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domingo, 4 de septiembre de 2022

Confiar mientras se pisa en una nube

Un gran destello cegador; creo que es un buen comienzo para definir en ideas algo que quizás me sería mucho mas sencillo darle vueltas en una prosa llena de imaginación sin orden ni sentido. La razón no engaña y los sentimientos pueden hacerlo, así que hay que darle su espacio a la mente sobre el sentir. Es un buen momento de sentarse en el piso y ver desde allí que pasa cuando después de luchar contra retos de vida, cuál caminar en carbones incandescentes; sin querer, encontramos por sorpresa con un respiro que nadie pidió, lo cuál es bueno, ¿verdad?. El problema implícito de las sorpresas es que nadie las espera y la reacción no siempre esta en nuestro control inmediato.

Las capas que nos cubren

      La vida es un conjunto de situaciones que deben irse afrontando, aprender y avanzar en la mejor dirección posible, que no diría a la felicidad, al ser una meta subjetiva y aunque positiva, es bastante incontrolable y contemplativa. Dejaré un instante fuera a la felicidad de esto, pero no olvidada, que ya habrá oportunidad de que tome su rol.

Retomando, ¿que tal si la meta es mas cercana a la realidad objetiva?, digamos, la paz personal. ¿Que nos permite ir en calma y respirar, avanzar en nuestros planes y sentir que todo estará bien?.

No somos santos, pues cometemos errores y solo es seguro que fallaremos una y otra vez. Seres sociables al final, estamos a expensas de los demás, por lo que aún cuando caminemos con la bandera de las mejores intenciones y nuestra disposición a mejorar sin lastimar, no siempre las personas al rededor verán comunitariamente. Sí, es una verdad innegable que siempre es más fácil ver solo por el interés, la satisfacción o la necesidad personal; que de tanto caer y caer en situaciones con personas así, aprendemos a protegernos para no ser lastimados; a ocultarnos en capas funcionales que nos den la fuerza de ir solo soportando los embates.

La luz en la oscuridad

      ¿Que pasa si te metes bajo una gran serie de cobertores?, de pronto la luz no llegará y quizás sobre arropado no debamos temer a la fuerza de un golpe, porque se amortiguará seguramente. Suena bien en algunas ocasiones, pero ¿y si ya no se sale de bajo la penumbra?, nuestros ojos dejan de ver que además del peligro podría haber algo más, enceguecidos ya no se percibe si hay algo mejor.
 
Aquí empieza el escenario idealista, donde se juntan por suerte las circunstancias y la sorpresa de algo bueno, se deja ver como la luz en la oscuridad; pero pesará la profundidad de las capas, ¿porqué confiar en esa luz que solo hace doler los ojos y amenaza con hacernos salir de la aparente seguridad que tanto ha costado establecer?.

Dolor de crecimiento

      Muchas personas increíbles se han perdido en la confusión y no es sorpresa; si tanto tiempo se les apoyó en generar capas y capas donde ocultarse, no puedes un día pedirles que salgan de ellas a pesar de poderles mostrar que están a salvo. ¿Es un mensaje muy fuerte, no?, solo decir "baja la guardia", que en el mundo hemos pasado lústros o décadas haciendo que se deseé jamas dejar los guantes en alto para no ingenuamente ser impactado fortuitamente una vez más.

Crecemos aprendiendo a defender nuestro espacio celosamente, mas no nos enseñan a abrir un poco de lugar para dejar de sentirnos inseguros. Decisiones se deben de tomar entonces, una es preferir no conectar humanamente lo cuál es simple a un costo muy alto. Otra alternativa, es soportar un poco el dolor de crecer y dejarse sorprender; no ingenuamente, pero si en la confianza y más difícil aún, con fe en la humanidad.       
 

El favor no devuelto

      Personalmente, por mucho tiempo me sentía cómodo en la idea de que hay que ser tan racional como emocionalmente fuerte; y lo creo aún. Pero la fortaleza no es infinita y la razón se basa en el conocimiento y sentido común; entonces no se trata de negar lo que se siente, mucho menos anularlo; pues los sentimientos son bastante malos consejeros pero sin ellos, solo hay frío, quizás solo hay una innecesaria "nada".

Indiferente y distante, son los términos con los que bastantes de mis personas cercanas me podrían describir, y tienen razón. Poco o nada sabrían de mi historia, mis ideas o mi día a día a pesar de que en cambio, yo los pudiera entender y conocer, cuáles libros abiertos y de lectura muy clara. In equitativamente cómodo, diría yo.

Un día, por mera coincidencia; mmmh, no, coincidencia, definitivamente NO... ¡suerte! esa es la palabra correcta. Entonces, decía; por suerte, un día encontré a una persona que tenía la apertura emocional, la sensibilidad estable, las preguntas y respuestas correctas. De pronto me vi acorralado en el extremo al que siempre huí y sucedió. La persona sin un pasado desglosaba a episodios su historia. Aquel que no se abría a un halago, de pronto los agradecía sin sabotearlos y hasta los correspondía con satisfacción; de pronto el idioma afectivo y hasta los abrazos se sentían bien. La coraza era pesada, y duele retirarla de la piel de vez en vez, pero se necesita apreciar que el aire es más ligero y que hay luz afuera cuando no se lleva semejante carga encima.

No es un ejercicio de ir totalmente expuesto; al contrario. Hablo de selectivamente ceder y permitir. Aún si duele un poco y hasta mucho, aún si atemoriza un poco, aún cuando la aprensión y la ansiedad nos quieren dominar y hasta tienen demasiada ventaja, que dejas que en tu cabeza griten que no vale un intento.
La lucha contra el pequeño demonio en el oído hasta nos hará seguir los patrones odiosos de desgastarnos en atenciones, en satisfacer, en llenar un personaje para agradar a otros, anularnos y moderar nuestra real personalidad. Voces tan arraigadas que no dejan escuchar cuando ese otro te dice "detente y respira", "lo que eres es suficiente", "No te necesito (desgastar emocionalmente)".

Regresar a ese momento de mi vida, me es increíble aún. Ser desarmado sin herramientas, solo con la sorpresa y sin restarme el mérito, con la intención de permitirlo. Poco más que intimidante el verse abierto al fuego próximo; solo ante la promesa de que alguien más quiere estar cubriéndote y no solo vestirme en la expectativa que el escudo, era yo. 

De ello va esta mirada atrás, de recordar como me intentado llenar de herramientas para encontrar la tranquilidad, la paz; pero de reconocer a la felicidad, que si bien temporal y subjetiva, no llegaría si siempre estuviera bajo las capas.

Recordar, pensar y extrañar, a quién tiene ese don de aperturar corazas emocionales sin herramienta alguna; porque cambian mundos y si no, pues si cambian al menos el día de otros. A mi me cambiaron la vida, así que hablo con conocimiento de causa.

Es un poco triste aceptar que esta capacidad de tocar corazones es un don, y no se aprende en ningún lugar que yo haya conocido. Pienso, sería de las mejores habilidades que podría tener en mi, si pudiera.

Suena de super héroes, ¿no?, poder llegar con tus manos a levantar un rostro y asegurarle que por fin, está a salvo. Que se permita un salto de fe, que deje de tener miedo. No es necesario proteger la felicidad en capas, pues temer cuando eres feliz solo es dudar, ¡quisiera esa capacidad de dispersar las dudas!.. Esa heroica capacidad de proyectar confianza tan solo con una mirada, con una carcajada, con palabras desenfadas o solo ofreciendo mi hombro.

Que afortunados aquellos con el don de que sus manos lleguen como la luz en la oscuridad; con suerte, un día quisiera poder regresar ese favor.



Nos leemos pronto.

¡Bytes!

sábado, 20 de agosto de 2022

Quiérete como yo me quiero.

¿Qué buscas en las otras personas?, pareciera ser una pregunta cuya respuesta resuelve generacionalmente la incertidumbre y desconfianza en las relaciones humanas. Da lo mismo si planteas esa pregunta a quién no la espera, que arrojarla a aquel que quizás décadas ha dedicado a listar sus características deseables de sus semejantes; la respuesta no puede ser menos sincera, se buscarán siempre aquellos módulos que ensamblados nos ofrezcan lo mas parecido a "felicidad" que nuestra cabeza nos de a entender.

        En esta ocasión quiero girar la perspectiva y ver desde el otro extremo a quién busca sus personas ideales. Y de antemano hago hincapié, que por principio, considero altamente peligrosas en forma colaborativa, las palabras "busca", "personas" e "ideales". Susceptibles, quedan avisados que puede ser un poco ríspido este viaje.

 

 

 

Pedacitos sin juntar

Mas que menos, todos estamos fragmentados en un sinfín de  peculiaridades que nos definen. Ni siquiera podríamos decir que existe nuestra verdadera identidad, pues a discreción podemos ser tan gentiles como indiferentes a los individuos y asuntos del mundo, como nos de la gana. Al contrario, nuestro aparente "verdadero yo", si bien también seguro carga con un poco de oscuridad, pareciera a tender a la fragilidad y el caos que quisiéramos ordenar pero en vez de ello, lo abrazamos inamoviblemente. 

¿Qué más podríamos buscar en los demás que lo que sentimos nos hace falta?, todo lo que podría llenar los espacios que nuestras complejidades dejan expuestas. Y aquí mi primer vistazo microscópico a este tema para indagar que esconde en sus adentros.

¿Porqué buscar (en los demás)?. "Deténme si ya has escuchado este chiste", diría el Guasón a Batman. Situaciones comunes, una mujer habla con su amiga de la tragicomedia de un prospecto amoroso que pareciera ser poco conveniente. La amiga percibe el riesgo y propone a la mujer "buscate alguien que si te quiera, que te valore, que te dé lo que te mereces".

En otro escenario, un par de adolescentes hablan del "príncipe" o "princesa azul" y entre la belleza física, habilidad para cocinar, solvencia económica y conducta romántica intachable, se proyectan felices en un hogar impoluto lleno de bebés mientras el fondo musical de Sebastián Bach y la fogata, los convencen de que el objetivo trazado es perfecto.      

Así llegamos a otro lugar del mundo donde un adulto se mira al espejo, reprochándose de porque su relación pasajera acaba de fracasar, si en mensajes de texto y sus salidas a cenar era todo lo que el/ella quería, ¿como se arruino su vida de nuevo?.  


¿Quién me cambio mis pastillas de autoestima?

Los escenarios no son ni un grano de arena en el salado mar de ejemplos posibles. Buscar lo mejor, lo ideal, lo que queremos. Socialmente (y biológicamente, pero por ahora enfoquemonos en emociones) estamos programados para buscar las personas correctas. ¡Epáaaa!, dije enfocarnos en emociones ¿cierto? y esto de querer lo mejor es perfectamente razonable, ¿que no?.

Lamentablemente las elecciones de como se discrimina entre una persona y otra, se basa en carencias usualmente. Se pretende obtener unidireccionalmente, se perciba y sea intencionado o no, el soporte emocional de aquello que pensamos no está en nosotros.

Aprendemos a localizar lo que deseamos, pero poco fomento hay para desarrollar estos elementos de forma introspectiva y hasta eventualmente poder ofrecer al mundo estos atributos positivos, sean emocionales o no.

Es autoestima, amigos. El apreciarse y valorarse a sí mismos atrae, como atrae el aceptarse, reconocerse, empoderarse y motivarse, pues son atributos que los demás percibimos, aceptamos y queremos para nosotros mismos, idealmente hombro a hombro, mientras se avanza por la vida. Peroooooo, sí, un pero habría de tener.  Lo mismo que atrae a un igual, atrae a quién le falta tener todas esas características trabajadas para sí.
La sociedad y las costumbres han cambiado el querernos introvertida-mente por esperar que la suerte nos una con otros que hayan pulido esas rocas de autoestima y nos ahorre la molestia de hacerlo nosotros. 

 

¿Porque ya no eres como antes?

Si creemos que lo ideal es buscar una persona confiable, alegre, centrada, motivada y decidida, porque es lo que nos hace falta y las personas se deben complementar ¿no?... Lo siento, pero pienso que querer tomar de otros lo que no es nuestro, es robar.

Antes que se tienda a la opinión defensiva que quiera proteger el que otros nos aporten calma, estabilidad y amor que no tenemos por cuenta propia; creo que se debe aclarar que depender de otras personas para mantener nuestra integridad emocional es desgastante e injusto para quién nos lo aporte, y hay formas más sanas de relacionarnos. ¿Porque no tomar de inspiración a aquel que se valora él mismo e intentar desarrollar esa aprobación personal, en vez de vivir dudando y esperando la apreciación de un tercero?, ¿porque no abrazarse, vestirse, peinarse, caminar y demás con seguridad, positivismo y fuerza, como aquel/aquella que emana confianza de su actuar?.
Se puede tomar de las personas la inspiración, mientras ellos pueden aportarnos el impulso solo por causarnos admiración y respeto; en silencio y sin desgastarse.

Desgastar y desgastar obteniendo de los demás nuestras carencias emocionales, no solo no te permite trabajar en ello para ti como individuo, también puede despertar patrones en aquellos que son desgastados como pilar emocional. De pronto ya no se ven tan positivos, tan alegres, tan centrados ni asertivos. De pronto el desgaste los oscurece, los vuelve impulsivos, desatinados o defensivos. La demanda emocional los acaba y en vez de recibir un balance justo de emociones, seguro serán abordados con "¿porque ya no eres como antes?". El carente frecuentemente no mira su ombligo, se ciega mientras obtiene lo que "buscaba" y se ofende cuando ve que sus carencias dejan de ser cubiertas por la víctima, convirtiéndolo en el villano responsable de su falta de responsabilidad emocional y afectiva

Quiéreme como soy

       como decía al iniciar este tema, todos somos una combinación extrema de múltiples características, habilidades y gustos. ¿De dónde nos sustentamos para querer a alguien como es?, siendo que el mundo real es adaptación y cambio constante. Cualquiera puede apreciar lo que somos en lo general y tolerar nuestros traspiés, pero definitivamente el pedir (sin tenerlo primero en nosotros) un cariño sincero y parcial que acepte a plenitud todo de nosotros, es irreal e injusto para quién le demos semejante carga.

¿Quiéreme como soy?, mejor quierete primero tú.


El elefante en el cuarto         

     Las carencias emocionales proyectadas y delegadas a las personas que identificamos como las que "buscamos por ser lo que necesitábamos", siempre absorben energía emocional y ¿porque negarlo? vital de los demás. La falta de cimientos y la dependencia mal interpretada entre quien da y quien recibe la estabilidad, seguramente inicie de forma idealizada y multicolores, pero eventualmente será invadida por incertidumbre, desconfianza, negación y chantaje emocional. Nadie puede desarrollar cuando solo se roba lo que alguien más sembró.

Se fuerte, se honesto y fiel contigo mismo, acéptate, valórate, apreciate, mejora, se inteligente emocionalmente. Ser tu mejor versión de ti te independiza emocionalmente de las ideas y críticas destructivas de los demás. Establece tus valores y rige tu vida en ellos, así la autentica aprobación reside en ti. Quiérete completo, como eres, para no pedir cariño prestado y dejar de buscar "a alguien", cuando simplemente de pronto te veas rodeado y caminando lado a lado, con otros completitos como tú.

Con suerte, un día deje de haber la necesidad de "buscar" "personas" a las cuáles atormentar con nuestros peligrosos ideales y permitirles vivir humanamente imperfectos, al no necesitarles pero si apreciar su compañía en este viaje.

 

Gracias por leerme.

¡Bytes!  

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

Yo no quería romantizar tanto

 

Hace unos días, una amiga muy querida, bobeaba conmigo acerca de sus dificultades para socializar en los últimos años y pensaba en como ella podría generar una imagen "interesante y atractiva" que simpatizara con los demás, pues la constante era, que mas pronto que tarde, simplemente esos nuevos conocidos se alejaban de forma abrupta. 

Entre realidad y sarcasmo, parecía que el reto mas grande con el que mi estimada  había estado lidiando, acerca de este tema, era el adecuar su personalidad a las necesidades emocionales, la energía y principalmente la interpretación con que otros manejaban sus palabras.

Claro que despertó mi interés el solo pensar si es necesario adecuarnos intelectualmente para conectar con otras personas, pero hasta no analizar más detenidamente el trasfondo fue cuando caí en la cuenta del enorme elefante en la habitación; ¿hay que adecuar nuestro idioma?.


Trazando la línea

Me permito hacer una distinción aquí. Por supuesto que hay un sinfín de actividades sociales en las que presentarse con personas nuevas, implica una serie de reglas, a veces no escritas, de nuestro comportamiento, vestimenta, rol específico y moderación en nuestras palabras. Básicamente son presentaciones en sociedad en las que nuestra personalidad ni siquiera ocupa concordar con la realidad; es más cercano a tomar un rol en una actuación, aparentar por cumplir, llenar una expectativa regida por normas fuera de nuestro control y quizás hasta criterio.

 

Pero esta vez, esa clase de actividades sociales no son el tema y al contrario, hablo de las "otras"; las casuales, las espontáneas. Aquellas en que la expectativa a cumplir es que nos permitan conocer y dejarnos ser conocidos, en teoría, en nuestra más sincera expresión, abiertos a exponer nuestras peculiaridades de forma cruda y honesta, conteniéndose más en el sentido común de como se convive con un desconocido, que en reglas fijas. Al menos eso pensaba, pero el corazón de este texto es justamente darme cuenta que no sucede así.

A ver, a ver, ¿como se descompuso esta dinámica?.

Cuando algo raro pasa, siempre es un buen principio, pienso, el seguir las huellas y ver a donde nos conducen. Las constantes, las coincidencias y los patrones usualmente no mienten; pero admito, que esta vez ¡sí que han sido desafiantes de encontrar!.

Categorizábamos a las personas que se habían ido de la guía telefónica y domingos de citas de mi querida interlocutora, que llamaré "A"; tratando de definir en que concordaban todos.

Estaba el amigo de la amiga que le presentó otra amiga distinta; tipo de carácter relajado y amante de las fiestas. Todo iba bien, de pronto, encontró otras chicas que llenaron el perfil de acompañante de jarras hasta que simplemente se perdió presencialmente de la vida de "A", pero sus aventuras y nuevas amistades siguen llenando de novedades las redes sociales.

Otro de los sujetos; pariente de algún compañero de trabajo de "A", con la expectativa de un amor sólido que llegara a un altar con toda la parafernalia, al paso de un par de semanas de graciosas interacciones, se desapareció del mundo, el mundo personal de "A".

Otra de las oportunidades de entablar comunicación, le llegó a "A" por medio de internet, con un personaje tan afín a ella, que aún lo contaba como si de su alma gemela tratase. Ideas similares, empatía por el mundo, objetivos compatibles, trasfondos parecidos. Días que se volvieron semanas de intercambiarse textos y eventualmente alguna cita personal que generó textos más amenos; hasta que de pronto nada sucedió. "A" supo que su interlocutor tendría un compromiso por algunos días y que era importante. Acordó que era sano no hacer presencia hasta que él le dijera que ya estaba disponible nuevamente. El ya no volvió a estar disponible aún cuando "A" quiso salir de la duda, enviando alguna felicitación justificada en una fecha especial para él y recordando que ella era consciente de que podría seguir ocupado y solo quería hacerse presente; este mensaje fue respondido en el inmediato con un único y breve escrito, pero con el paso de los días el desinterés persistió, "A" incluso aún lo tiene en sus contactos, piensa que eventualmente podría prestarse a cerrar el ciclo, quedó en la incertidumbre de que debería de hacer, pues en su forma de pensar, simplemente esta situación en la que se consiguió una leve complicidad y quizás hasta podría catalogarla de amistad, queda tan abruptamente inconclusa y le generó incertidumbres. ¿Que pasó?, ¿cómo pasó?, ¿que parte me corresponde del suceso?.

Dato curioso, "A" pasó por los efectos de una acción recurrente en las interacciones modernas en las que hay un grado de distancia y anonimato; a esta acción se le llama "ghosting" y en la práctica, se refiera a personas que "desaparecen" interactivamente.


¿Adaptarse o morir?

Para este punto ya iba entendiendo la preocupación de "A" acerca de la imagen, del personaje que quería adoptar y este fuera universal (o al menos frecuentemente) aceptado por otras personas. Las interacciones anteriores le mostraron que el reto era cumplir con el perfil requerido, cuál entrevista laboral; perfil que no había logrado satisfacer, aún cuando lo intentó.

Mientras el fiestero buscaba un alma igual de parrandera que él, "A" apenas y podía ir metiendo los pies al agua, cuando una chica más afín llegaba a bien ocupar su lugar dignamente, al ser mejor opción.

El hombre urgido de compromisos de amor, válidos hasta que la muerte los separe, "no tenía" tiempo para ir al ritmo de "A". El iba por todo y ella debía ser material dispuesto a la brevedad, así que el tiempo para conocerse previamente era un obstáculo que ese hombre decidió pasar por un costado.

Lo más curioso fue el caso del "ghosting"; pues por mucho que giras la hoja, no ves el error. Todo va bien hasta que simplemente se detiene abruptamente y quién deja de interactuar se lleva todo: las razones, un buen cierre de ciclos, lo "bueno mientras duró".  Del otro lado de la acera solo hay alguien que no sabe si el camión va pasar o se ha equivocado de avenida... va, no es el fin del mundo, pero tiene una sutileza que aporta a este tema de forma importante: A diferencia del fiestero o el enamorado del compromiso, "A" no necesitó adaptarse en este escenario, por lo que la implicación emocional es mayor para sus dudas específicas: "sí me adapto, no me aceptan" y "al ser quién soy, tampoco me aceptan".


Los (no tan) nuevos vicios de la comunicación humana

Antes de internet, seguro muchos vimos como a base de labia, falsedad, manipulación y conveniencia, algunas personas encantaban a otras para hacer amistades, simpatías y compromisos que les aportarán algún beneficio o satisfacción personal; para después colocar al benefactor en una posición de objeto o de abandono. ¿Has analizado una campaña política?, sin ir mas lejos.

Hoy y desde hace ya algunos años, el aislamiento y distanciamiento que genera la tecnología personal, ha permitido que el anonimato e indiferencia se fortalezcan en las interacciones personales establecidas, pero también en las que se pueden generar. Conocer personas, hasta en público, ya tiene una serie de implicaciones a través de redes sociales y seguir en páginas de perfil público a "la persona" que estas conociendo. En contra parte, a pesar de la frialdad mediática de la "nueva" sociabilidad, las personas (sin generalizar, pero contemporáneas) ahora son, irónicamente, poco tolerantes a la crítica, al rechazo, al "ghosting"; a pesar de ser tendencias comunes que practican hacia los demás.

"Hablando el mismo idioma"

Algunas de las interacciones que comentaba "A", hacían referencia a casos aún más esporádicos. Personas cuyo entendimiento de las palabras de mi amiga era convertidas a connotaciones sexuales, a formalizar un compromiso (esto, me recuerda a una película), una señal de urgencia social por parte de "A" o una interpretación elevada a un contexto un poco exagerado a lo que se pretendía.

Encontramos que tristemente, había palabras que ahora se consideran como "muy fuertes". Decía que con las personas que lograba una cierta comunicación que le era agradable, eventualmente se permitía decirles que les deseaba lo mejor en su día a día, interés en su salud, en su trabajo, en su alimentación. Cosas que son rutinarias y que no son ajenas al interés con cualquier otro amigo. En esa línea que "A" pensó mantener en el estatus de amistad, ella consideró que era aceptable decir "te pienso", "te extraño", "te idealizo". Cada cabeza siendo un mundo que entendió distinto esto, pero todos coincidiendo en tomarlo erróneamente.

Al aterrizar esta idea a un ejemplo práctico, llegamos al siguiente escenario: Piensa que hoy enciendes la TV y encuentras un nuevo programa que te agradó mucho. Día a día lo buscas, pues te sigue causando alegría y eventualmente desarrollas una familiaridad y apego por la historia o los personajes, te aporta un gusto que forme parte de tu rutina. Lo idealizas esperando las sorpresas que puede ofrecerte dicho programa, extrañas la oportunidad de pasar un buen rato viéndolo cuando no esta disponible y lo piensas tanto que lo usas de tema de conversación o te viene a la mente al relacionarlo con una actividad o persona transitoria en un momento dado.

El idioma de externar aprecio por las características que apreciamos de los demás, quizás se está perdiendo. En tiempos tan superficiales y tan violentos, las guardias están muy en alto. La bandera de la desconfianza y el interés son demasiado normativos y casi no queda espacio para la neutralidad. Las personas fuera de uno de esos abanderados quedan alienados y no son confiables, porque pareciera que eres parte de una corriente o no eres nadie. Las relaciones sociales se vuelven muy frías y distantes. se están cerrando a las filas en las que poco importará el valor emocional en favor del aporte mediático, la conveniencia social o la satisfacción inmediata.

Nuestras palabras se romantizan demasiado por conveniencia, prejuicio y miedo.

 

Epílogo

Lo siento por "A", me hubiera gustado decirle que hay una forma de entender racionalmente lo que sucede; pero no es racional buscar relaciones pasajeras basadas en intereses silenciosos y unidireccionales. La forma correcta, desde la perspectiva de la inteligencia emocional, es no negar quién eres y no aceptar nada que no quieras; dejar ir lo que no se quiera quedar y cerrar ciclos... si, esos que se quedan a medias; pero esta tarea solo se hará más y más difícil por lo que siempre existirá la tentación de ceder a la presión y perderte en la facilidad de anularte como personal o hasta caer en lapsos de depresión, pues sí, un rechazo duele. "A", te deseo que seas inteligente, cuidadosa y fuerte.


Gracias por leerme.

¡¡Bytes!!





domingo, 1 de mayo de 2022

No hay bebés en casa

 

Era una vez, una niña cuya infancia ocurría de forma tranquila y más que menos feliz y apacible. La adolescencia llega, los cambios humanamente esperados se presentan; la niña ahora es toda una señorita y esta por avanzar a las etapas que la conducirán al puerto de la edad adulta sin mayor novedad. Esta historia no tiene giros inesperados, ni dolores de crecimiento; es una llana y despejada senda de la niña que fue y ahora es toda una mujer adulta.


La voz que no se logra silenciar

De pronto, pareciera que un discurso programado se detona y libertina-mente se deja hacer presente sin ser solicitado; sin filtro, sin piedad ni empatía. Las expectativas crueles que la cultura normalizó y que las mujeres parecieran estar condenadas a soportar por algunas generaciones más, solo porque es socialmente aceptable, a diferencia de pedir amablemente al portador del morbo, que se detenga y abstenga de su intento, porque eso, aún es muy mal visto por alguna injusta razón.

"¿Para cuando los hijos?", "¿piensas tener familia?", "¿tu porque no (tienes hijos)?" "Te estas tardando, ¿no?"
 
Suena tan trivial para el exponente solo buscar saciar su curiosidad, y seguro, compartir su opinión, tampoco solicitada, dicho sea de paso.

Obviaré si es hombre o mujer aquél que mete una mujer en este terreno lodoso, es irrelevante e igual de tóxico indistintamente del origen. Esta vez, quiero hablar desde la perspectiva de padre, de hermano, de amigo, de humano, a toda mujer que por decisión o no, no tienen hijos.
 
 

 

La costumbre (no la cultura) en su contra.

Alguna vez, charlaba con alguien mayor que yo acerca de la evolución de la disciplina infantil. En esa ocasión, mi interlocutor defendía la disciplina recia, fría, tajante... y física, que predicaron e inculcaron los padres de los 40's (generación de mi acompañante). El argumento es que esos tiempos eran mejores; menor violencia, menor juventud delictiva, mayor respeto a los mayores, mejores valores en general. Le ofrecí cuestionar por un momento su argumento y considerar, que las generaciones actuales fueron guiadas por aquellos cuyos padres ejercían la disciplina con desapego y mayor fisicalidad. ¿La violencia no es un reflejo de violencia previa?, ¿el irrespeto no es un reflejo del ejemplo recibido?, ¿la des-humanización no es un reflejo del desinterés y el desapego?... La cuestión fracasó, mi interlocutor se aferró a su bastión de que simplemente eran mejores tiempos y era evidencia suficiente.

Regresando a mi tema inicial; la costumbre del interés en la vida ajena en aspectos que rayan la invasión a la privacidad, individualidad y dignidad, ha sido tan normalizado que pareciera ya ser un enemigo invisible para las mujeres. Que la familia pregunte <¿como estas?, ¿ya comiste?, ¿tu salud que tal?>, de acuerdo, es sano, confortante y reafirma la seguridad en la familia. Respecto a los hijos no existentes, ya es otro decir, partiendo desde los dos principios que hacen que esta cuestión se vaya de boca tan pronto se externa:

1- ¿La persona que lo dice, va solucionar una negativa?, ¿o como su interés aporta en algo a quién es cuestionado?.

2- ¿Antes de tocar el tema, se consideró que la cuestionada podría no querer hablar de ello?. Hay tantas preguntas incómodas que pudieron hacer y que por respeto no hacen, ¿porque no entran estos temas de los hijos en ese rango?.

Las mujeres, desde mi perspectiva ajena a ellas, son bombardeadas de estas cuestiones desde mucho antes de ser los blancos a los que tiran estos dardos.

¿Cuantas hermanas, tías, amigas, vecinas, etc, no fueron tratadas igual mientras crecías, amiga que quizás leas esto?, ¿cuantas descaradas charlas a espaldas de una afectada, no escuchaste a lo largo de tu vidas, y eran "solo el tema en turno", y es más, hasta participaste?, ¿y que tal los medios y los agentes externos?, telenovelas, libros, películas e internet llenando de una imagen unilateral las cabezas de las no madres. Vaya que hasta he sabido por las afectadas, de la falta de tacto de sus médicos recordando puntualmente que "el tiempo corre para tener familia, dese prisa"

En el paso de niñas a adultas, las mujeres ya traen casi seguro ese "programa", ser madre es parte de la vida, es bueno, aplicate en ello. Y entonces, el daño puede ser tan grande que no solo los alfileres del morbo ajeno caen sobre la mujer cuestionada, si no que ahora ELLA MISMA, podría atormentarse sola, repasando una y otra vez su condición de "mujer incompleta". Una carga mal entendida, sobre valorada y CRUEL. 

La realidad que NADIE les inculcó, mujer.

Como padre, entiendo la parte mágica de que un hijo llegue a cambiar tu vida, pero también, esa llegada, revela la situación romantizada e intencionalmente distorsionada que se les "vende" a las mujeres hace generaciones; si se compara con mujeres o parejas que buscan o buscaban tener hijos de forma biológica.

Para empezar, es más parecido a ganar la lotería. ¿Cuántos factores necesitas que se alineen para ganar el gran premio de un sorteo?, ¿un sorteo activo,disponibilidad de boletos, tener el número deseado, que el número sea el elegido, que no haya errores, que nada suceda que impida recolectar el premio al final (de obtenerlo)?.  Aplicarlo a la realidad y al tema es igual: Una pareja en condiciones óptimas, tomar su oportunidad, esperar a que el azar  juegue a favor y que todo marche en orden. Solo hace falta que uno de esos factores falle o la suerte no sonría por ahora, y eso no es tu culpa mujer, puedes ser un factor, sí (igualmente el hombre), pero no significa que esté ni remotamente en tus manos el decidir si un bebé aparecerá en tu vientre aun cuando juegues bien todas las cartas.

 

 
 
El veneno en las palabras duele, pero no mata. Respira, mujer, que lamentablemente la mala costumbre de ser agredidas con este morbo no cambie de la noche a la mañana, pero puedes empezar por establecer límites a quién lo haga o intente. A ti quizás te duela y hasta te genere alguna discusión inútil, pero con el tiempo, quizás, tu pequeña batalla impida que a futuras mujeres, justamente en tú núcleo familiar/amistoso, les suceda también. Se necesita romper esa normalización enferma y tóxica.

Generen comunidad, o busquen las que ya existan y apóyense de forma solidaria, mujeres. La unión hace la fuerza y los movimientos de igualdad, respeto y no violencia no solo deben quedarse en manifestaciones. Son muchas y entre todas pueden emprender ideológica, institucional y culturalmente un cambio. Este tema del respeto a la dignidad y privacidad de decisión a la maternidad no debería quedar exento, pues YA existen las victimas de esta corriente innecesaria de pensamiento que viven en angustia, auto desprecio o depresión, etc., y es un cambio de fondo social. Mientras más lo prediquen, más pronto cambiará el mundo.  

Finalmente, mujer; da vida, pero no necesariamente a un ser humano. Crea, expresa, ayuda, innova, desarrolla nuevos gustos, cambia el mundo para bien como te plazca. Desde mi punto de vista de hombre, veo que seguro encontrarás miles de mujeres afines, ¿las ves tú?, no estas sola ni necesitas ser alienada si lo que quieres que crezca en tu vientre es mariposas de emoción.

 

Feliz mes de las madres, hayan dado nacimiento a sus hijos, a sus metas o a sus sueños. 

Gracias por leerme.

Bytes.

miércoles, 30 de marzo de 2022

Ayudar sin la necesidad de pertenecer.

 Ayuda, Información, Solución De Problema, Amigos

 

     Las personas como seres sociables, por muy antipáticos, solitarios o introvertidos que intentemos ser, siempre vamos a llegar al punto de choque que nos obligue a depender de la ayuda de los demás. Claro que no hay mayor alivio que sentirse respaldado en un momento en que nuestra cabeza, ánimo o recursos materiales han desgastado nuestra resistencia hasta, al menos, creer que ya no podríamos más por nuestra cuenta.

Acudir con las personas que han ganado nuestra confianza, al grado que dejemos en sus manos nuestra seguridad o estabilidad en una crisis, nos hace permitir un grado de confidencia en que les compartimos, como poco, las bases de como es que perdimos el control y como recurrimos a ellos. La diversidad dicta que sin duda, hay gente que sin tapujos externa toda la información y sus emociones, al calor del momento, sobre su confidente. Ahora, ¿que pasa con aquellos que no son tan abiertos?. Esta ocasión quiero romper una lanza por aquellos que buscan superar sus pruebas desde el mínimo perfil posible.


"Sé mi amigo, camina a mi lado".

Citando a Albert Camus; ya frágiles buscamos refugio en la persona más adecuada posible, con esperanza y fe más que con control y calma. Los callados, apenas y quizás quisiéramos levantar la mirada por la vergüenza de decir a nuestro apoyo, que hemos fallado. En la calma se oculta el mismo dolor, la frustración, miedo e impulso de derrumbarse o enloquecer que llegan a los demás, pero también, la realidad es que esa fuerza que impide no desmoronarse es lo último que algunos tenemos, aún al tocar fondo y no queremos perderlo. Es la fortaleza con la que las personas se perdonan, perdonan a los demás y avanzan en recuperar el control de sus vidas, mientras  aprendiendo de sus pruebas y van intentando soltar la mano confiable que les reconfortó en la masa crítica.

Esa persona confiable que estuvo en el mejor momento, solo necesitaba eso, estar. Otras ocasiones, aquel que sufre pudo pedirles un tanto más, como escucha o apoyo económico o un consejo. "Camina a mi lado", la mejor ayuda es ofrecer estar y esperar a que se superen los retos de quién confió en ti.

 

Todo esta en los detalles... literalmente.

El mayor problema de aquellos que intentan levantarse de sus fracasos apoyándose en la menor medida posible de quién les ayuda, es que muchas partes de las causas y el proceso de superarse, son silentes. Vergüenza o dignidad, o algo más, el punto es que la carga emocional y el desgaste de la resolución no se busca transmitir a quién nos ayuda. En mi opinión, si el afán es resolver independientemente, es válido poder ser dueños de los detalles acerca de todo ese camino que se recorre entre el error y la estabilidad. ¿Es nuestro derecho poder conservar la privacía, no?. ¿Y si quién nos ayuda entendió que no?.

 

El perro callejero.

Imagina conmigo; vas por la calle, llevas un trozo de comida en la mano y le asestas algunas mordidas mientras prosigues tu marcha. Este detalle no pasa desapercibido para un perro hambriento que a distancia prudente, sigue tu paso en espera de que algo caiga al piso. Tu, en la mejor disposición, no ignoras la situación y te decides a ayudar al hambriento hermano canino.

Por principio, digamos que optaste por la vía amable. Tomas algo de comida, se lo muestras al perro y esperas en cuclillas a que él decida acercarse. Las intenciones son claras, ya has ofrecido tu ayuda y eventualmente el amigo animal se acercará con mucha resistencia, posiblemente, pero confiando como su único recurso. Procedes a retirarte pero crees que el perro aún pudiera querer compañía y estas abierto a llevarlo a casa si coopera, te retiras poco a poco mientras le silvas y haces palmadas.Tal vez, el perro entienda lo que ofreces y podría aceptar la ayuda, permitiendo una cercanía que a otros no les dejó.

Ahora, cambiemos el escenario anterior. El perro hambriento sigue a la distancia tu ruta esperando la oportunista caída de algo de alimento; tu pacientemente le ofreces un poco con tu mano mientras lo esperas en cuclillas hasta que finalmente se acerca y come frente a ti. Ahora, de pronto caes en la cuenta de que podrías ayudarle mas llevándolo a casa, así que mientras esta comiendo tratas de tomar su espalda, o sus patas de forma repentina, lo cuál falla. El perro se aleja y ya nada de lo que hagas lo hará que se vuelva a acercar a comer en tu mano, a pesar de poder estar aún muy hambriento.


"Ayúdame, como yo confié en ti".

Las personas introvertidas, no son incapaces de externar sus ideas y sentimientos, pero saben que no cualquier persona ni cualquier foro es el adecuado. Incluso tratándose de alguien en quién confíen mucho, es injusto esperar a que solo inicien una catarsis de la nada y aclaren a los demás todas sus dudas acerca de lo que vive, sufre o hace al respecto.

Erróneamente, al ayudar, algunas personas se sienten excluidas por no conocer a amplitud los detalles del proceso que vive a quién ayudan. Personas con necesidad de inclusión o pertenencia, podrían empezar a sentir "derecho a saber", "derecho de opinión" o "derecho a interactuar" en la situación AJENA.

El impacto del repentino cambio de estas posturas de "ayudante" a "participe", es que ahora ya se ha perdido la neutralidad de aquel escaso apoyo con que se contaba. Nuevas opiniones [sin fundamentos], fricciones adicionales a las que pudieran ya existir o victimes de quién no tiene ningún rol en el asunto, son puentes que se quemarán. Ahora aquel introvertido tendrá más cosas con que lidiar, tan solo porque pensó que podía pedir ayuda desinteresada. El interés mal interpretado de esa ayuda, asestará más golpes a quién buscaba apenas levantarse... todo un chiste grotesco.

"¿Porque no me explicas a detalle que sucedió?", "Yo en tu lugar...", "Ni soy el adecuado para resolverte, pero te diré que...", "A un amigo del conocido le pasó, deberías...", "¿Y ya hiciste 'tal' o 'cuál' cosa como otros que he escuchado han hecho?". Una serie tan impredecible como sorprendente de agresiones a la privacidad, justificadas en el desconocimiento de los detalles. La verdadera pregunta es ¿cuándo nos olvidamos de que ayudar no es invadir?.

"Ayúdame, como yo confié en ti", se me ocurre como una forma breve de exponer, que las circunstancias han hecho que una persona, en este caso introvertida, acuda a otra orillada por sus miedos, dolor o necesidad y lo hizo con fe ciega esperando empatía (que no compadecimiento).

"Ayúdame, como yo confié en ti.
Confié ciegamente en ti,
ahora confía que solo necesito lo mínimo posible de ti,
confía en que las palabras y acciones que te muestro,
son las que necesitas y ni una mas o de menos,
dejame ponerme en pie yo solo, no busques caer junto a mi".


Gracias a todos aquellos que han sabido ser ayuda de los introvertidos. Gracias por reconocer que sus palabras son tesoros muy escasos y que sus tragedias no son logros que presumir ni sus pruebas una lista a detallar. Gracias, a todos aquellos que tuvieron la prudencia y empatía de solo decir "aquí estoy" y no "corretear a la fuerza, al perro hambriento".



Gracias por su tiempo
Nos leemos.