miércoles, 1 de junio de 2022

Nuestro (in)humano poder de crear monstruosidades

Este texto me ha sido enormemente desafiante, a pesar de estar mas que adecuado a analizar y externar, con letras, lo más enredado que en mi cabeza recale.

Injusticias, críticas y hasta eventos que han impactado negativamente mi vida, han pasado por aquí y otros lienzos no verbales, sin necesidad de salir de un perímetro racional. Al final del día, parecía que todo tema y todo evento se podía centrar en la razón y el sentido común. Solo era cuestión de encontrar los ejemplos cotidianos y pensamientos que ordenados en patrones, conductas y vivencias, se podían guiar hasta llegar a las preguntas correctas; esas que hacen que la duda se borre e inicie la resolución, o al menos, la aceptación de las circunstancias.

Entonces, después de pensar y pensar y pensar, hoy no hay una razón lógica detrás de lo que estoy apunto de exponer. Esta es la primer entrada en que una emoción negativa y no factores reales, aún en mis críticas más duras, forma parte predominante de un escrito que me hubiera gustado, fuera emocionalmente neutral. Hoy no tengo solo razones, hoy mi tema escasea de lógica, hoy mi tema me duele como autor pero necesito que salga de mi interior.

 

Mirando al otro lado

Usualmente me dirijo en mis escritos a aquel que sienta yo, puede entender que todo suceso, incluso el más desventajoso y en el peor momento, son aprendizajes. La dinámica es encontrar las pistas que revelen la esencia de dicho aprendizaje y pensar que se puede encontrar fortaleza, calma y superación. Me dirigía al doliente, al tímido, al introspectivo, al señalado, a la real victima.

Hoy volteo al otro extremo, no para aprender nada, solo para exhibir; por el simple disgusto de exclamar. Hoy hablo con la pared, en sentido figurado; hablo al agresor, al indiferente, al vicioso, al oportunista. Escribo para aquellos que poco menos que nada, les importa lo que aquí se plasme.

Quiero empezar por reconocer con tristeza, que avanza la enorme maraña ideológica que todos de alguna manera alimentamos en una base frecuente y ese es mi tema. La falta de interés desde los principios más elementales, exagerado o no, a veces no somos lo bastante civilizados para no tirar basura en las calles, para compartir un poco de comida al sin-hogar, ni para ceder un asiento de transporte a mujeres embarazadas o ancianos. Normalizamos nuestra actitud de mirar al otro extremo donde encontramos la aceptación de la indiferencia de los demás, quienes también optaron por ignorar en silencio. Somos la masa que desvía la mirada, y la cuál sufre de gobiernos abusivos y voraces que pueden permitir la violencia en las calles y hacer carecer a los ciudadanos de agua potable, mientras se jactan de lujos indecibles frente a la prole, y que no detallaré en el afán de mantener un nivel de cordialidad en estas líneas.

Antes era la TV y en mucho aún lo es, ahora junto con "influencers", venden la idea de que equipo deportivo seguir, que manifestaciones considerar y que creencias políticas deben ser tendencia. Creando el caos mediático y desacreditando las voces críticas que evidencian la falsedad en sus discursos. La sociedad se queda atrapada defendiendo ideas que no son propias, incapaces de cuestionar que la realidad esta siendo manipulada y creyendo que todos tenemos voz y voto de los titulares que abusan de las tragedias de los demás, mientras el morbo opaca la necesidad de acción que si se requiere. Presos de la mercadotecnia y la tecnología; apenas y logramos soltar las pantallas mientras en el ocio, consumimos información falsa e ignoramos a las personas de nuestro alrededor.

Las generaciones pasadas nos heredaron violencia y prejuicios como modelo educativo y la generación actual sufre de necesidad de atención, incapacidad de empatizar, carece de responsabilidad emocional y afectiva, la tolerancia a los demás y la frustración es baja. La receta perfecta para alimentar a la bestia.

La soledad personal, el odio propagado de forma rampante, ayudado por demás en el anonimato que internet proveé y la manía familiar de inculcar patriotismos, fanatismos y discriminación, dan forma a la monstruosidad mas grande: moldear una monstruosidad en un ser inocente y dejar que crezca frente a los ojos indiferentes de TODOS.

Finge sorpresa

Dictadores y políticos que mandan sin miramientos ejércitos de seres humanos a la guerra a matarse mientras lo disfrazan de "victorias" o "derrotas" y se regodean de como apoyan económicamente esa carnicería. Criminales insensibilizados que no cuentan con la capacidad de apiadarse de niños o mujeres; siendo lo mas horrible que los perpetradores también han sido otros niños o mujeres.

Matar, ser deshonesto, vivir encerrado en la banalidad de las redes sociales, el egoísmo, la inhumanidad. Mujeres y niños inocentes muertos en ataques justificados en el empoderamiento del agresor, "porque puedo", porque las armas, la corrupción, el dinero y una seguridad peligrosa generaban la oportunidad y solo hacia falta un alma enferma que diera el primer paso. Acciones que no tienen sentido, no son racionales. Pueden gastarse los dedos escribiendo discursos y acabarse las lenguas explicándolos para tener versiones oficiales, que calmen a las masas. 

Las victimas quedan en segundo plano y todo se vuelve una opinión, una fachada, morbo descarado.

 


 Citando a "V" de la obra de Allan Moore, <<¿Quieres encontrar un culpable?, solo mirate al espejo>>. ¿Quién deshumanizo estas almas?, ¿quién enseño que la raza, el idioma, la nación o cualquier otra diferencia representa una plaga?, ¿quién puso las armas o los recursos para adquirirlos en sus manos?, ¿quién plantó el fanatismo a las naciones, religión, equipo deportivo o ideología política?. 

El agresor y sus victimas son la monstruosidad que la sociedad en conjunto creamos y nos hacemos los sorprendidos al soltar la cadena y ver los actos horrendos que se detonan.

Me duele esta situación como ciudadano y como persona, me atemoriza como padre y me decepciona como ser humano. Es culpa de todos, pues NADIE nace con el mal corriendo por sus venas

No hay razón, no hay lógica. Pobres de las almas de los responsables y no la paz, pero si la aceptación, llegue a las familias de las victimas de todo tipo.


Nos leemos pronto

miércoles, 18 de mayo de 2022

Yo no quería romantizar tanto

 

Hace unos días, una amiga muy querida, bobeaba conmigo acerca de sus dificultades para socializar en los últimos años y pensaba en como ella podría generar una imagen "interesante y atractiva" que simpatizara con los demás, pues la constante era, que mas pronto que tarde, simplemente esos nuevos conocidos se alejaban de forma abrupta. 

Entre realidad y sarcasmo, parecía que el reto mas grande con el que mi estimada  había estado lidiando, acerca de este tema, era el adecuar su personalidad a las necesidades emocionales, la energía y principalmente la interpretación con que otros manejaban sus palabras.

Claro que despertó mi interés el solo pensar si es necesario adecuarnos intelectualmente para conectar con otras personas, pero hasta no analizar más detenidamente el trasfondo fue cuando caí en la cuenta del enorme elefante en la habitación; ¿hay que adecuar nuestro idioma?.


Trazando la línea

Me permito hacer una distinción aquí. Por supuesto que hay un sinfín de actividades sociales en las que presentarse con personas nuevas, implica una serie de reglas, a veces no escritas, de nuestro comportamiento, vestimenta, rol específico y moderación en nuestras palabras. Básicamente son presentaciones en sociedad en las que nuestra personalidad ni siquiera ocupa concordar con la realidad; es más cercano a tomar un rol en una actuación, aparentar por cumplir, llenar una expectativa regida por normas fuera de nuestro control y quizás hasta criterio.

 

Pero esta vez, esa clase de actividades sociales no son el tema y al contrario, hablo de las "otras"; las casuales, las espontáneas. Aquellas en que la expectativa a cumplir es que nos permitan conocer y dejarnos ser conocidos, en teoría, en nuestra más sincera expresión, abiertos a exponer nuestras peculiaridades de forma cruda y honesta, conteniéndose más en el sentido común de como se convive con un desconocido, que en reglas fijas. Al menos eso pensaba, pero el corazón de este texto es justamente darme cuenta que no sucede así.

A ver, a ver, ¿como se descompuso esta dinámica?.

Cuando algo raro pasa, siempre es un buen principio, pienso, el seguir las huellas y ver a donde nos conducen. Las constantes, las coincidencias y los patrones usualmente no mienten; pero admito, que esta vez ¡sí que han sido desafiantes de encontrar!.

Categorizábamos a las personas que se habían ido de la guía telefónica y domingos de citas de mi querida interlocutora, que llamaré "A"; tratando de definir en que concordaban todos.

Estaba el amigo de la amiga que le presentó otra amiga distinta; tipo de carácter relajado y amante de las fiestas. Todo iba bien, de pronto, encontró otras chicas que llenaron el perfil de acompañante de jarras hasta que simplemente se perdió presencialmente de la vida de "A", pero sus aventuras y nuevas amistades siguen llenando de novedades las redes sociales.

Otro de los sujetos; pariente de algún compañero de trabajo de "A", con la expectativa de un amor sólido que llegara a un altar con toda la parafernalia, al paso de un par de semanas de graciosas interacciones, se desapareció del mundo, el mundo personal de "A".

Otra de las oportunidades de entablar comunicación, le llegó a "A" por medio de internet, con un personaje tan afín a ella, que aún lo contaba como si de su alma gemela tratase. Ideas similares, empatía por el mundo, objetivos compatibles, trasfondos parecidos. Días que se volvieron semanas de intercambiarse textos y eventualmente alguna cita personal que generó textos más amenos; hasta que de pronto nada sucedió. "A" supo que su interlocutor tendría un compromiso por algunos días y que era importante. Acordó que era sano no hacer presencia hasta que él le dijera que ya estaba disponible nuevamente. El ya no volvió a estar disponible aún cuando "A" quiso salir de la duda, enviando alguna felicitación justificada en una fecha especial para él y recordando que ella era consciente de que podría seguir ocupado y solo quería hacerse presente; este mensaje fue respondido en el inmediato con un único y breve escrito, pero con el paso de los días el desinterés persistió, "A" incluso aún lo tiene en sus contactos, piensa que eventualmente podría prestarse a cerrar el ciclo, quedó en la incertidumbre de que debería de hacer, pues en su forma de pensar, simplemente esta situación en la que se consiguió una leve complicidad y quizás hasta podría catalogarla de amistad, queda tan abruptamente inconclusa y le generó incertidumbres. ¿Que pasó?, ¿cómo pasó?, ¿que parte me corresponde del suceso?.

Dato curioso, "A" pasó por los efectos de una acción recurrente en las interacciones modernas en las que hay un grado de distancia y anonimato; a esta acción se le llama "ghosting" y en la práctica, se refiera a personas que "desaparecen" interactivamente.


¿Adaptarse o morir?

Para este punto ya iba entendiendo la preocupación de "A" acerca de la imagen, del personaje que quería adoptar y este fuera universal (o al menos frecuentemente) aceptado por otras personas. Las interacciones anteriores le mostraron que el reto era cumplir con el perfil requerido, cuál entrevista laboral; perfil que no había logrado satisfacer, aún cuando lo intentó.

Mientras el fiestero buscaba un alma igual de parrandera que él, "A" apenas y podía ir metiendo los pies al agua, cuando una chica más afín llegaba a bien ocupar su lugar dignamente, al ser mejor opción.

El hombre urgido de compromisos de amor, válidos hasta que la muerte los separe, "no tenía" tiempo para ir al ritmo de "A". El iba por todo y ella debía ser material dispuesto a la brevedad, así que el tiempo para conocerse previamente era un obstáculo que ese hombre decidió pasar por un costado.

Lo más curioso fue el caso del "ghosting"; pues por mucho que giras la hoja, no ves el error. Todo va bien hasta que simplemente se detiene abruptamente y quién deja de interactuar se lleva todo: las razones, un buen cierre de ciclos, lo "bueno mientras duró".  Del otro lado de la acera solo hay alguien que no sabe si el camión va pasar o se ha equivocado de avenida... va, no es el fin del mundo, pero tiene una sutileza que aporta a este tema de forma importante: A diferencia del fiestero o el enamorado del compromiso, "A" no necesitó adaptarse en este escenario, por lo que la implicación emocional es mayor para sus dudas específicas: "sí me adapto, no me aceptan" y "al ser quién soy, tampoco me aceptan".


Los (no tan) nuevos vicios de la comunicación humana

Antes de internet, seguro muchos vimos como a base de labia, falsedad, manipulación y conveniencia, algunas personas encantaban a otras para hacer amistades, simpatías y compromisos que les aportarán algún beneficio o satisfacción personal; para después colocar al benefactor en una posición de objeto o de abandono. ¿Has analizado una campaña política?, sin ir mas lejos.

Hoy y desde hace ya algunos años, el aislamiento y distanciamiento que genera la tecnología personal, ha permitido que el anonimato e indiferencia se fortalezcan en las interacciones personales establecidas, pero también en las que se pueden generar. Conocer personas, hasta en público, ya tiene una serie de implicaciones a través de redes sociales y seguir en páginas de perfil público a "la persona" que estas conociendo. En contra parte, a pesar de la frialdad mediática de la "nueva" sociabilidad, las personas (sin generalizar, pero contemporáneas) ahora son, irónicamente, poco tolerantes a la crítica, al rechazo, al "ghosting"; a pesar de ser tendencias comunes que practican hacia los demás.

"Hablando el mismo idioma"

Algunas de las interacciones que comentaba "A", hacían referencia a casos aún más esporádicos. Personas cuyo entendimiento de las palabras de mi amiga era convertidas a connotaciones sexuales, a formalizar un compromiso (esto, me recuerda a una película), una señal de urgencia social por parte de "A" o una interpretación elevada a un contexto un poco exagerado a lo que se pretendía.

Encontramos que tristemente, había palabras que ahora se consideran como "muy fuertes". Decía que con las personas que lograba una cierta comunicación que le era agradable, eventualmente se permitía decirles que les deseaba lo mejor en su día a día, interés en su salud, en su trabajo, en su alimentación. Cosas que son rutinarias y que no son ajenas al interés con cualquier otro amigo. En esa línea que "A" pensó mantener en el estatus de amistad, ella consideró que era aceptable decir "te pienso", "te extraño", "te idealizo". Cada cabeza siendo un mundo que entendió distinto esto, pero todos coincidiendo en tomarlo erróneamente.

Al aterrizar esta idea a un ejemplo práctico, llegamos al siguiente escenario: Piensa que hoy enciendes la TV y encuentras un nuevo programa que te agradó mucho. Día a día lo buscas, pues te sigue causando alegría y eventualmente desarrollas una familiaridad y apego por la historia o los personajes, te aporta un gusto que forme parte de tu rutina. Lo idealizas esperando las sorpresas que puede ofrecerte dicho programa, extrañas la oportunidad de pasar un buen rato viéndolo cuando no esta disponible y lo piensas tanto que lo usas de tema de conversación o te viene a la mente al relacionarlo con una actividad o persona transitoria en un momento dado.

El idioma de externar aprecio por las características que apreciamos de los demás, quizás se está perdiendo. En tiempos tan superficiales y tan violentos, las guardias están muy en alto. La bandera de la desconfianza y el interés son demasiado normativos y casi no queda espacio para la neutralidad. Las personas fuera de uno de esos abanderados quedan alienados y no son confiables, porque pareciera que eres parte de una corriente o no eres nadie. Las relaciones sociales se vuelven muy frías y distantes. se están cerrando a las filas en las que poco importará el valor emocional en favor del aporte mediático, la conveniencia social o la satisfacción inmediata.

Nuestras palabras se romantizan demasiado por conveniencia, prejuicio y miedo.

 

Epílogo

Lo siento por "A", me hubiera gustado decirle que hay una forma de entender racionalmente lo que sucede; pero no es racional buscar relaciones pasajeras basadas en intereses silenciosos y unidireccionales. La forma correcta, desde la perspectiva de la inteligencia emocional, es no negar quién eres y no aceptar nada que no quieras; dejar ir lo que no se quiera quedar y cerrar ciclos... si, esos que se quedan a medias; pero esta tarea solo se hará más y más difícil por lo que siempre existirá la tentación de ceder a la presión y perderte en la facilidad de anularte como personal o hasta caer en lapsos de depresión, pues sí, un rechazo duele. "A", te deseo que seas inteligente, cuidadosa y fuerte.


Gracias por leerme.

¡¡Bytes!!





domingo, 1 de mayo de 2022

No hay bebés en casa

 

Era una vez, una niña cuya infancia ocurría de forma tranquila y más que menos feliz y apacible. La adolescencia llega, los cambios humanamente esperados se presentan; la niña ahora es toda una señorita y esta por avanzar a las etapas que la conducirán al puerto de la edad adulta sin mayor novedad. Esta historia no tiene giros inesperados, ni dolores de crecimiento; es una llana y despejada senda de la niña que fue y ahora es toda una mujer adulta.


La voz que no se logra silenciar

De pronto, pareciera que un discurso programado se detona y libertina-mente se deja hacer presente sin ser solicitado; sin filtro, sin piedad ni empatía. Las expectativas crueles que la cultura normalizó y que las mujeres parecieran estar condenadas a soportar por algunas generaciones más, solo porque es socialmente aceptable, a diferencia de pedir amablemente al portador del morbo, que se detenga y abstenga de su intento, porque eso, aún es muy mal visto por alguna injusta razón.

"¿Para cuando los hijos?", "¿piensas tener familia?", "¿tu porque no (tienes hijos)?" "Te estas tardando, ¿no?"
 
Suena tan trivial para el exponente solo buscar saciar su curiosidad, y seguro, compartir su opinión, tampoco solicitada, dicho sea de paso.

Obviaré si es hombre o mujer aquél que mete una mujer en este terreno lodoso, es irrelevante e igual de tóxico indistintamente del origen. Esta vez, quiero hablar desde la perspectiva de padre, de hermano, de amigo, de humano, a toda mujer que por decisión o no, no tienen hijos.
 
 

 

La costumbre (no la cultura) en su contra.

Alguna vez, charlaba con alguien mayor que yo acerca de la evolución de la disciplina infantil. En esa ocasión, mi interlocutor defendía la disciplina recia, fría, tajante... y física, que predicaron e inculcaron los padres de los 40's (generación de mi acompañante). El argumento es que esos tiempos eran mejores; menor violencia, menor juventud delictiva, mayor respeto a los mayores, mejores valores en general. Le ofrecí cuestionar por un momento su argumento y considerar, que las generaciones actuales fueron guiadas por aquellos cuyos padres ejercían la disciplina con desapego y mayor fisicalidad. ¿La violencia no es un reflejo de violencia previa?, ¿el irrespeto no es un reflejo del ejemplo recibido?, ¿la des-humanización no es un reflejo del desinterés y el desapego?... La cuestión fracasó, mi interlocutor se aferró a su bastión de que simplemente eran mejores tiempos y era evidencia suficiente.

Regresando a mi tema inicial; la costumbre del interés en la vida ajena en aspectos que rayan la invasión a la privacidad, individualidad y dignidad, ha sido tan normalizado que pareciera ya ser un enemigo invisible para las mujeres. Que la familia pregunte <¿como estas?, ¿ya comiste?, ¿tu salud que tal?>, de acuerdo, es sano, confortante y reafirma la seguridad en la familia. Respecto a los hijos no existentes, ya es otro decir, partiendo desde los dos principios que hacen que esta cuestión se vaya de boca tan pronto se externa:

1- ¿La persona que lo dice, va solucionar una negativa?, ¿o como su interés aporta en algo a quién es cuestionado?.

2- ¿Antes de tocar el tema, se consideró que la cuestionada podría no querer hablar de ello?. Hay tantas preguntas incómodas que pudieron hacer y que por respeto no hacen, ¿porque no entran estos temas de los hijos en ese rango?.

Las mujeres, desde mi perspectiva ajena a ellas, son bombardeadas de estas cuestiones desde mucho antes de ser los blancos a los que tiran estos dardos.

¿Cuantas hermanas, tías, amigas, vecinas, etc, no fueron tratadas igual mientras crecías, amiga que quizás leas esto?, ¿cuantas descaradas charlas a espaldas de una afectada, no escuchaste a lo largo de tu vidas, y eran "solo el tema en turno", y es más, hasta participaste?, ¿y que tal los medios y los agentes externos?, telenovelas, libros, películas e internet llenando de una imagen unilateral las cabezas de las no madres. Vaya que hasta he sabido por las afectadas, de la falta de tacto de sus médicos recordando puntualmente que "el tiempo corre para tener familia, dese prisa"

En el paso de niñas a adultas, las mujeres ya traen casi seguro ese "programa", ser madre es parte de la vida, es bueno, aplicate en ello. Y entonces, el daño puede ser tan grande que no solo los alfileres del morbo ajeno caen sobre la mujer cuestionada, si no que ahora ELLA MISMA, podría atormentarse sola, repasando una y otra vez su condición de "mujer incompleta". Una carga mal entendida, sobre valorada y CRUEL. 

La realidad que NADIE les inculcó, mujer.

Como padre, entiendo la parte mágica de que un hijo llegue a cambiar tu vida, pero también, esa llegada, revela la situación romantizada e intencionalmente distorsionada que se les "vende" a las mujeres hace generaciones; si se compara con mujeres o parejas que buscan o buscaban tener hijos de forma biológica.

Para empezar, es más parecido a ganar la lotería. ¿Cuántos factores necesitas que se alineen para ganar el gran premio de un sorteo?, ¿un sorteo activo,disponibilidad de boletos, tener el número deseado, que el número sea el elegido, que no haya errores, que nada suceda que impida recolectar el premio al final (de obtenerlo)?.  Aplicarlo a la realidad y al tema es igual: Una pareja en condiciones óptimas, tomar su oportunidad, esperar a que el azar  juegue a favor y que todo marche en orden. Solo hace falta que uno de esos factores falle o la suerte no sonría por ahora, y eso no es tu culpa mujer, puedes ser un factor, sí (igualmente el hombre), pero no significa que esté ni remotamente en tus manos el decidir si un bebé aparecerá en tu vientre aun cuando juegues bien todas las cartas.

 

 
 
El veneno en las palabras duele, pero no mata. Respira, mujer, que lamentablemente la mala costumbre de ser agredidas con este morbo no cambie de la noche a la mañana, pero puedes empezar por establecer límites a quién lo haga o intente. A ti quizás te duela y hasta te genere alguna discusión inútil, pero con el tiempo, quizás, tu pequeña batalla impida que a futuras mujeres, justamente en tú núcleo familiar/amistoso, les suceda también. Se necesita romper esa normalización enferma y tóxica.

Generen comunidad, o busquen las que ya existan y apóyense de forma solidaria, mujeres. La unión hace la fuerza y los movimientos de igualdad, respeto y no violencia no solo deben quedarse en manifestaciones. Son muchas y entre todas pueden emprender ideológica, institucional y culturalmente un cambio. Este tema del respeto a la dignidad y privacidad de decisión a la maternidad no debería quedar exento, pues YA existen las victimas de esta corriente innecesaria de pensamiento que viven en angustia, auto desprecio o depresión, etc., y es un cambio de fondo social. Mientras más lo prediquen, más pronto cambiará el mundo.  

Finalmente, mujer; da vida, pero no necesariamente a un ser humano. Crea, expresa, ayuda, innova, desarrolla nuevos gustos, cambia el mundo para bien como te plazca. Desde mi punto de vista de hombre, veo que seguro encontrarás miles de mujeres afines, ¿las ves tú?, no estas sola ni necesitas ser alienada si lo que quieres que crezca en tu vientre es mariposas de emoción.

 

Feliz mes de las madres, hayan dado nacimiento a sus hijos, a sus metas o a sus sueños. 

Gracias por leerme.

Bytes.

miércoles, 30 de marzo de 2022

Ayudar sin la necesidad de pertenecer.

 Ayuda, Información, Solución De Problema, Amigos

 

     Las personas como seres sociables, por muy antipáticos, solitarios o introvertidos que intentemos ser, siempre vamos a llegar al punto de choque que nos obligue a depender de la ayuda de los demás. Claro que no hay mayor alivio que sentirse respaldado en un momento en que nuestra cabeza, ánimo o recursos materiales han desgastado nuestra resistencia hasta, al menos, creer que ya no podríamos más por nuestra cuenta.

Acudir con las personas que han ganado nuestra confianza, al grado que dejemos en sus manos nuestra seguridad o estabilidad en una crisis, nos hace permitir un grado de confidencia en que les compartimos, como poco, las bases de como es que perdimos el control y como recurrimos a ellos. La diversidad dicta que sin duda, hay gente que sin tapujos externa toda la información y sus emociones, al calor del momento, sobre su confidente. Ahora, ¿que pasa con aquellos que no son tan abiertos?. Esta ocasión quiero romper una lanza por aquellos que buscan superar sus pruebas desde el mínimo perfil posible.


"Sé mi amigo, camina a mi lado".

Citando a Albert Camus; ya frágiles buscamos refugio en la persona más adecuada posible, con esperanza y fe más que con control y calma. Los callados, apenas y quizás quisiéramos levantar la mirada por la vergüenza de decir a nuestro apoyo, que hemos fallado. En la calma se oculta el mismo dolor, la frustración, miedo e impulso de derrumbarse o enloquecer que llegan a los demás, pero también, la realidad es que esa fuerza que impide no desmoronarse es lo último que algunos tenemos, aún al tocar fondo y no queremos perderlo. Es la fortaleza con la que las personas se perdonan, perdonan a los demás y avanzan en recuperar el control de sus vidas, mientras  aprendiendo de sus pruebas y van intentando soltar la mano confiable que les reconfortó en la masa crítica.

Esa persona confiable que estuvo en el mejor momento, solo necesitaba eso, estar. Otras ocasiones, aquel que sufre pudo pedirles un tanto más, como escucha o apoyo económico o un consejo. "Camina a mi lado", la mejor ayuda es ofrecer estar y esperar a que se superen los retos de quién confió en ti.

 

Todo esta en los detalles... literalmente.

El mayor problema de aquellos que intentan levantarse de sus fracasos apoyándose en la menor medida posible de quién les ayuda, es que muchas partes de las causas y el proceso de superarse, son silentes. Vergüenza o dignidad, o algo más, el punto es que la carga emocional y el desgaste de la resolución no se busca transmitir a quién nos ayuda. En mi opinión, si el afán es resolver independientemente, es válido poder ser dueños de los detalles acerca de todo ese camino que se recorre entre el error y la estabilidad. ¿Es nuestro derecho poder conservar la privacía, no?. ¿Y si quién nos ayuda entendió que no?.

 

El perro callejero.

Imagina conmigo; vas por la calle, llevas un trozo de comida en la mano y le asestas algunas mordidas mientras prosigues tu marcha. Este detalle no pasa desapercibido para un perro hambriento que a distancia prudente, sigue tu paso en espera de que algo caiga al piso. Tu, en la mejor disposición, no ignoras la situación y te decides a ayudar al hambriento hermano canino.

Por principio, digamos que optaste por la vía amable. Tomas algo de comida, se lo muestras al perro y esperas en cuclillas a que él decida acercarse. Las intenciones son claras, ya has ofrecido tu ayuda y eventualmente el amigo animal se acercará con mucha resistencia, posiblemente, pero confiando como su único recurso. Procedes a retirarte pero crees que el perro aún pudiera querer compañía y estas abierto a llevarlo a casa si coopera, te retiras poco a poco mientras le silvas y haces palmadas.Tal vez, el perro entienda lo que ofreces y podría aceptar la ayuda, permitiendo una cercanía que a otros no les dejó.

Ahora, cambiemos el escenario anterior. El perro hambriento sigue a la distancia tu ruta esperando la oportunista caída de algo de alimento; tu pacientemente le ofreces un poco con tu mano mientras lo esperas en cuclillas hasta que finalmente se acerca y come frente a ti. Ahora, de pronto caes en la cuenta de que podrías ayudarle mas llevándolo a casa, así que mientras esta comiendo tratas de tomar su espalda, o sus patas de forma repentina, lo cuál falla. El perro se aleja y ya nada de lo que hagas lo hará que se vuelva a acercar a comer en tu mano, a pesar de poder estar aún muy hambriento.


"Ayúdame, como yo confié en ti".

Las personas introvertidas, no son incapaces de externar sus ideas y sentimientos, pero saben que no cualquier persona ni cualquier foro es el adecuado. Incluso tratándose de alguien en quién confíen mucho, es injusto esperar a que solo inicien una catarsis de la nada y aclaren a los demás todas sus dudas acerca de lo que vive, sufre o hace al respecto.

Erróneamente, al ayudar, algunas personas se sienten excluidas por no conocer a amplitud los detalles del proceso que vive a quién ayudan. Personas con necesidad de inclusión o pertenencia, podrían empezar a sentir "derecho a saber", "derecho de opinión" o "derecho a interactuar" en la situación AJENA.

El impacto del repentino cambio de estas posturas de "ayudante" a "participe", es que ahora ya se ha perdido la neutralidad de aquel escaso apoyo con que se contaba. Nuevas opiniones [sin fundamentos], fricciones adicionales a las que pudieran ya existir o victimes de quién no tiene ningún rol en el asunto, son puentes que se quemarán. Ahora aquel introvertido tendrá más cosas con que lidiar, tan solo porque pensó que podía pedir ayuda desinteresada. El interés mal interpretado de esa ayuda, asestará más golpes a quién buscaba apenas levantarse... todo un chiste grotesco.

"¿Porque no me explicas a detalle que sucedió?", "Yo en tu lugar...", "Ni soy el adecuado para resolverte, pero te diré que...", "A un amigo del conocido le pasó, deberías...", "¿Y ya hiciste 'tal' o 'cuál' cosa como otros que he escuchado han hecho?". Una serie tan impredecible como sorprendente de agresiones a la privacidad, justificadas en el desconocimiento de los detalles. La verdadera pregunta es ¿cuándo nos olvidamos de que ayudar no es invadir?.

"Ayúdame, como yo confié en ti", se me ocurre como una forma breve de exponer, que las circunstancias han hecho que una persona, en este caso introvertida, acuda a otra orillada por sus miedos, dolor o necesidad y lo hizo con fe ciega esperando empatía (que no compadecimiento).

"Ayúdame, como yo confié en ti.
Confié ciegamente en ti,
ahora confía que solo necesito lo mínimo posible de ti,
confía en que las palabras y acciones que te muestro,
son las que necesitas y ni una mas o de menos,
dejame ponerme en pie yo solo, no busques caer junto a mi".


Gracias a todos aquellos que han sabido ser ayuda de los introvertidos. Gracias por reconocer que sus palabras son tesoros muy escasos y que sus tragedias no son logros que presumir ni sus pruebas una lista a detallar. Gracias, a todos aquellos que tuvieron la prudencia y empatía de solo decir "aquí estoy" y no "corretear a la fuerza, al perro hambriento".



Gracias por su tiempo
Nos leemos.


martes, 22 de marzo de 2022

El pensamiento lateral o "¿porqué vienen a nuestro concierto a abuchearnos?"

 

 Bombilla Clara En Superficie Negra 

 

        En 1967, Edward de Bono, escribía acerca de como el utilizar la imaginación y una postura creativa, podría ayudar a encontrar soluciones, o perspectivas atípicas acerca de un tema o problema. Bendito pensamiento lateral, ya sabíamos como llamarle a la herramienta que llegó a hacer efectiva, dinámica y proactiva la comunicación humana... porque, ¿eso hace?, ¿no?.


"¡¡Me chocas, como odio, aborrezco, tu pensamiento lateral y tú no entiendes nada!!"


Historia 1: En un negocio familiar cualquiera en el mundo, una persona inicia una conversación con el conocido que sabe, tiende al pensamiento lateral:

 

[El hijo que micro gerencia] Mi padre solo por ser el dueño no me respeta ni a mi ni mis decisiones; sus acciones son incorrectas, ¡yo debería tener más pero me van a quitar lo que he trabajado y mientras el y los que son sus favoritos se gastan el dinero y no trabajan ni ven lo que hago y estoy muy enojado porque yo les genero, yo se dirigir, y tengo visión, y ellos no aportan, y así llevo 42 años de trabajo y nada cambia!, ¡solo déjenme dirigir carajo!, ¡pero noooo!, mi padre desdice o impone su última palabra.

[Pensador lateral] ¿Acaso no es el jefe?, 42 años de tratar de imponerte al jefe suena a mucho trabajo, ¿eres infeliz por ser demasiado bueno, que haces aquí?, podrías dirigir algo por tu cuenta tal vez.

[El hijo que micro gerencia] Ay no entiendes que ya llevó mucho tiempo dedicado a eso y no lo tiraré por la borda, ni perder lo que me corresponda y menos regalárselo a uno de los favoritos. Ya me hice a la idea de que así es, ya que se caiga a pedazos todo, ¡así sea!, si eso necesitan para que vean cuán valioso soy y cuán equivocado esta mi padre, quién dirige.

[Pensador lateral] ¿Entonces no eres infeliz?, demostrar obstinación en no romper un patrón de 42 años quizás hasta sea una señal de que te gusta esa dinámica de conflicto, desazón y búsqueda de aprobación. Entonces, estas bien así, ¿no?

[El hijo que micro gerencia] ¡Claro que no!

[Pensador lateral] De acuerdo, solo me preguntaba si no ves que hay un problema en toda esa explicación.

[El hijo que micro gerencia] No entiendes nada, no sabes como se siente estar así.


Historia 2, la última por ahora (lo prometo): En un pórtico cualquiera del mundo, una persona inicia una conversación con el conocido que sabe, tiende al pensamiento lateral:


[Mujer adulta] Mi prima me acaba de decir algo que me desagrada y ¡que barbara!, ¡llevó horas en un coraje que ya no se ni como sacarlo!, ni quisiera decirlo, ¡ay no!, ¡¿es una mala persona?!, ¿que satisfacción le deja hacer esos comentarios?

[Pensador lateral] Lo que sea que dijera tu prima, ¿necesitas empoderarlo?, ya lo dijo, cierto o no, pues decirlo habla más de ella que de ti. Como ya lo externaste, quizás ya ahora puedes pasar a otro tema y permitir que otro tema ocupe tu atención.

[Mujer adulta] ¡ya le dije a todos los que pude!, ¡ya intente oír música!, ¡ya intente comer! y ¡sigo pensando en eso y me molesta mucho!.

[Pensador lateral] Estas decidida en seguir prestando más atención al enojo y no a lo demás a tu alrededor, cuando creo que debería ser como una cortada de papel, vaya; si, es molesta y quizás duele, pero minimizar la atención a ella la pierde en el olvido, ¿porque no has decidido prestar menos atención?, siendo que pareces preferir fortalecer el enojo a cada persona que le cuentes y cada acción que te interrumpe.

[Mujer adulta] ¡Pues estoy enojada y quiero externarlo!, ¿pues que se piensan que pueden decirme lo que quieran?, ¿porque me quieren lastimar?.

[Pensador lateral] De acuerdo, pero si lo repites una y otra vez, solo refuerzas lo mucho que te duele, mientras que no pareces repetir una acción que te ayude a colocar las palabras pasajeras, en su debida proporción.

[Mujer adulta] ¿Debo olvidar, perdonar y quedarme callada?, ¿me agacho?, hago como que nada pasó.

[Pensador lateral] ¿Si solo aprendes que te duele y avanzas?, ¿es verdad lo que te dijo y es algo que puedas cambiar? o no es cierto y debería ser poco importante, ¿no lo crees?. ¿Que piensas tu de ti misma, que sus palabras te afectan tanto?, ¿no piensas que tu auto estima podría necesitar un poco de trabajo?, al menos, eso pienso y pensar mucho en el porqué o cómo pasó no suena necesario.

[Mujer adulta] No lo entiendes, ¡¿porque es tan mala?!, ¿que ganaba?

 

La principal cualidad y quizás la más odiada característica de el pensamiento lateral, es que implícitamente deriva de un proceso lógico, racional y consciente; aspectos muy deductivos pero lejos de la emoción.

En las historias anteriores, comparto solo una muy ínfima porción de las "convivencias" más comunes con las que una persona de pensamiento lateral debe tratar de encajar en el mundo. Todos mas que menos queremos ser escuchados y en la necesidad, no pensamos en la responsabilidad que colocamos en los hombros de nuestro interlocutor.

Muchas ocasiones he visto como otras personas asumen que tienen ese amigo o conocido "bien atento, de ideas muy curiosas, buen oyente" al que eligen para confidente y se permiten llegar a la frustración al ver como un pensamiento lateral aflora de sus catarsis y les enfrenta a ver que los problemas no son ni tan grandes ni sus proezas tan destacables.


Las personas que optan por el enfoque emocional, quieren sentir y desarrollar el impulso que quieren desfogar; no quieren lógica por sobre la complicidad, ni quieren perspectiva por encima de el reflector que brinda sentirse merecedor de toda la atención. "No lo entiendes", "no sabes nada", "ni te imaginas", son frases que marginan al pensador lateral de una conversación que quizás el ni solicitó, poniendo un par de tabiques más a la pared de la confusión y la ironía; pues claro que no se puede entender, ni saber, ni imaginar, más allá de lo que se le permite saber a este interlocutor mal asignado. Irónicamente en todo pensamiento lateral, esta implícito el entender, saber e imaginar lo suficiente como para encontrar una dirección alternativa al tema sobre la mesa. Estas paredes de ironía realmente son por no sentir igual que el expositor. "No sientes lo que yo siento" sería un juicio mas certero, pero también injusto.

Un abrazo, pensador lateral, por estar allí para que el mundo sepa que para sus tormentas quizás solo ocupan abrir un paraguas o que si alguien se siente muy alzado, debería asegurarse que la mesa a la que subió tenga unas patas firmes. No es lo que la mayoría quiere, somos una sociedad lastimada y que las carencias afectivas no son culpa de nadie y por ello el pensamiento lateral quizás suene bien en una cena intelectual pero no en una primera cita o el sábado de parrillada.

Impopular pero apreciado pensador lateral, un tanto ajeno a la necesidad de aquellos que más te han de buscar y eventualmente renegar por no ser lo que se busca oír.  

Como diría Lisa en Los Simpsons: "¿Porqué vienen a nuestro concierto a abuchearnos?"

 

Gracias por su tiempo.

Nos leemos.


martes, 8 de marzo de 2022

Este mundo no es para ti, señorita

 

Diseño por: Kwamikagami - CC BY-SA 4.0

 

  Hoy, mientras un año más es noticia como las multitudinarias marchas y expresiones potentes como la violencia y el arte mantienen los gobiernos con los nervios de punta, esperando que nada detone un evento incontrolable; millones de mujeres demandan equidad, seguridad y libertad en el mundo.

Mientras tanto, el mundo pende al borde de una guerra nuclear entre EEUU y Rusia basados en un interés inhumano por Ucrania, en que los civiles sufren las consecuencias del egoísmo, perversión e incapacidad de respetar la vida de los no combatientes por parte de sus gobiernos. En tu país, estado y ciudad natal, no es mejor el escenario. Hace unos días un evento público deportivo acabó en una campal sangrienta entre fanáticos (literalmente), un sin sentido. Esto se volvió la nota que al día de hoy, junto con ejecuciones, desapariciones, pobreza, corrupción política, sequía y consumismo e indiferencia social, adornan los medios de comunicación como adornan el ríspido ánimo de cualquier desconocido que cruce como menos la mirada en las calles.

Quisiera darte buenas noticias, pero en este mundo no abundan y por ello en estas líneas no puedo más que decirte, Señorita, este mundo no es para ti. Si lo fuera, iríamos por la calle disfrutando como corres libre a la distancia en cualquier lugar público con la certeza de que si perdieras tu camino, siempre una mano confiable te guiaría de vuelta a mis brazos, pero la única certeza que tengo es que mientras yo pueda tomar tu mano, lo haré. Se valiente y aunque pierdas tu camino, siempre busca el camino de regreso A TI MISMA.

Si este mundo fuera para ti, no tendríamos que atrincherarte ante oportunistas, envidiosos, corruptos, perversos, egoístas o mentirosos. Si así fuera, fortalecería tu ingenuidad y dulzura por ser los dones con que naciste; pero en cambio, tu sagacidad, observación, competitividad y fortaleza, deben ser pilares para sobreponerte a la desventaja que al día de hoy, tu genero sufre. La única certeza, es que para mi, siempre serás la mejor en lo que ERES y que te daré las herramientas que en mi alcance estén para aligerar tu duro camino hacia el mañana. Se fiel a ti misma SIEMPRE.

Este mundo no es para ti; porque si así fuera, toda niña crecería íntegra, siendo encaminada a amarse y aceptarse a si misma por sobre cualquier cosa. Aceptar y afrontar los retos, superar las decepciones y sobreponerse a las derrotas; a ser fuertes para pelear cualquier batalla, pero humildes, sensatas y honestas para elegir las correctas. A no ser víctimas de su historia, de sus penas, de decisiones ajenas. A estar tan enteras y tan despiertas que no se valgan de la mentira, del derroche ni la injusticia para obtener visceralmente, ni se dejen llevar por burbujas rosas, príncipes azules ni el felices por siempre que tanta mujer atormentada, frágil y sin estima, han generado las costumbres anticuadas, la religión ciega y la televisión. Solo tengo la certeza de que mientras este en mi poder, llenaré tus manos con responsabilidades y decisiones que te mantengan honesta, perspicaz y justa; esperando lo mejor y que seas lo más íntegra posible, porque si todo lo importante esta en ti, nada te faltará y el que no carece, es capaz de dar. Se LA MEJOR VERSIÓN DE TI, para ti.

Este mundo no es para ti, señorita, esta lleno de dolor y desigualdad (para todos). Por ello, hay tantas y tantas mujeres en las calles acabando en gritos sus pulmones mientras escribo estas letras. Quizás debas luchar y alzar la voz o expresar de cualquiera que fuere el modo tu sentir frente al mundo que al día vivas. Este mundo no es para ti hoy, señorita, pero espero que logres hacerlo tuyo con valor y responsabilidad en el mañana. YO CREO EN TI.


Te ama, papá

 

domingo, 13 de febrero de 2022

El día de Srta. intangible y Sr. desinteresado.




Hace muchos años; muchos ya. Una serie de circunstancias me llevaron a caer en una etapa oscura de mi vida, esa que nadie quiere y te hace tocar fondo en los aspectos más frágiles de tu propio ser.
En ese entonces, las malas decisiones, las malas compañías, la soberbia sin sustento acompañada de una seguridad peligrosa, hacían mi día a día, irónicamente, tolerables. Acompañantes desechables y palabras de aprobación de quién no tiene ninguna responsabilidad de la reacción de alimentar un ego lastimado, son fáciles de obtener y de digerir.

En esa espiral en descenso, otros entes similares parecen ser atraídos por nuestra aura de decadencia, buscando lo mismo, "el distractor" de la pesadumbre, aburrimiento, hastío o lo que sea; quizás hasta esperanzados que de pronto apareciera alguien o algo con el factor "X" que ilumine los días de rosa y estampe permanentemente la sonrisa en nuestro rostro. En corto, con que logre distraer, basta.


Parte del [no] arte de estar mal, es saber aparentar no estarlo. Disfrazando de apatía, sarcasmo y hasta alegría, la mayoría de la gente que este interesada, podría califcar como "normal", "así es ella/el", "le aburre", etc... y no percibir las señales de alerta. Algunas veces hasta la mentira de falsos planes logran justificar las ausencias en público de aquel que se esta hundiendo en su miseria y poco llaman la atención.

Como mis mejores amigos saben, y además de estar en una etapa complicada en ese entonces, yo sufro de ansiedad social, por lo que, era complejo aparentar la "careta" social, y me aferraba con uñas y dientes a las posibilidades de mantenerme aislado y enclaustrado en lo posible; hasta que alguna vez, acepte acompañar a una amiga a un estudio biblico. Sonaba perfecto, un evento de muy poca gente, prácticamente puros desconocidos y que demandaría una interacción mínima entre otros y yo... cumpliendo mi cuota de presencia pública por un buen tiempo, de paso; pensé.


Objetos de prejuicio.


Durante el evento, contrario a mi expectativa, una persona se acercó a mi y empezó a contarme de un proyecto que estaban llevando a cabo y que esperaban tener una respuesta positiva, al que le llamaban en broma "couching", jugando con el término "coaching" que ya se usaba como moda y la traducción en inglés, más menos literal, de estar sentado en un sillón, descansando. Me invitaban a mi o todo aquel conocido que considerara que necesitara un poco de compañía o escucha, así como aquellos que su desesperación, abandono y tendencia autodestructiva , requiriera un empujón para salir de la renuencia de buscar ayuda profesional.

Lo pensé con un poco de incredulidad y un mucho de sorpresa; si bien yo estaba en una etapa de desinterés mayor, este tema llegó al puerto de mi curiosidad, lo que desembocó en una serie de cuestionamientos de mi parte.

-"¿Ustedes son profesionales para tratar estos casos?, ¿consiste en sanar a través de la fe?, ¿entienden las cosas por las que podría pasar cada persona que se acerque?, ¿no creen que es un objetivo algo idealizado y demasiado optimista querer resolver problemas a quién rehuye a un consejo profesional o terapia?..." y seguro un montón más de preguntas guiadas por percepción y por prejuicio.

Mi interlocutor se empezó a reír sin reparos, todos tenían las mismas preguntas y las detonaban los mismos prejuicios comunitarios. A posteriori, me compartió una explicación bastante razonable y con poco que cuestionar.
El motivo principal de la risa de su parte, es que nadie se detenía a preguntar el proceso, antes que lanzar una serie de dudas de cosas que se asumen, pero no son como parecen. PRIMERA GRAN LECCIÓN.

Así conocí a mi "couch", una figura agnóstica, sin prisas ni prejuicios, que en base a hacer compañía y cuestionar de forma puntual las palabras y reacciones, pretende "despertar" a aquel que se sienta hundido en una situación sin aparente salida. 

Un "couch" intenta identificar factores que impulsen una emoción, cuestionarla e intentar que esas dudas, el "coucheado" las vuelva suyas. De lograrlo, esta persona hará un ejercicio introspectivo de sus debilidades y carencias, además de la realidad en la que se vive, de forma que encuentre la aceptación de su situación, hasta colocarla en una posición en la que se perciba presente pero no determine el rumbo de las acciones ni pensamientos principales de aquel que sufre. Igual como se sana una herida en el cuerpo a la que se le presta demasiada atención.


"Los sentimiento engañan"


Partiendo de esa máxima de aquellos que conocen y entienden mejor que yo la fe Cristiana, un "couch" busca eliminar en la medida de lo posible a los sentimientos del tema. Los límites no son explícitos pero son muy claros; ell@s no buscan ser identificados como amigos y no tienen un interés particular respecto a como se siente su "coucheado".

Un "couch", por principio, esta contigo en una zona pública, a distancia de otras personas en "couching" que permita quizás verse entre ellos, pero no escucharlos activamente. Si bien es aparentemente comunitario, no es parte de la dinámica que interactúes de ningún modo con nadie, ni es siquiera una buena idea. Es suficiente con localizar a tu "couch" y buscar estar lo más cómodo posible.

-"¿Llegaste solo?, ¿es complicado el trayecto?, ¿quisieras preguntar algo o quieres compartir algo?, ¿que vas a cenar hoy?, ¿porque tan complejo o sencillo?", igual y solo un gran silencio; esas son las herramientas que un "couch" usa a cuenta gotas para medir la energía, la contención, el sufrimiento, vergüenza y resentimiento.  Preguntas ligeras pero cuya relación personal, familiar o el entorno, dejan asomar guiños a la siguiente pregunta. ¿Te es curioso lo que harás?, ¿notaste el tono con el que hablas de alguna persona o lugar?, ¿Que sucedería si intentaras...?. Vaya que son preguntas ridículas en el sentido de "eso lo pude pensar yo", y quizás así es, pero no han impactado lo bastante fuerte como para profundizar en ello. Ese es el puente principal a reparar, la gente que sufre en exceso, SIENTE y luego existe, por lo que hay que atenuar esos sentimientos y hacer que la duda haga mella hasta que el pensamiento tome el control. Todo un reto.

Un "couch" no corresponderá una charla de trivialidades mientras acuerdan un gusto en común para salir a comer, pasear o ir al cine; Su presencia se justifica como un "catalizador" entre la soledad ociosa, que suele propiciar a los pensamientos autodestructivos/renuencia a buscar ayuda profesional y la necesidad de pertenencia en grupos que podrían dañar más al individuo. 

La dinámica, pareciera ser una especie de mímica en la que se reflejan y escriben las ideas y emociones, dando una nueva perspectiva para el "coucheado".

Un buen "couch", no insulta la inteligencia con paternalismo ni positivismo. Sugerir que "todo estaría mejor" o "pensar optimista", no es ni de lejos una opción. Se debe de aceptar el mundo y sus habitantes con todos sus matices y carencias... Fortalecer la inteligencia emocional ante una realidad que sin esa fuerza, sería sobrecogedora. La necesidad de flores en las palabras, si no son propias, es como querer llenar un tergiversado barril sin fondo.

 

 

Estrellas fugaces

 

Un "couch" obedece a que forma parte del pasado en que se sufría, y cuando te puedes poner de pie con tu propia fuerza, es momento de partir caminos. Lo último que dejarán es la lección de volver el dolor en aprendizajes, ni nombres, ni culpas ni pesadumbres, solo moralejas.

Gracias "couch", por los tonos grises que necesitaba, por ser parte del viaje y hacer pase de antorcha. Gracias por ser el ejemplo más claro que la amistad si puede ser desinteresado, salvo que el único interés sea cambiarle el día a alguien más y que el amor se debe predicar SIEMPRE en lo intangible, porque la gente requiere más humanidad y menos objetos.

Mas gente como tú, menos gente buscando lo que ya llevan en su mochila. Menos gente señalando a los que nos parece irrelevante el 14 de febrero y más gente dando de si en lugar de esperar obtener... en dosis diarias.