los demás percibimos, aceptamos y queremos para nosotros mismos, idealmente hombro a hombro, mientras se avanza por la vida. Peroooooo, sí, un pero habría de tener.  Lo mismo que atrae a un igual, atrae a quién le falta tener todas esas características trabajadas para sí.
La sociedad y las costumbres han cambiado el querernos introvertida-mente por esperar que la suerte nos una con otros que hayan pulido esas rocas de autoestima y nos ahorre la molestia de hacerlo nosotros. 

 

¿Porque ya no eres como antes?

Si creemos que lo ideal es buscar una persona confiable, alegre, centrada, motivada y decidida, porque es lo que nos hace falta y las personas se deben complementar ¿no?... Lo siento, pero pienso que querer tomar de otros lo que no es nuestro, es robar.

Antes que se tienda a la opinión defensiva que quiera proteger el que otros nos aporten calma, estabilidad y amor que no tenemos por cuenta propia; creo que se debe aclarar que depender de otras personas para mantener nuestra integridad emocional es desgastante e injusto para quién nos lo aporte, y hay formas más sanas de relacionarnos. ¿Porque no tomar de inspiración a aquel que se valora él mismo e intentar desarrollar esa aprobación personal, en vez de vivir dudando y esperando la apreciación de un tercero?, ¿porque no abrazarse, vestirse, peinarse, caminar y demás con seguridad, positivismo y fuerza, como aquel/aquella que emana confianza de su actuar?.
Se puede tomar de las personas la inspiración, mientras ellos pueden aportarnos el impulso solo por causarnos admiración y respeto; en silencio y sin desgastarse.

Desgastar y desgastar obteniendo de los demás nuestras carencias emocionales, no solo no te permite trabajar en ello para ti como individuo, también puede despertar patrones en aquellos que son desgastados como pilar emocional. De pronto ya no se ven tan positivos, tan alegres, tan centrados ni asertivos. De pronto el desgaste los oscurece, los vuelve impulsivos, desatinados o defensivos. La demanda emocional los acaba y en vez de recibir un balance justo de emociones, seguro serán abordados con "¿porque ya no eres como antes?". El carente frecuentemente no mira su ombligo, se ciega mientras obtiene lo que "buscaba" y se ofende cuando ve que sus carencias dejan de ser cubiertas por la víctima, convirtiéndolo en el villano responsable de su falta de responsabilidad emocional y afectiva

Quiéreme como soy

       como decía al iniciar este tema, todos somos una combinación extrema de múltiples características, habilidades y gustos. ¿De dónde nos sustentamos para querer a alguien como es?, siendo que el mundo real es adaptación y cambio constante. Cualquiera puede apreciar lo que somos en lo general y tolerar nuestros traspiés, pero definitivamente el pedir (sin tenerlo primero en nosotros) un cariño sincero y parcial que acepte a plenitud todo de nosotros, es irreal e injusto para quién le demos semejante carga.

¿Quiéreme como soy?, mejor quierete primero tú.


El elefante en el cuarto         

     Las carencias emocionales proyectadas y delegadas a las personas que identificamos como las que "buscamos por ser lo que necesitábamos", siempre absorben energía emocional y ¿porque negarlo? vital de los demás. La falta de cimientos y la dependencia mal interpretada entre quien da y quien recibe la estabilidad, seguramente inicie de forma idealizada y multicolores, pero eventualmente será invadida por incertidumbre, desconfianza, negación y chantaje emocional. Nadie puede desarrollar cuando solo se roba lo que alguien más sembró.

Se fuerte, se honesto y fiel contigo mismo, acéptate, valórate, apreciate, mejora, se inteligente emocionalmente. Ser tu mejor versión de ti te independiza emocionalmente de las ideas y críticas destructivas de los demás. Establece tus valores y rige tu vida en ellos, así la autentica aprobación reside en ti. Quiérete completo, como eres, para no pedir cariño prestado y dejar de buscar "a alguien", cuando simplemente de pronto te veas rodeado y caminando lado a lado, con otros completitos como tú.

Con suerte, un día deje de haber la necesidad de "buscar" "personas" a las cuáles atormentar con nuestros peligrosos ideales y permitirles vivir humanamente imperfectos, al no necesitarles pero si apreciar su compañía en este viaje.

 

Gracias por leerme.

¡Bytes!  

 

miércoles, 1 de junio de 2022

Nuestro (in)humano poder de crear monstruosidades

Este texto me ha sido enormemente desafiante, a pesar de estar mas que adecuado a analizar y externar, con letras, lo más enredado que en mi cabeza recale.

Injusticias, críticas y hasta eventos que han impactado negativamente mi vida, han pasado por aquí y otros lienzos no verbales, sin necesidad de salir de un perímetro racional. Al final del día, parecía que todo tema y todo evento se podía centrar en la razón y el sentido común. Solo era cuestión de encontrar los ejemplos cotidianos y pensamientos que ordenados en patrones, conductas y vivencias, se podían guiar hasta llegar a las preguntas correctas; esas que hacen que la duda se borre e inicie la resolución, o al menos, la aceptación de las circunstancias.

Entonces, después de pensar y pensar y pensar, hoy no hay una razón lógica detrás de lo que estoy apunto de exponer. Esta es la primer entrada en que una emoción negativa y no factores reales, aún en mis críticas más duras, forma parte predominante de un escrito que me hubiera gustado, fuera emocionalmente neutral. Hoy no tengo solo razones, hoy mi tema escasea de lógica, hoy mi tema me duele como autor pero necesito que salga de mi interior.

 

Mirando al otro lado

Usualmente me dirijo en mis escritos a aquel que sienta yo, puede entender que todo suceso, incluso el más desventajoso y en el peor momento, son aprendizajes. La dinámica es encontrar las pistas que revelen la esencia de dicho aprendizaje y pensar que se puede encontrar fortaleza, calma y superación. Me dirigía al doliente, al tímido, al introspectivo, al señalado, a la real victima.

Hoy volteo al otro extremo, no para aprender nada, solo para exhibir; por el simple disgusto de exclamar. Hoy hablo con la pared, en sentido figurado; hablo al agresor, al indiferente, al vicioso, al oportunista. Escribo para aquellos que poco menos que nada, les importa lo que aquí se plasme.

Quiero empezar por reconocer con tristeza, que avanza la enorme maraña ideológica que todos de alguna manera alimentamos en una base frecuente y ese es mi tema. La falta de interés desde los principios más elementales, exagerado o no, a veces no somos lo bastante civilizados para no tirar basura en las calles, para compartir un poco de comida al sin-hogar, ni para ceder un asiento de transporte a mujeres embarazadas o ancianos. Normalizamos nuestra actitud de mirar al otro extremo donde encontramos la aceptación de la indiferencia de los demás, quienes también optaron por ignorar en silencio. Somos la masa que desvía la mirada, y la cuál sufre de gobiernos abusivos y voraces que pueden permitir la violencia en las calles y hacer carecer a los ciudadanos de agua potable, mientras se jactan de lujos indecibles frente a la prole, y que no detallaré en el afán de mantener un nivel de cordialidad en estas líneas.

Antes era la TV y en mucho aún lo es, ahora junto con "influencers", venden la idea de que equipo deportivo seguir, que manifestaciones considerar y que creencias políticas deben ser tendencia. Creando el caos mediático y desacreditando las voces críticas que evidencian la falsedad en sus discursos. La sociedad se queda atrapada defendiendo ideas que no son propias, incapaces de cuestionar que la realidad esta siendo manipulada y creyendo que todos tenemos voz y voto de los titulares que abusan de las tragedias de los demás, mientras el morbo opaca la necesidad de acción que si se requiere. Presos de la mercadotecnia y la tecnología; apenas y logramos soltar las pantallas mientras en el ocio, consumimos información falsa e ignoramos a las personas de nuestro alrededor.

Las generaciones pasadas nos heredaron violencia y prejuicios como modelo educativo y la generación actual sufre de necesidad de atención, incapacidad de empatizar, carece de responsabilidad emocional y afectiva, la tolerancia a los demás y la frustración es baja. La receta perfecta para alimentar a la bestia.

La soledad personal, el odio propagado de forma rampante, ayudado por demás en el anonimato que internet proveé y la manía familiar de inculcar patriotismos, fanatismos y discriminación, dan forma a la monstruosidad mas grande: moldear una monstruosidad en un ser inocente y dejar que crezca frente a los ojos indiferentes de TODOS.

Finge sorpresa

Dictadores y políticos que mandan sin miramientos ejércitos de seres humanos a la guerra a matarse mientras lo disfrazan de "victorias" o "derrotas" y se regodean de como apoyan económicamente esa carnicería. Criminales insensibilizados que no cuentan con la capacidad de apiadarse de niños o mujeres; siendo lo mas horrible que los perpetradores también han sido otros niños o mujeres.

Matar, ser deshonesto, vivir encerrado en la banalidad de las redes sociales, el egoísmo, la inhumanidad. Mujeres y niños inocentes muertos en ataques justificados en el empoderamiento del agresor, "porque puedo", porque las armas, la corrupción, el dinero y una seguridad peligrosa generaban la oportunidad y solo hacia falta un alma enferma que diera el primer paso. Acciones que no tienen sentido, no son racionales. Pueden gastarse los dedos escribiendo discursos y acabarse las lenguas explicándolos para tener versiones oficiales, que calmen a las masas. 

Las victimas quedan en segundo plano y todo se vuelve una opinión, una fachada, morbo descarado.

 


 Citando a "V" de la obra de Allan Moore, <<¿Quieres encontrar un culpable?, solo mirate al espejo>>. ¿Quién deshumanizo estas almas?, ¿quién enseño que la raza, el idioma, la nación o cualquier otra diferencia representa una plaga?, ¿quién puso las armas o los recursos para adquirirlos en sus manos?, ¿quién plantó el fanatismo a las naciones, religión, equipo deportivo o ideología política?. 

El agresor y sus victimas son la monstruosidad que la sociedad en conjunto creamos y nos hacemos los sorprendidos al soltar la cadena y ver los actos horrendos que se detonan.

Me duele esta situación como ciudadano y como persona, me atemoriza como padre y me decepciona como ser humano. Es culpa de todos, pues NADIE nace con el mal corriendo por sus venas

No hay razón, no hay lógica. Pobres de las almas de los responsables y no la paz, pero si la aceptación, llegue a las familias de las victimas de todo tipo.


Nos leemos pronto

domingo, 13 de febrero de 2022

El día de Srta. intangible y Sr. desinteresado.




Hace muchos años; muchos ya. Una serie de circunstancias me llevaron a caer en una etapa oscura de mi vida, esa que nadie quiere y te hace tocar fondo en los aspectos más frágiles de tu propio ser.
En ese entonces, las malas decisiones, las malas compañías, la soberbia sin sustento acompañada de una seguridad peligrosa, hacían mi día a día, irónicamente, tolerables. Acompañantes desechables y palabras de aprobación de quién no tiene ninguna responsabilidad de la reacción de alimentar un ego lastimado, son fáciles de obtener y de digerir.

En esa espiral en descenso, otros entes similares parecen ser atraídos por nuestra aura de decadencia, buscando lo mismo, "el distractor" de la pesadumbre, aburrimiento, hastío o lo que sea; quizás hasta esperanzados que de pronto apareciera alguien o algo con el factor "X" que ilumine los días de rosa y estampe permanentemente la sonrisa en nuestro rostro. En corto, con que logre distraer, basta.


Parte del [no] arte de estar mal, es saber aparentar no estarlo. Disfrazando de apatía, sarcasmo y hasta alegría, la mayoría de la gente que este interesada, podría califcar como "normal", "así es ella/el", "le aburre", etc... y no percibir las señales de alerta. Algunas veces hasta la mentira de falsos planes logran justificar las ausencias en público de aquel que se esta hundiendo en su miseria y poco llaman la atención.

Como mis mejores amigos saben, y además de estar en una etapa complicada en ese entonces, yo sufro de ansiedad social, por lo que, era complejo aparentar la "careta" social, y me aferraba con uñas y dientes a las posibilidades de mantenerme aislado y enclaustrado en lo posible; hasta que alguna vez, acepte acompañar a una amiga a un estudio biblico. Sonaba perfecto, un evento de muy poca gente, prácticamente puros desconocidos y que demandaría una interacción mínima entre otros y yo... cumpliendo mi cuota de presencia pública por un buen tiempo, de paso; pensé.


Objetos de prejuicio.


Durante el evento, contrario a mi expectativa, una persona se acercó a mi y empezó a contarme de un proyecto que estaban llevando a cabo y que esperaban tener una respuesta positiva, al que le llamaban en broma "couching", jugando con el término "coaching" que ya se usaba como moda y la traducción en inglés, más menos literal, de estar sentado en un sillón, descansando. Me invitaban a mi o todo aquel conocido que considerara que necesitara un poco de compañía o escucha, así como aquellos que su desesperación, abandono y tendencia autodestructiva , requiriera un empujón para salir de la renuencia de buscar ayuda profesional.

Lo pensé con un poco de incredulidad y un mucho de sorpresa; si bien yo estaba en una etapa de desinterés mayor, este tema llegó al puerto de mi curiosidad, lo que desembocó en una serie de cuestionamientos de mi parte.

-"¿Ustedes son profesionales para tratar estos casos?, ¿consiste en sanar a través de la fe?, ¿entienden las cosas por las que podría pasar cada persona que se acerque?, ¿no creen que es un objetivo algo idealizado y demasiado optimista querer resolver problemas a quién rehuye a un consejo profesional o terapia?..." y seguro un montón más de preguntas guiadas por percepción y por prejuicio.

Mi interlocutor se empezó a reír sin reparos, todos tenían las mismas preguntas y las detonaban los mismos prejuicios comunitarios. A posteriori, me compartió una explicación bastante razonable y con poco que cuestionar.
El motivo principal de la risa de su parte, es que nadie se detenía a preguntar el proceso, antes que lanzar una serie de dudas de cosas que se asumen, pero no son como parecen. PRIMERA GRAN LECCIÓN.

Así conocí a mi "couch", una figura agnóstica, sin prisas ni prejuicios, que en base a hacer compañía y cuestionar de forma puntual las palabras y reacciones, pretende "despertar" a aquel que se sienta hundido en una situación sin aparente salida. 

Un "couch" intenta identificar factores que impulsen una emoción, cuestionarla e intentar que esas dudas, el "coucheado" las vuelva suyas. De lograrlo, esta persona hará un ejercicio introspectivo de sus debilidades y carencias, además de la realidad en la que se vive, de forma que encuentre la aceptación de su situación, hasta colocarla en una posición en la que se perciba presente pero no determine el rumbo de las acciones ni pensamientos principales de aquel que sufre. Igual como se sana una herida en el cuerpo a la que se le presta demasiada atención.


"Los sentimiento engañan"


Partiendo de esa máxima de aquellos que conocen y entienden mejor que yo la fe Cristiana, un "couch" busca eliminar en la medida de lo posible a los sentimientos del tema. Los límites no son explícitos pero son muy claros; ell@s no buscan ser identificados como amigos y no tienen un interés particular respecto a como se siente su "coucheado".

Un "couch", por principio, esta contigo en una zona pública, a distancia de otras personas en "couching" que permita quizás verse entre ellos, pero no escucharlos activamente. Si bien es aparentemente comunitario, no es parte de la dinámica que interactúes de ningún modo con nadie, ni es siquiera una buena idea. Es suficiente con localizar a tu "couch" y buscar estar lo más cómodo posible.

-"¿Llegaste solo?, ¿es complicado el trayecto?, ¿quisieras preguntar algo o quieres compartir algo?, ¿que vas a cenar hoy?, ¿porque tan complejo o sencillo?", igual y solo un gran silencio; esas son las herramientas que un "couch" usa a cuenta gotas para medir la energía, la contención, el sufrimiento, vergüenza y resentimiento.  Preguntas ligeras pero cuya relación personal, familiar o el entorno, dejan asomar guiños a la siguiente pregunta. ¿Te es curioso lo que harás?, ¿notaste el tono con el que hablas de alguna persona o lugar?, ¿Que sucedería si intentaras...?. Vaya que son preguntas ridículas en el sentido de "eso lo pude pensar yo", y quizás así es, pero no han impactado lo bastante fuerte como para profundizar en ello. Ese es el puente principal a reparar, la gente que sufre en exceso, SIENTE y luego existe, por lo que hay que atenuar esos sentimientos y hacer que la duda haga mella hasta que el pensamiento tome el control. Todo un reto.

Un "couch" no corresponderá una charla de trivialidades mientras acuerdan un gusto en común para salir a comer, pasear o ir al cine; Su presencia se justifica como un "catalizador" entre la soledad ociosa, que suele propiciar a los pensamientos autodestructivos/renuencia a buscar ayuda profesional y la necesidad de pertenencia en grupos que podrían dañar más al individuo. 

La dinámica, pareciera ser una especie de mímica en la que se reflejan y escriben las ideas y emociones, dando una nueva perspectiva para el "coucheado".

Un buen "couch", no insulta la inteligencia con paternalismo ni positivismo. Sugerir que "todo estaría mejor" o "pensar optimista", no es ni de lejos una opción. Se debe de aceptar el mundo y sus habitantes con todos sus matices y carencias... Fortalecer la inteligencia emocional ante una realidad que sin esa fuerza, sería sobrecogedora. La necesidad de flores en las palabras, si no son propias, es como querer llenar un tergiversado barril sin fondo.

 

 

Estrellas fugaces

 

Un "couch" obedece a que forma parte del pasado en que se sufría, y cuando te puedes poner de pie con tu propia fuerza, es momento de partir caminos. Lo último que dejarán es la lección de volver el dolor en aprendizajes, ni nombres, ni culpas ni pesadumbres, solo moralejas.

Gracias "couch", por los tonos grises que necesitaba, por ser parte del viaje y hacer pase de antorcha. Gracias por ser el ejemplo más claro que la amistad si puede ser desinteresado, salvo que el único interés sea cambiarle el día a alguien más y que el amor se debe predicar SIEMPRE en lo intangible, porque la gente requiere más humanidad y menos objetos.

Mas gente como tú, menos gente buscando lo que ya llevan en su mochila. Menos gente señalando a los que nos parece irrelevante el 14 de febrero y más gente dando de si en lugar de esperar obtener... en dosis diarias.