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martes, 22 de noviembre de 2022

El niño herido que eligió huír por siempre

Una oportunidad, por demás breve, es lo que la vida nos permite rondar mundanamente en sus terrenos antes de irnos y con suerte, dejar lo mejor de nosotros. Un legado, mejores personas, algunas sonrisas, volvernos cálidos recuerdos en aquellos que, lo diré con poca humildad, tuvieron la suerte de encontrarnos en sus caminos. Así de valiosos somo, ¿no?. No hace ni un día, lo decía aquí, en este libro digital: todos merecemos que nos pasen cosas buenas. Apenas concluía dicho pensamiento en prosa cuando recibo la noticia de que una persona ha fallecido y sin especificar, necesito sacar de mi cabeza, aunque sea libre a la interpretación, todos los componentes de la fragilidad humana que rondan como cuervos ante esta desafortunada, fría y humillante partida.


Todos somos niños heridos

Enamorado del amor quizás y con una necesidad de realizarse como elemento esencial a la cabeza de una familia; aquél que ya no está, soportaba aparentemente su existencia en cada persona como si de un castillo de naipes se tratara. En una perceptible inmadurez (sé de eso, conozco esos rumbos y no lo negaré), quería mantener a las personas y posiblemente una rutina controlada y poco exigente, en su vida, día a día; aún si esto no significaba que el interactuara en particular con ninguno de estos elementos. La importancia es el tener todo donde se quiere, no donde se debe o se necesita.

En ocasiones, hay quienes está dispuest@s a ceder un poco a fin de convivir con los demás. La persona de la que hablo, encontró una pareja con la cuál estableció algo "estable", pero encaminó dicha relación por el borde de la individualidad. En el afán de no ceder en forma social o alimentar la relación de pareja con unión; él eligió restringir, cuestionar y anularse en las acciones de su pareja. El tiempo de que se asomarán los verdaderos colores de esta persona llegó y entre llanto, drama y desplantes de violencia física, obligó a su pareja a tomar una postura de miedo, confundido de tolerancia, en las que mal que bien, se mantuvieron unidos.

Es demasiado fácil crear una monstruosidad sociópata y narcisista. Aquí, el trasfondo dice que es una persona que solía ser marginado por sus rasgos físicos y sufría algunas burlas recurrentes de su grupo de "amigos". Dependiente, en algunos grados, de la economía y quizás reglas de conducta de sus padres que podrían indicar una clara sobre-protección, prejuicios, realidad tergiversada respecto a la meritocracia, baja autoestima, miedo al fracaso y una tolerancia mínima a la frustración. ¿Ya se ve lo blanco en los ojos de la bestia?

Con el tiempo, se casa e incluso tiene un par de hijos con su pareja. La dinámica familiar anterior no solo no se rompe, si no que se extiende al nuevo núcleo familiar y el árbol de dependencia, pues crece y cubre ahora a la familia política.

El patrón de resolver diferencias no se rompe y el personaje principal de esta historia, sigue reteniendo la unión de su pareja con ladrillos de llanto, amenazas auto flagelantes y declaraciones muy fuertes de dependencia emocional. Con el paso de los años, la liga no soportó más y generó una fragmentación entre ambos.

Me detengo un momento, tras este planteamiento que expone al menos mi limitado conocimiento de esta persona con algunas libertades que lo alejen del ser ubicado en el mundo real. Necesito abrir un paréntesis y decirlo en plural:

Es nuestra culpa social

La falta de criterio, la presión social o la necesidad de pertenecer, entre otros demonios; nos han causado un patrón de generar felicidad artificial en los hijos y hasta en amistades o pareja.

Reconocemos como importante resolverles la vida con menor esfuerzo y darles objetos para llenar nuestras propias carencias emocionales a través del menor, o hasta injustamente, solo por que inundado de objetos y distractores, un hijo te permitirá estar tranquilo en la pantalla de tu teléfono u otras trivialidades.

¿Nadie notó que este niño/adolescente/adulto se frustraba con facilidad y sus reacciones eran en extremo violentas, chantajistas o prejuiciosas?, ¿alguien le prestó atención a su dependiente modo de vida?. ¿Nunca nadie vio a sus amistades o se interesó en los focos rojos que sufrían su pareja e hijos?.    

Sí, su familia no fue capaz de verlo, al parecer. Sé que también algún psicoterapeuta le dio un par de sesiones pero ni eso logró detonar en nadie la duda, el sentimiento de riesgo o la intención de contenerle y ayudarle. En su afán de victimes, esta persona negaba necesitar ayuda y todos a su alrededor compraron esa historia.

Resolverle la vida a las personas, permitirles sus desplantes sin límites ni consecuencias, solo genera individuos frustrados en el mundo real, a los que de pronto los demás no les siguen el juego, no ceden a sus ordenes o no se contienen de hacerlo parecer un tonto a la primer oportunidad.
Padres, lo siento, pero sí, es nuestra tarea forjar carácter, autoestima e independencia en los hijos y no solo usarlos para aparentar estatus o proyectar nuestras carencias emocionales sin resolver.   
 

No dejes recuerdos, por favor

Un berrinche, ni siquiera algo importante ni determinante; un vil berrinche, eso fue el último factor que derramo el vaso y apagó una vida.

Hoy una persona concluyó que no valía la pena dejarse sorprender por la vida y que si no tenía lo que quería, como y cuando lo quería; no había nada más por que luchar. No sus hijos, no sus padres, sus hermanos. No hay metas, ni sueños, ni retos.

Hoy una persona decidió irse manchando en el indecible su historia y por ello será recordado en una falacia que no revele su indiferencia y egoísmo para con sus hijos y sus padres. Su recuerdo se amoldará para no lastimar más, pero lamentablemente, también se adecuará de forma, que nadie quiera ver su responsabilidad en el niño herido, que llegó a ser un adulto incapaz de valorar su propia vida, incapaz de luchar por los suyos, incapaz de buscar ayuda.

Nadie logró ver al niño herido, y ahora nadie mas lo verá.

 

Nos leemos.

Bytes



 

 
 

lunes, 21 de noviembre de 2022

Mereces que te pasen cosas buenas.

Pasados algunos días de un breve pero interesante choque de perspectivas con alguien muy versado en la psicología humana; me permití desenfrascarme de mi opinión inmediata con la cuál intentaba dirimir los argumentos en la mesa imaginaria.

 

Usualmente no me dirijo a expresar nada sin tener información; vaya que he cometido errores al tener datos que después se vieron incompletos o totalmente alterados, pero puedo decir que difícilmente he escudado mi punto en mera suposición, y para este tema en particular, en la indiferencia para quien, (ahora sí) subjetivamente, mi percepción catalogue como objeto de una injusticia. Pero por esta ocasión, después de algunos intentos [oh sí, no es que yo sea tan prudente como para detenerme en el inmediato. Mí culpa, las cosas sean dichas como son] de poder intercalar los detalles que sustentaban mi punto de vista; simplemente permití que mi interlocutor concluyera que tenía una idea, una solución y una indiferencia final que no requerían conocer más a fondo el tema que intenté desarrollar, pues bastó el inconcluso esbozo que apenas y medio dí de apertura.
La falta de desarrollo ni desenlace eran necesarios, la conclusión que se me ofreció por tratar de refutar fue:











"Eres responsable de lo que te pasa"

     La imagen que ven un par de renglones arriba, corresponde al transbordador espacial Challenger, los detalles de la tragedia de está nave son fáciles de encontrar en internet y no es este el foro ideal para tratarlos; pero, quiero tomar el factor humano de dicha tragedia para fortalecer mi perspectiva.

5 personas conformaban la tripulación del transbordador y murieron cuando la nave explotó tras unos instantes de su lanzamiento.

Para simplificar, acorde a lo que intento expresar: personas toman decisiones que implican un cierto riesgo, sucede algo malo y hay consecuencias lamentables. ¿Son responsables de su tragedia?.

Días y días le daba vuelta a este argumento. No me convencía del todo, pero en parte, mi parcialidad quería ver que perdiera fortaleza. Algo en "eres responsable de lo que te pasa", simplemente no estaba bien. Sonaba vacío, conveniente y un tanto despiadado.

Puedo entender que somos responsables de que nuestras decisiones nos expongan a un riesgo de cualquier modo pueda este ser. Ir a trabajar, comer o descansar, suena tan simple que uno no piensa que será atropellado, se intoxicará o un corto circuito en la casa adjunta incendiará tu espacio.

Entonces, ¿eres responsable de lo que te pasa?

    

     
     Empezaré por decir que a mi parecer, mi interlocutor, se quedó en un concepto demasiado rígido; y miren que de ser necio, yo tengo carrera y amplia experiencia. 

Creo que todo se reduce a un tecnicismo, que mi interlocutor quizás uso las palabras mas confiables que tenía a la mano y por ello se abrían tanto a la interpretación culposa y desventajosa de mi parte. Ahora pienso que quizás su idea podría ser decir "eres responsable de las consecuencias de tus acciones", de ser así, ¡claro!, imposible no estar de acuerdo y con ello encasillar a cualquier delincuente, pervertido y oportunista que se gane un mal rato pagando su karma.

Me niego a creer en el valor de "eres responsable de lo que te pasa", porque, ¿como atreverse a usar semejante discurso, cuando ha sido manchado con tantas culpas injustas?. Personas desaparecidas, violadas, agredidas, padres de hijos rehenes y manipulad@s emocionalmente; ¿cual fue su responsabilidad?, ¿encontrarse con la situación y su agresor?. Nos falta empatía, a un grado francamente atemorizante.










El daño, que si es responsabilidad nuestra

      El porqué me importa este tema, es porque personalmente entiendo el camino que debe recorrer aquél a quien se le responsabiliza por lo que "pasa" sin, nuevamente, mostrar empatía y a fondo entender que sucedió que lo llevó a una situación de vulnerabilidad física o emocional.

Por mucho tiempo, observé personas que sufrían pero que podían ser salvadas; lamentablemente se perdían en una gran zona gris. Incapaces de acudir a su familia sin ser juzgados ni oprimidos, menos aún de acercarse a ayuda profesional que se percibe fría, metódica y distante. Cuando se esta perdido, se busca volver a un sitio seguro, pero sin esa conexión, perdido estás y así te quedas. Escuchar sin resolver podría haber hecho el truco en varios casos; pero nadie quería guardar su opinión y solo abrir un poco sus oídos con real interés en el prójimo. Y aclaro, es válido no ser el destinatario correcto de una historia, pero creo poco humano el no ser claro en ello, con quién te va a compartir su sentir; porque alguien te está regalando su confianza, no es poca cosa y lo siento por aquellos que no sepan valorar la importancia de esto.

Así, pues algunas almas se alejan por completo, pero también, esta "responsabilidad" injusta, hace a otros quedarse en las prisiones que la sociedad en ignorancia o desinterés arroja sobre ellos sin mucho detenimiento. Personas valiosas que no logran escapar de sus agresores o sus culpas, porque les han vendido que "ell@s se lo buscaron", "ell@s causaron" y demás joyas del estupor humano que justifican al perpetrador y doble victimizan al afectado.



 



   

 

 

"Mereces que te pasen cosas bonitas"

       No hace mucho, escuchaba la historia de alguien que tenía muchas situaciones difíciles que necesitaba resolver y sanar. En su mayoría, se desencadenaban en el control monetario, desconfianza e incertidumbre que se habían ido plantando y alimentando por años por su agresor, para impedir que esta persona se sintiera suficiente como para valerse por completo por si mism@ sin temor a repercusiones o al fracaso.

Me refleje un poco en su charla. Pensaba en situaciones complicadas que personalmente había pasado y caí en la cuenta de que en un momento así, la duda abruma, no ves clara la salida del túnel. Te tienen de rehén en tu propia cabeza y es simplemente horrendo.

Entendí que de pronto nos ubicamos como los destinatarios correctos de nuestras experiencias en particular, que en otros oídos solo conducían a soluciones innecesarias y prejuicios. Es triste pensar en cuantas personas están en dificultades o depresión esperando a ser simplemente escuchados en este mismo instante. Recordé, "eres responsable de lo que te pasa"; lo cuál negué con la cabeza sin decirlo y le compartí a mi acompañante: "merecemos que nos pasen cosas buenas".


Gracias por leerme.

¡Bytes! -H.C.

miércoles, 5 de octubre de 2022

De la fragilidad al poder incontenible

 

Si no eres una persona tímida, callada, pesimista, dubitativa, indeterminada, con tendencia a ceder o anularse por completo por evitar el mínimo dirimir de ideas, mucho más un posible conflicto; seguro conoces a alguna.

    Y no falta ser de uno de esos nichos para identificarte con ellos; una combinación de realidad y coincidencia pueden causar que la persona mas confiada aprenda que el mundo no siempre es positivo y caiga en la incertidumbre e inseguridad.

No escarbaré desentrañando las raíces de las razones, varias, que arrastran a la gente a sentirse poco determinada; sería un ejercicio tan extenso como inútil, pero si quiero caminar a la luz roja que me ha llamado la atención, acerca de como una suerte de elementos pueden despertar una voluntad indoblegable, en estas personalidades lejos de ser arrolladoras.

 

 

Partiendo de la estática

      A todos nos ha pasado hacer esa pequeña reflexión tortuosa de ¿qué hecho de mi vida?, ¿ya alcance el éxito más grande que he de alcanzar?; posteriormente se empieza la lluvia de ideas, las ideas son invadidas por expectativa, la expectativa se atenúa en el realismo y entonces, se filtran los que tienen voluntad, recursos o poca prudencia. Ellos dan un paso adelante y al cobijo de capacidad y suerte les va bien o mal persiguiendo un objetivo.

Por otra parte, están los que no se sienten capaces, no cuentan con los recursos o pecan de ser muy cautos para arriesgar, justificadamente o no, el costo de alcanzar la meta.

Ambos empiezan de la nada, de la inmovilidad, de la estática. Unos iniciaron la carrera y otros solo quedan de pie mientras se miran confundidos y temerosos.

Aquí es donde colocaré mi tercer filtro: aquellos que si se lanzaron a la aventura, pero fracasaron de forma impactante; el nivel de impacto que intimida y te convence de que no debes volver a tratar.

Así, mi estimado lector, obtengo mis personajes a desarrollar; el grupo de temerosos con asustados, a los cuales la lógica no les hará por lo pronto, decidirse a dar ese gran paso en búsqueda de ese "algo" anhelado.


No todos los caminos parecen ir a la salida

       El primer gran problema es la incertidumbre del destino que se alcanzará del otro extremo del esfuerzo requerido, y para ser justo, no solo hablo de trivialidades como "encontrar el amor de la vida", "ser popular", "verme acorde y destacado a lo socialmente deseable y aceptado"; porque hay metas que se pierden por temor e indecisión, pero justificado y de riesgo económico, social, emocional o físico considerable.


En algún lugar del mundo hay una familia que se siente ignorada, mientras un familiar ha desaparecido días, semanas, meses antes. Solo se les ha ofrecido permanecer en calma y esperar lo mejor. Su estado emocional decae en la espera, no hay paz, no hay descanso, no hay consuelo. Salir a las calles y convocar gente afín a su tragedia les cuesta sus ingresos monetarios, un desgaste físico, un riesgo a su integridad. Esto no garantiza que serán escuchadas sus  demandas, que su voz llegará a su ser perdido o que el resto de la gente empatice con su causa. ¿Deben arriesgar lo poco o mucho que tienen y son?.


Un miembro de una pareja, no hace falta determinar el sexo, siendo justos; considera separarse, huir de la unión que le ha costado agresiones físicas y chantajes emocionales, pero el riesgo de la ejecución es lidiar con un peligroso embate de la otra parte cegada por la ira en inestabilidad emocional  y alienación injusta para con sus hijos. Impacto económico, desgaste mental, burocracia y abuso de la ley es como poco con lo que tendrá que enfrentarse tan solo por buscar un acuerdo equitativo que lo acerque a los menores... Es fácil saber la decisión correcta, pero, soportar el precio de la ejecución ¿lo es?.


Tal vez de quién hablo, sea una persona que unilateralmente es el único soporte económico de una familia humilde, que quizás monetariamente carente. A esta persona se le presenta una aparente gran oportunidad de alcanzar la estabilidad económica, pero a riesgo de poner en juego lo poco que poseen y tienen ahorrado, todo apunta a un éxito y ciertamente es poco probable que pueda fallar, pero, ¿vale el techo y el pan, de cada cabeza que depende de él?.

Estos son pocos ejemplos de quiénes necesitan un salto de fe, a precio alto y que de caer, lo harán estrepitosamente y con consecuencias nada agradables. El temor es entendible y la fortaleza necesaria es mucha. Tomar la oportunidad requiere solo un instante de iluminación, la sonrisa de la verdadera suerte.


Sorpresa, sorpresa

    Están en contraparte, aquellos que sus dudas están más aterrizadas a una circunstancialidad controlada. Personas que no saben si emprender un negocio de bajo riesgo, raparse su cabeza, pintarse el cabello multitonos o comprar un coche.

Es curioso como estas personas parecen predominar de un par de generaciones atrás. Es entendible que decender de (bis/tatara...)abuelos de ciertas épocas, generó padres temerosos religiosamente, prejuiciosos a la libertad de expresión artística, sexual e ideológica que hoy están tan avanzadas. Entiendo que quizás los abuelos de hoy y algunos padres carezcan de autoaprobación. Lo que llamo curioso, es el facto de que no parece haberse roto ese patrón de requerir la validación e impulso ajeno; al contrario, las tribus urbanas e internet parecen haber afianzado más la necesidad de aprobación de nuestras acciones por terceros, por encima de aprovechar la incontable e inmediata información con que contamos para ser suficientes de hacer una comparación, analizar y decidir de forma autónoma.

Una persona incapaz de tomar sus decisiones, se dejará manipular y errará sin responsabilidad, incluso culpando a los demás por las malas elecciones que su incapacidad de ser dueño de su accionar.


Entonces solo deseo que aquellos que necesitan dar el salto de fe, por su paz y bienestar; logren encontrar la ventana de oportunidad. No están solos, en verdad quiero creer que así es. También, espero que si de tus manos depende inculcar o trabajar para ti la aprobación personal de tus actos, le hagas el favor al mundo, y a ti, de poner manos a la obra. Hacen falta personas responsables y seguras que hagan el cambio.


Gracias por leerme.


Bytes.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Confiar mientras se pisa en una nube

Un gran destello cegador; creo que es un buen comienzo para definir en ideas algo que quizás me sería mucho mas sencillo darle vueltas en una prosa llena de imaginación sin orden ni sentido. La razón no engaña y los sentimientos pueden hacerlo, así que hay que darle su espacio a la mente sobre el sentir. Es un buen momento de sentarse en el piso y ver desde allí que pasa cuando después de luchar contra retos de vida, cuál caminar en carbones incandescentes; sin querer, encontramos por sorpresa con un respiro que nadie pidió, lo cuál es bueno, ¿verdad?. El problema implícito de las sorpresas es que nadie las espera y la reacción no siempre esta en nuestro control inmediato.

Las capas que nos cubren

      La vida es un conjunto de situaciones que deben irse afrontando, aprender y avanzar en la mejor dirección posible, que no diría a la felicidad, al ser una meta subjetiva y aunque positiva, es bastante incontrolable y contemplativa. Dejaré un instante fuera a la felicidad de esto, pero no olvidada, que ya habrá oportunidad de que tome su rol.

Retomando, ¿que tal si la meta es mas cercana a la realidad objetiva?, digamos, la paz personal. ¿Que nos permite ir en calma y respirar, avanzar en nuestros planes y sentir que todo estará bien?.

No somos santos, pues cometemos errores y solo es seguro que fallaremos una y otra vez. Seres sociables al final, estamos a expensas de los demás, por lo que aún cuando caminemos con la bandera de las mejores intenciones y nuestra disposición a mejorar sin lastimar, no siempre las personas al rededor verán comunitariamente. Sí, es una verdad innegable que siempre es más fácil ver solo por el interés, la satisfacción o la necesidad personal; que de tanto caer y caer en situaciones con personas así, aprendemos a protegernos para no ser lastimados; a ocultarnos en capas funcionales que nos den la fuerza de ir solo soportando los embates.

La luz en la oscuridad

      ¿Que pasa si te metes bajo una gran serie de cobertores?, de pronto la luz no llegará y quizás sobre arropado no debamos temer a la fuerza de un golpe, porque se amortiguará seguramente. Suena bien en algunas ocasiones, pero ¿y si ya no se sale de bajo la penumbra?, nuestros ojos dejan de ver que además del peligro podría haber algo más, enceguecidos ya no se percibe si hay algo mejor.
 
Aquí empieza el escenario idealista, donde se juntan por suerte las circunstancias y la sorpresa de algo bueno, se deja ver como la luz en la oscuridad; pero pesará la profundidad de las capas, ¿porqué confiar en esa luz que solo hace doler los ojos y amenaza con hacernos salir de la aparente seguridad que tanto ha costado establecer?.

Dolor de crecimiento

      Muchas personas increíbles se han perdido en la confusión y no es sorpresa; si tanto tiempo se les apoyó en generar capas y capas donde ocultarse, no puedes un día pedirles que salgan de ellas a pesar de poderles mostrar que están a salvo. ¿Es un mensaje muy fuerte, no?, solo decir "baja la guardia", que en el mundo hemos pasado lústros o décadas haciendo que se deseé jamas dejar los guantes en alto para no ingenuamente ser impactado fortuitamente una vez más.

Crecemos aprendiendo a defender nuestro espacio celosamente, mas no nos enseñan a abrir un poco de lugar para dejar de sentirnos inseguros. Decisiones se deben de tomar entonces, una es preferir no conectar humanamente lo cuál es simple a un costo muy alto. Otra alternativa, es soportar un poco el dolor de crecer y dejarse sorprender; no ingenuamente, pero si en la confianza y más difícil aún, con fe en la humanidad.       
 

El favor no devuelto

      Personalmente, por mucho tiempo me sentía cómodo en la idea de que hay que ser tan racional como emocionalmente fuerte; y lo creo aún. Pero la fortaleza no es infinita y la razón se basa en el conocimiento y sentido común; entonces no se trata de negar lo que se siente, mucho menos anularlo; pues los sentimientos son bastante malos consejeros pero sin ellos, solo hay frío, quizás solo hay una innecesaria "nada".

Indiferente y distante, son los términos con los que bastantes de mis personas cercanas me podrían describir, y tienen razón. Poco o nada sabrían de mi historia, mis ideas o mi día a día a pesar de que en cambio, yo los pudiera entender y conocer, cuáles libros abiertos y de lectura muy clara. In equitativamente cómodo, diría yo.

Un día, por mera coincidencia; mmmh, no, coincidencia, definitivamente NO... ¡suerte! esa es la palabra correcta. Entonces, decía; por suerte, un día encontré a una persona que tenía la apertura emocional, la sensibilidad estable, las preguntas y respuestas correctas. De pronto me vi acorralado en el extremo al que siempre huí y sucedió. La persona sin un pasado desglosaba a episodios su historia. Aquel que no se abría a un halago, de pronto los agradecía sin sabotearlos y hasta los correspondía con satisfacción; de pronto el idioma afectivo y hasta los abrazos se sentían bien. La coraza era pesada, y duele retirarla de la piel de vez en vez, pero se necesita apreciar que el aire es más ligero y que hay luz afuera cuando no se lleva semejante carga encima.

No es un ejercicio de ir totalmente expuesto; al contrario. Hablo de selectivamente ceder y permitir. Aún si duele un poco y hasta mucho, aún si atemoriza un poco, aún cuando la aprensión y la ansiedad nos quieren dominar y hasta tienen demasiada ventaja, que dejas que en tu cabeza griten que no vale un intento.
La lucha contra el pequeño demonio en el oído hasta nos hará seguir los patrones odiosos de desgastarnos en atenciones, en satisfacer, en llenar un personaje para agradar a otros, anularnos y moderar nuestra real personalidad. Voces tan arraigadas que no dejan escuchar cuando ese otro te dice "detente y respira", "lo que eres es suficiente", "No te necesito (desgastar emocionalmente)".

Regresar a ese momento de mi vida, me es increíble aún. Ser desarmado sin herramientas, solo con la sorpresa y sin restarme el mérito, con la intención de permitirlo. Poco más que intimidante el verse abierto al fuego próximo; solo ante la promesa de que alguien más quiere estar cubriéndote y no solo vestirme en la expectativa que el escudo, era yo. 

De ello va esta mirada atrás, de recordar como me intentado llenar de herramientas para encontrar la tranquilidad, la paz; pero de reconocer a la felicidad, que si bien temporal y subjetiva, no llegaría si siempre estuviera bajo las capas.

Recordar, pensar y extrañar, a quién tiene ese don de aperturar corazas emocionales sin herramienta alguna; porque cambian mundos y si no, pues si cambian al menos el día de otros. A mi me cambiaron la vida, así que hablo con conocimiento de causa.

Es un poco triste aceptar que esta capacidad de tocar corazones es un don, y no se aprende en ningún lugar que yo haya conocido. Pienso, sería de las mejores habilidades que podría tener en mi, si pudiera.

Suena de super héroes, ¿no?, poder llegar con tus manos a levantar un rostro y asegurarle que por fin, está a salvo. Que se permita un salto de fe, que deje de tener miedo. No es necesario proteger la felicidad en capas, pues temer cuando eres feliz solo es dudar, ¡quisiera esa capacidad de dispersar las dudas!.. Esa heroica capacidad de proyectar confianza tan solo con una mirada, con una carcajada, con palabras desenfadas o solo ofreciendo mi hombro.

Que afortunados aquellos con el don de que sus manos lleguen como la luz en la oscuridad; con suerte, un día quisiera poder regresar ese favor.



Nos leemos pronto.

¡Bytes!

sábado, 20 de agosto de 2022

Quiérete como yo me quiero.

¿Qué buscas en las otras personas?, pareciera ser una pregunta cuya respuesta resuelve generacionalmente la incertidumbre y desconfianza en las relaciones humanas. Da lo mismo si planteas esa pregunta a quién no la espera, que arrojarla a aquel que quizás décadas ha dedicado a listar sus características deseables de sus semejantes; la respuesta no puede ser menos sincera, se buscarán siempre aquellos módulos que ensamblados nos ofrezcan lo mas parecido a "felicidad" que nuestra cabeza nos de a entender.

        En esta ocasión quiero girar la perspectiva y ver desde el otro extremo a quién busca sus personas ideales. Y de antemano hago hincapié, que por principio, considero altamente peligrosas en forma colaborativa, las palabras "busca", "personas" e "ideales". Susceptibles, quedan avisados que puede ser un poco ríspido este viaje.

 

 

 

Pedacitos sin juntar

Mas que menos, todos estamos fragmentados en un sinfín de  peculiaridades que nos definen. Ni siquiera podríamos decir que existe nuestra verdadera identidad, pues a discreción podemos ser tan gentiles como indiferentes a los individuos y asuntos del mundo, como nos de la gana. Al contrario, nuestro aparente "verdadero yo", si bien también seguro carga con un poco de oscuridad, pareciera a tender a la fragilidad y el caos que quisiéramos ordenar pero en vez de ello, lo abrazamos inamoviblemente. 

¿Qué más podríamos buscar en los demás que lo que sentimos nos hace falta?, todo lo que podría llenar los espacios que nuestras complejidades dejan expuestas. Y aquí mi primer vistazo microscópico a este tema para indagar que esconde en sus adentros.

¿Porqué buscar (en los demás)?. "Deténme si ya has escuchado este chiste", diría el Guasón a Batman. Situaciones comunes, una mujer habla con su amiga de la tragicomedia de un prospecto amoroso que pareciera ser poco conveniente. La amiga percibe el riesgo y propone a la mujer "buscate alguien que si te quiera, que te valore, que te dé lo que te mereces".

En otro escenario, un par de adolescentes hablan del "príncipe" o "princesa azul" y entre la belleza física, habilidad para cocinar, solvencia económica y conducta romántica intachable, se proyectan felices en un hogar impoluto lleno de bebés mientras el fondo musical de Sebastián Bach y la fogata, los convencen de que el objetivo trazado es perfecto.      

Así llegamos a otro lugar del mundo donde un adulto se mira al espejo, reprochándose de porque su relación pasajera acaba de fracasar, si en mensajes de texto y sus salidas a cenar era todo lo que el/ella quería, ¿como se arruino su vida de nuevo?.  


¿Quién me cambio mis pastillas de autoestima?

Los escenarios no son ni un grano de arena en el salado mar de ejemplos posibles. Buscar lo mejor, lo ideal, lo que queremos. Socialmente (y biológicamente, pero por ahora enfoquemonos en emociones) estamos programados para buscar las personas correctas. ¡Epáaaa!, dije enfocarnos en emociones ¿cierto? y esto de querer lo mejor es perfectamente razonable, ¿que no?.

Lamentablemente las elecciones de como se discrimina entre una persona y otra, se basa en carencias usualmente. Se pretende obtener unidireccionalmente, se perciba y sea intencionado o no, el soporte emocional de aquello que pensamos no está en nosotros.

Aprendemos a localizar lo que deseamos, pero poco fomento hay para desarrollar estos elementos de forma introspectiva y hasta eventualmente poder ofrecer al mundo estos atributos positivos, sean emocionales o no.

Es autoestima, amigos. El apreciarse y valorarse a sí mismos atrae, como atrae el aceptarse, reconocerse, empoderarse y motivarse, pues son atributos que los demás percibimos, aceptamos y queremos para nosotros mismos, idealmente hombro a hombro, mientras se avanza por la vida. Peroooooo, sí, un pero habría de tener.  Lo mismo que atrae a un igual, atrae a quién le falta tener todas esas características trabajadas para sí.
La sociedad y las costumbres han cambiado el querernos introvertida-mente por esperar que la suerte nos una con otros que hayan pulido esas rocas de autoestima y nos ahorre la molestia de hacerlo nosotros. 

 

¿Porque ya no eres como antes?

Si creemos que lo ideal es buscar una persona confiable, alegre, centrada, motivada y decidida, porque es lo que nos hace falta y las personas se deben complementar ¿no?... Lo siento, pero pienso que querer tomar de otros lo que no es nuestro, es robar.

Antes que se tienda a la opinión defensiva que quiera proteger el que otros nos aporten calma, estabilidad y amor que no tenemos por cuenta propia; creo que se debe aclarar que depender de otras personas para mantener nuestra integridad emocional es desgastante e injusto para quién nos lo aporte, y hay formas más sanas de relacionarnos. ¿Porque no tomar de inspiración a aquel que se valora él mismo e intentar desarrollar esa aprobación personal, en vez de vivir dudando y esperando la apreciación de un tercero?, ¿porque no abrazarse, vestirse, peinarse, caminar y demás con seguridad, positivismo y fuerza, como aquel/aquella que emana confianza de su actuar?.
Se puede tomar de las personas la inspiración, mientras ellos pueden aportarnos el impulso solo por causarnos admiración y respeto; en silencio y sin desgastarse.

Desgastar y desgastar obteniendo de los demás nuestras carencias emocionales, no solo no te permite trabajar en ello para ti como individuo, también puede despertar patrones en aquellos que son desgastados como pilar emocional. De pronto ya no se ven tan positivos, tan alegres, tan centrados ni asertivos. De pronto el desgaste los oscurece, los vuelve impulsivos, desatinados o defensivos. La demanda emocional los acaba y en vez de recibir un balance justo de emociones, seguro serán abordados con "¿porque ya no eres como antes?". El carente frecuentemente no mira su ombligo, se ciega mientras obtiene lo que "buscaba" y se ofende cuando ve que sus carencias dejan de ser cubiertas por la víctima, convirtiéndolo en el villano responsable de su falta de responsabilidad emocional y afectiva

Quiéreme como soy

       como decía al iniciar este tema, todos somos una combinación extrema de múltiples características, habilidades y gustos. ¿De dónde nos sustentamos para querer a alguien como es?, siendo que el mundo real es adaptación y cambio constante. Cualquiera puede apreciar lo que somos en lo general y tolerar nuestros traspiés, pero definitivamente el pedir (sin tenerlo primero en nosotros) un cariño sincero y parcial que acepte a plenitud todo de nosotros, es irreal e injusto para quién le demos semejante carga.

¿Quiéreme como soy?, mejor quierete primero tú.


El elefante en el cuarto         

     Las carencias emocionales proyectadas y delegadas a las personas que identificamos como las que "buscamos por ser lo que necesitábamos", siempre absorben energía emocional y ¿porque negarlo? vital de los demás. La falta de cimientos y la dependencia mal interpretada entre quien da y quien recibe la estabilidad, seguramente inicie de forma idealizada y multicolores, pero eventualmente será invadida por incertidumbre, desconfianza, negación y chantaje emocional. Nadie puede desarrollar cuando solo se roba lo que alguien más sembró.

Se fuerte, se honesto y fiel contigo mismo, acéptate, valórate, apreciate, mejora, se inteligente emocionalmente. Ser tu mejor versión de ti te independiza emocionalmente de las ideas y críticas destructivas de los demás. Establece tus valores y rige tu vida en ellos, así la autentica aprobación reside en ti. Quiérete completo, como eres, para no pedir cariño prestado y dejar de buscar "a alguien", cuando simplemente de pronto te veas rodeado y caminando lado a lado, con otros completitos como tú.

Con suerte, un día deje de haber la necesidad de "buscar" "personas" a las cuáles atormentar con nuestros peligrosos ideales y permitirles vivir humanamente imperfectos, al no necesitarles pero si apreciar su compañía en este viaje.

 

Gracias por leerme.

¡Bytes!  

 

miércoles, 8 de junio de 2022

El tartamudo, el soñador, el trascender al dolor

 

    Se dice que hubo un cantante de Blues y Jazz en los 90's que era muy bueno para el estilo de canto improvisado (y sin un significado real) scat. Él contaba con una popularidad muy marginal, con apenas un pequeño nicho de difusión, pero con mucho amor al arte de su oficio.

Con el tiempo, a alguien se le ocurrió la idea, aparentemente descabellada, de integrar el estilo tan peculiar de canto de este hombre en un género tan distinto a nivel rítmico y melódico al Jazz: la música electrónica.

La inesperada idea funcionó, y de pronto la fama mundial alcanzó al otrora cantautor casi desconocido. Las noticias y el interés revelaban parte de las vivencias de la ahora celebridad y aquí es donde empieza el punto clave que une su historia con este tema.

Este músico se afirma tartamudo y hace eco de cuán dura es la infancia cuando presentas esta u otra característica que haga especial tu interacción con el mundo "normal", sea lo que "normal" fuere. Aprovechó el impulso de su fama y el alcance global de su música para pregonar en su ritmo electrónico que aquellos que eran diferentes (en realidad, marginados) no debían esconderse, que había un sitio para ellos, que no eran invisibles.

El se presentaba como un ejemplo de como hacer de tu aparente defecto la mayor de tus ventajas, pues no podría ser él un maestro de scat sin la habilidad innata que su tartamudez había proveído y fortalecido. Que a pesar de una niñez difícil, todo sigue y puede salir bien, que se puede ser mejor.

 

 
Siempre es un buen momento para soñar
 
A finales de los 90's, en Europa, otro músico de genero electrónico amenizaba con ritmos emocionantes, energéticos y alegres en algún club; mientras en su cabeza rondaba una inocente idea (según el cuadernillo en la contraportada del disco "Dremland" de 1997): La gente salía del club muy entusiasmada y parecía que esto aumentaba las posibilidades de accidentes automovilísticos fatales, ¿que pasaría si encontraba la manera de reducir la energía de los ritmos y convertirla en tranquilidad electrónica?. 

No redujo la taza de accidentes, pero encontró una nueva variante de su género musical que fue bastante destacable. Su mayor tema se inspiró y dedicó a los niños víctimas de guerra y dedicó los últimos 5 años de su vida a impulsar a nuevos músicos, también a artistas de otras disciplinas distintas a la música y a proyectos de tecnología. Él buscaba innovar a través de la unión, la cultura y el libre acceso al conocimiento, mientras luchaba con un cáncer terminal.  



Sé fuerte

Todos tenemos pruebas que superar. Hay quién sufre de forma emocional o física, falta de recursos, falta de oportunidades, falta de conocimiento. Duelos de perdidas no resueltas o depresiones, soledad mal comprendida, incertidumbre y demás.

Sé fuerte, se la mejor versión de ti que puedas, has de tus supuestos defectos tus mayores fortalezas; marca tu huella positiva en el mundo; aprovecha que estas aquí, hoy.


Gracias.

Nos leemos pronto


¡Bytes!

miércoles, 1 de junio de 2022

Nuestro (in)humano poder de crear monstruosidades

Este texto me ha sido enormemente desafiante, a pesar de estar mas que adecuado a analizar y externar, con letras, lo más enredado que en mi cabeza recale.

Injusticias, críticas y hasta eventos que han impactado negativamente mi vida, han pasado por aquí y otros lienzos no verbales, sin necesidad de salir de un perímetro racional. Al final del día, parecía que todo tema y todo evento se podía centrar en la razón y el sentido común. Solo era cuestión de encontrar los ejemplos cotidianos y pensamientos que ordenados en patrones, conductas y vivencias, se podían guiar hasta llegar a las preguntas correctas; esas que hacen que la duda se borre e inicie la resolución, o al menos, la aceptación de las circunstancias.

Entonces, después de pensar y pensar y pensar, hoy no hay una razón lógica detrás de lo que estoy apunto de exponer. Esta es la primer entrada en que una emoción negativa y no factores reales, aún en mis críticas más duras, forma parte predominante de un escrito que me hubiera gustado, fuera emocionalmente neutral. Hoy no tengo solo razones, hoy mi tema escasea de lógica, hoy mi tema me duele como autor pero necesito que salga de mi interior.

 

Mirando al otro lado

Usualmente me dirijo en mis escritos a aquel que sienta yo, puede entender que todo suceso, incluso el más desventajoso y en el peor momento, son aprendizajes. La dinámica es encontrar las pistas que revelen la esencia de dicho aprendizaje y pensar que se puede encontrar fortaleza, calma y superación. Me dirigía al doliente, al tímido, al introspectivo, al señalado, a la real victima.

Hoy volteo al otro extremo, no para aprender nada, solo para exhibir; por el simple disgusto de exclamar. Hoy hablo con la pared, en sentido figurado; hablo al agresor, al indiferente, al vicioso, al oportunista. Escribo para aquellos que poco menos que nada, les importa lo que aquí se plasme.

Quiero empezar por reconocer con tristeza, que avanza la enorme maraña ideológica que todos de alguna manera alimentamos en una base frecuente y ese es mi tema. La falta de interés desde los principios más elementales, exagerado o no, a veces no somos lo bastante civilizados para no tirar basura en las calles, para compartir un poco de comida al sin-hogar, ni para ceder un asiento de transporte a mujeres embarazadas o ancianos. Normalizamos nuestra actitud de mirar al otro extremo donde encontramos la aceptación de la indiferencia de los demás, quienes también optaron por ignorar en silencio. Somos la masa que desvía la mirada, y la cuál sufre de gobiernos abusivos y voraces que pueden permitir la violencia en las calles y hacer carecer a los ciudadanos de agua potable, mientras se jactan de lujos indecibles frente a la prole, y que no detallaré en el afán de mantener un nivel de cordialidad en estas líneas.

Antes era la TV y en mucho aún lo es, ahora junto con "influencers", venden la idea de que equipo deportivo seguir, que manifestaciones considerar y que creencias políticas deben ser tendencia. Creando el caos mediático y desacreditando las voces críticas que evidencian la falsedad en sus discursos. La sociedad se queda atrapada defendiendo ideas que no son propias, incapaces de cuestionar que la realidad esta siendo manipulada y creyendo que todos tenemos voz y voto de los titulares que abusan de las tragedias de los demás, mientras el morbo opaca la necesidad de acción que si se requiere. Presos de la mercadotecnia y la tecnología; apenas y logramos soltar las pantallas mientras en el ocio, consumimos información falsa e ignoramos a las personas de nuestro alrededor.

Las generaciones pasadas nos heredaron violencia y prejuicios como modelo educativo y la generación actual sufre de necesidad de atención, incapacidad de empatizar, carece de responsabilidad emocional y afectiva, la tolerancia a los demás y la frustración es baja. La receta perfecta para alimentar a la bestia.

La soledad personal, el odio propagado de forma rampante, ayudado por demás en el anonimato que internet proveé y la manía familiar de inculcar patriotismos, fanatismos y discriminación, dan forma a la monstruosidad mas grande: moldear una monstruosidad en un ser inocente y dejar que crezca frente a los ojos indiferentes de TODOS.

Finge sorpresa

Dictadores y políticos que mandan sin miramientos ejércitos de seres humanos a la guerra a matarse mientras lo disfrazan de "victorias" o "derrotas" y se regodean de como apoyan económicamente esa carnicería. Criminales insensibilizados que no cuentan con la capacidad de apiadarse de niños o mujeres; siendo lo mas horrible que los perpetradores también han sido otros niños o mujeres.

Matar, ser deshonesto, vivir encerrado en la banalidad de las redes sociales, el egoísmo, la inhumanidad. Mujeres y niños inocentes muertos en ataques justificados en el empoderamiento del agresor, "porque puedo", porque las armas, la corrupción, el dinero y una seguridad peligrosa generaban la oportunidad y solo hacia falta un alma enferma que diera el primer paso. Acciones que no tienen sentido, no son racionales. Pueden gastarse los dedos escribiendo discursos y acabarse las lenguas explicándolos para tener versiones oficiales, que calmen a las masas. 

Las victimas quedan en segundo plano y todo se vuelve una opinión, una fachada, morbo descarado.

 


 Citando a "V" de la obra de Allan Moore, <<¿Quieres encontrar un culpable?, solo mirate al espejo>>. ¿Quién deshumanizo estas almas?, ¿quién enseño que la raza, el idioma, la nación o cualquier otra diferencia representa una plaga?, ¿quién puso las armas o los recursos para adquirirlos en sus manos?, ¿quién plantó el fanatismo a las naciones, religión, equipo deportivo o ideología política?. 

El agresor y sus victimas son la monstruosidad que la sociedad en conjunto creamos y nos hacemos los sorprendidos al soltar la cadena y ver los actos horrendos que se detonan.

Me duele esta situación como ciudadano y como persona, me atemoriza como padre y me decepciona como ser humano. Es culpa de todos, pues NADIE nace con el mal corriendo por sus venas

No hay razón, no hay lógica. Pobres de las almas de los responsables y no la paz, pero si la aceptación, llegue a las familias de las victimas de todo tipo.


Nos leemos pronto

miércoles, 18 de mayo de 2022

Yo no quería romantizar tanto

 

Hace unos días, una amiga muy querida, bobeaba conmigo acerca de sus dificultades para socializar en los últimos años y pensaba en como ella podría generar una imagen "interesante y atractiva" que simpatizara con los demás, pues la constante era, que mas pronto que tarde, simplemente esos nuevos conocidos se alejaban de forma abrupta. 

Entre realidad y sarcasmo, parecía que el reto mas grande con el que mi estimada  había estado lidiando, acerca de este tema, era el adecuar su personalidad a las necesidades emocionales, la energía y principalmente la interpretación con que otros manejaban sus palabras.

Claro que despertó mi interés el solo pensar si es necesario adecuarnos intelectualmente para conectar con otras personas, pero hasta no analizar más detenidamente el trasfondo fue cuando caí en la cuenta del enorme elefante en la habitación; ¿hay que adecuar nuestro idioma?.


Trazando la línea

Me permito hacer una distinción aquí. Por supuesto que hay un sinfín de actividades sociales en las que presentarse con personas nuevas, implica una serie de reglas, a veces no escritas, de nuestro comportamiento, vestimenta, rol específico y moderación en nuestras palabras. Básicamente son presentaciones en sociedad en las que nuestra personalidad ni siquiera ocupa concordar con la realidad; es más cercano a tomar un rol en una actuación, aparentar por cumplir, llenar una expectativa regida por normas fuera de nuestro control y quizás hasta criterio.

 

Pero esta vez, esa clase de actividades sociales no son el tema y al contrario, hablo de las "otras"; las casuales, las espontáneas. Aquellas en que la expectativa a cumplir es que nos permitan conocer y dejarnos ser conocidos, en teoría, en nuestra más sincera expresión, abiertos a exponer nuestras peculiaridades de forma cruda y honesta, conteniéndose más en el sentido común de como se convive con un desconocido, que en reglas fijas. Al menos eso pensaba, pero el corazón de este texto es justamente darme cuenta que no sucede así.

A ver, a ver, ¿como se descompuso esta dinámica?.

Cuando algo raro pasa, siempre es un buen principio, pienso, el seguir las huellas y ver a donde nos conducen. Las constantes, las coincidencias y los patrones usualmente no mienten; pero admito, que esta vez ¡sí que han sido desafiantes de encontrar!.

Categorizábamos a las personas que se habían ido de la guía telefónica y domingos de citas de mi querida interlocutora, que llamaré "A"; tratando de definir en que concordaban todos.

Estaba el amigo de la amiga que le presentó otra amiga distinta; tipo de carácter relajado y amante de las fiestas. Todo iba bien, de pronto, encontró otras chicas que llenaron el perfil de acompañante de jarras hasta que simplemente se perdió presencialmente de la vida de "A", pero sus aventuras y nuevas amistades siguen llenando de novedades las redes sociales.

Otro de los sujetos; pariente de algún compañero de trabajo de "A", con la expectativa de un amor sólido que llegara a un altar con toda la parafernalia, al paso de un par de semanas de graciosas interacciones, se desapareció del mundo, el mundo personal de "A".

Otra de las oportunidades de entablar comunicación, le llegó a "A" por medio de internet, con un personaje tan afín a ella, que aún lo contaba como si de su alma gemela tratase. Ideas similares, empatía por el mundo, objetivos compatibles, trasfondos parecidos. Días que se volvieron semanas de intercambiarse textos y eventualmente alguna cita personal que generó textos más amenos; hasta que de pronto nada sucedió. "A" supo que su interlocutor tendría un compromiso por algunos días y que era importante. Acordó que era sano no hacer presencia hasta que él le dijera que ya estaba disponible nuevamente. El ya no volvió a estar disponible aún cuando "A" quiso salir de la duda, enviando alguna felicitación justificada en una fecha especial para él y recordando que ella era consciente de que podría seguir ocupado y solo quería hacerse presente; este mensaje fue respondido en el inmediato con un único y breve escrito, pero con el paso de los días el desinterés persistió, "A" incluso aún lo tiene en sus contactos, piensa que eventualmente podría prestarse a cerrar el ciclo, quedó en la incertidumbre de que debería de hacer, pues en su forma de pensar, simplemente esta situación en la que se consiguió una leve complicidad y quizás hasta podría catalogarla de amistad, queda tan abruptamente inconclusa y le generó incertidumbres. ¿Que pasó?, ¿cómo pasó?, ¿que parte me corresponde del suceso?.

Dato curioso, "A" pasó por los efectos de una acción recurrente en las interacciones modernas en las que hay un grado de distancia y anonimato; a esta acción se le llama "ghosting" y en la práctica, se refiera a personas que "desaparecen" interactivamente.


¿Adaptarse o morir?

Para este punto ya iba entendiendo la preocupación de "A" acerca de la imagen, del personaje que quería adoptar y este fuera universal (o al menos frecuentemente) aceptado por otras personas. Las interacciones anteriores le mostraron que el reto era cumplir con el perfil requerido, cuál entrevista laboral; perfil que no había logrado satisfacer, aún cuando lo intentó.

Mientras el fiestero buscaba un alma igual de parrandera que él, "A" apenas y podía ir metiendo los pies al agua, cuando una chica más afín llegaba a bien ocupar su lugar dignamente, al ser mejor opción.

El hombre urgido de compromisos de amor, válidos hasta que la muerte los separe, "no tenía" tiempo para ir al ritmo de "A". El iba por todo y ella debía ser material dispuesto a la brevedad, así que el tiempo para conocerse previamente era un obstáculo que ese hombre decidió pasar por un costado.

Lo más curioso fue el caso del "ghosting"; pues por mucho que giras la hoja, no ves el error. Todo va bien hasta que simplemente se detiene abruptamente y quién deja de interactuar se lleva todo: las razones, un buen cierre de ciclos, lo "bueno mientras duró".  Del otro lado de la acera solo hay alguien que no sabe si el camión va pasar o se ha equivocado de avenida... va, no es el fin del mundo, pero tiene una sutileza que aporta a este tema de forma importante: A diferencia del fiestero o el enamorado del compromiso, "A" no necesitó adaptarse en este escenario, por lo que la implicación emocional es mayor para sus dudas específicas: "sí me adapto, no me aceptan" y "al ser quién soy, tampoco me aceptan".


Los (no tan) nuevos vicios de la comunicación humana

Antes de internet, seguro muchos vimos como a base de labia, falsedad, manipulación y conveniencia, algunas personas encantaban a otras para hacer amistades, simpatías y compromisos que les aportarán algún beneficio o satisfacción personal; para después colocar al benefactor en una posición de objeto o de abandono. ¿Has analizado una campaña política?, sin ir mas lejos.

Hoy y desde hace ya algunos años, el aislamiento y distanciamiento que genera la tecnología personal, ha permitido que el anonimato e indiferencia se fortalezcan en las interacciones personales establecidas, pero también en las que se pueden generar. Conocer personas, hasta en público, ya tiene una serie de implicaciones a través de redes sociales y seguir en páginas de perfil público a "la persona" que estas conociendo. En contra parte, a pesar de la frialdad mediática de la "nueva" sociabilidad, las personas (sin generalizar, pero contemporáneas) ahora son, irónicamente, poco tolerantes a la crítica, al rechazo, al "ghosting"; a pesar de ser tendencias comunes que practican hacia los demás.

"Hablando el mismo idioma"

Algunas de las interacciones que comentaba "A", hacían referencia a casos aún más esporádicos. Personas cuyo entendimiento de las palabras de mi amiga era convertidas a connotaciones sexuales, a formalizar un compromiso (esto, me recuerda a una película), una señal de urgencia social por parte de "A" o una interpretación elevada a un contexto un poco exagerado a lo que se pretendía.

Encontramos que tristemente, había palabras que ahora se consideran como "muy fuertes". Decía que con las personas que lograba una cierta comunicación que le era agradable, eventualmente se permitía decirles que les deseaba lo mejor en su día a día, interés en su salud, en su trabajo, en su alimentación. Cosas que son rutinarias y que no son ajenas al interés con cualquier otro amigo. En esa línea que "A" pensó mantener en el estatus de amistad, ella consideró que era aceptable decir "te pienso", "te extraño", "te idealizo". Cada cabeza siendo un mundo que entendió distinto esto, pero todos coincidiendo en tomarlo erróneamente.

Al aterrizar esta idea a un ejemplo práctico, llegamos al siguiente escenario: Piensa que hoy enciendes la TV y encuentras un nuevo programa que te agradó mucho. Día a día lo buscas, pues te sigue causando alegría y eventualmente desarrollas una familiaridad y apego por la historia o los personajes, te aporta un gusto que forme parte de tu rutina. Lo idealizas esperando las sorpresas que puede ofrecerte dicho programa, extrañas la oportunidad de pasar un buen rato viéndolo cuando no esta disponible y lo piensas tanto que lo usas de tema de conversación o te viene a la mente al relacionarlo con una actividad o persona transitoria en un momento dado.

El idioma de externar aprecio por las características que apreciamos de los demás, quizás se está perdiendo. En tiempos tan superficiales y tan violentos, las guardias están muy en alto. La bandera de la desconfianza y el interés son demasiado normativos y casi no queda espacio para la neutralidad. Las personas fuera de uno de esos abanderados quedan alienados y no son confiables, porque pareciera que eres parte de una corriente o no eres nadie. Las relaciones sociales se vuelven muy frías y distantes. se están cerrando a las filas en las que poco importará el valor emocional en favor del aporte mediático, la conveniencia social o la satisfacción inmediata.

Nuestras palabras se romantizan demasiado por conveniencia, prejuicio y miedo.

 

Epílogo

Lo siento por "A", me hubiera gustado decirle que hay una forma de entender racionalmente lo que sucede; pero no es racional buscar relaciones pasajeras basadas en intereses silenciosos y unidireccionales. La forma correcta, desde la perspectiva de la inteligencia emocional, es no negar quién eres y no aceptar nada que no quieras; dejar ir lo que no se quiera quedar y cerrar ciclos... si, esos que se quedan a medias; pero esta tarea solo se hará más y más difícil por lo que siempre existirá la tentación de ceder a la presión y perderte en la facilidad de anularte como personal o hasta caer en lapsos de depresión, pues sí, un rechazo duele. "A", te deseo que seas inteligente, cuidadosa y fuerte.


Gracias por leerme.

¡¡Bytes!!





domingo, 1 de mayo de 2022

No hay bebés en casa

 

Era una vez, una niña cuya infancia ocurría de forma tranquila y más que menos feliz y apacible. La adolescencia llega, los cambios humanamente esperados se presentan; la niña ahora es toda una señorita y esta por avanzar a las etapas que la conducirán al puerto de la edad adulta sin mayor novedad. Esta historia no tiene giros inesperados, ni dolores de crecimiento; es una llana y despejada senda de la niña que fue y ahora es toda una mujer adulta.


La voz que no se logra silenciar

De pronto, pareciera que un discurso programado se detona y libertina-mente se deja hacer presente sin ser solicitado; sin filtro, sin piedad ni empatía. Las expectativas crueles que la cultura normalizó y que las mujeres parecieran estar condenadas a soportar por algunas generaciones más, solo porque es socialmente aceptable, a diferencia de pedir amablemente al portador del morbo, que se detenga y abstenga de su intento, porque eso, aún es muy mal visto por alguna injusta razón.

"¿Para cuando los hijos?", "¿piensas tener familia?", "¿tu porque no (tienes hijos)?" "Te estas tardando, ¿no?"
 
Suena tan trivial para el exponente solo buscar saciar su curiosidad, y seguro, compartir su opinión, tampoco solicitada, dicho sea de paso.

Obviaré si es hombre o mujer aquél que mete una mujer en este terreno lodoso, es irrelevante e igual de tóxico indistintamente del origen. Esta vez, quiero hablar desde la perspectiva de padre, de hermano, de amigo, de humano, a toda mujer que por decisión o no, no tienen hijos.
 
 

 

La costumbre (no la cultura) en su contra.

Alguna vez, charlaba con alguien mayor que yo acerca de la evolución de la disciplina infantil. En esa ocasión, mi interlocutor defendía la disciplina recia, fría, tajante... y física, que predicaron e inculcaron los padres de los 40's (generación de mi acompañante). El argumento es que esos tiempos eran mejores; menor violencia, menor juventud delictiva, mayor respeto a los mayores, mejores valores en general. Le ofrecí cuestionar por un momento su argumento y considerar, que las generaciones actuales fueron guiadas por aquellos cuyos padres ejercían la disciplina con desapego y mayor fisicalidad. ¿La violencia no es un reflejo de violencia previa?, ¿el irrespeto no es un reflejo del ejemplo recibido?, ¿la des-humanización no es un reflejo del desinterés y el desapego?... La cuestión fracasó, mi interlocutor se aferró a su bastión de que simplemente eran mejores tiempos y era evidencia suficiente.

Regresando a mi tema inicial; la costumbre del interés en la vida ajena en aspectos que rayan la invasión a la privacidad, individualidad y dignidad, ha sido tan normalizado que pareciera ya ser un enemigo invisible para las mujeres. Que la familia pregunte <¿como estas?, ¿ya comiste?, ¿tu salud que tal?>, de acuerdo, es sano, confortante y reafirma la seguridad en la familia. Respecto a los hijos no existentes, ya es otro decir, partiendo desde los dos principios que hacen que esta cuestión se vaya de boca tan pronto se externa:

1- ¿La persona que lo dice, va solucionar una negativa?, ¿o como su interés aporta en algo a quién es cuestionado?.

2- ¿Antes de tocar el tema, se consideró que la cuestionada podría no querer hablar de ello?. Hay tantas preguntas incómodas que pudieron hacer y que por respeto no hacen, ¿porque no entran estos temas de los hijos en ese rango?.

Las mujeres, desde mi perspectiva ajena a ellas, son bombardeadas de estas cuestiones desde mucho antes de ser los blancos a los que tiran estos dardos.

¿Cuantas hermanas, tías, amigas, vecinas, etc, no fueron tratadas igual mientras crecías, amiga que quizás leas esto?, ¿cuantas descaradas charlas a espaldas de una afectada, no escuchaste a lo largo de tu vidas, y eran "solo el tema en turno", y es más, hasta participaste?, ¿y que tal los medios y los agentes externos?, telenovelas, libros, películas e internet llenando de una imagen unilateral las cabezas de las no madres. Vaya que hasta he sabido por las afectadas, de la falta de tacto de sus médicos recordando puntualmente que "el tiempo corre para tener familia, dese prisa"

En el paso de niñas a adultas, las mujeres ya traen casi seguro ese "programa", ser madre es parte de la vida, es bueno, aplicate en ello. Y entonces, el daño puede ser tan grande que no solo los alfileres del morbo ajeno caen sobre la mujer cuestionada, si no que ahora ELLA MISMA, podría atormentarse sola, repasando una y otra vez su condición de "mujer incompleta". Una carga mal entendida, sobre valorada y CRUEL. 

La realidad que NADIE les inculcó, mujer.

Como padre, entiendo la parte mágica de que un hijo llegue a cambiar tu vida, pero también, esa llegada, revela la situación romantizada e intencionalmente distorsionada que se les "vende" a las mujeres hace generaciones; si se compara con mujeres o parejas que buscan o buscaban tener hijos de forma biológica.

Para empezar, es más parecido a ganar la lotería. ¿Cuántos factores necesitas que se alineen para ganar el gran premio de un sorteo?, ¿un sorteo activo,disponibilidad de boletos, tener el número deseado, que el número sea el elegido, que no haya errores, que nada suceda que impida recolectar el premio al final (de obtenerlo)?.  Aplicarlo a la realidad y al tema es igual: Una pareja en condiciones óptimas, tomar su oportunidad, esperar a que el azar  juegue a favor y que todo marche en orden. Solo hace falta que uno de esos factores falle o la suerte no sonría por ahora, y eso no es tu culpa mujer, puedes ser un factor, sí (igualmente el hombre), pero no significa que esté ni remotamente en tus manos el decidir si un bebé aparecerá en tu vientre aun cuando juegues bien todas las cartas.

 

 
 
El veneno en las palabras duele, pero no mata. Respira, mujer, que lamentablemente la mala costumbre de ser agredidas con este morbo no cambie de la noche a la mañana, pero puedes empezar por establecer límites a quién lo haga o intente. A ti quizás te duela y hasta te genere alguna discusión inútil, pero con el tiempo, quizás, tu pequeña batalla impida que a futuras mujeres, justamente en tú núcleo familiar/amistoso, les suceda también. Se necesita romper esa normalización enferma y tóxica.

Generen comunidad, o busquen las que ya existan y apóyense de forma solidaria, mujeres. La unión hace la fuerza y los movimientos de igualdad, respeto y no violencia no solo deben quedarse en manifestaciones. Son muchas y entre todas pueden emprender ideológica, institucional y culturalmente un cambio. Este tema del respeto a la dignidad y privacidad de decisión a la maternidad no debería quedar exento, pues YA existen las victimas de esta corriente innecesaria de pensamiento que viven en angustia, auto desprecio o depresión, etc., y es un cambio de fondo social. Mientras más lo prediquen, más pronto cambiará el mundo.  

Finalmente, mujer; da vida, pero no necesariamente a un ser humano. Crea, expresa, ayuda, innova, desarrolla nuevos gustos, cambia el mundo para bien como te plazca. Desde mi punto de vista de hombre, veo que seguro encontrarás miles de mujeres afines, ¿las ves tú?, no estas sola ni necesitas ser alienada si lo que quieres que crezca en tu vientre es mariposas de emoción.

 

Feliz mes de las madres, hayan dado nacimiento a sus hijos, a sus metas o a sus sueños. 

Gracias por leerme.

Bytes.